INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE - FEBRERO 2026

mejor sin itinerarios estrictos. Tiendas independientes, arte urbano y música en vivo construyen una energía espontánea. Las temperaturas, que bajan hasta -4 °C, exigen abrigo pesado, bufanda gruesa y guantes, especialmente al caer la tarde. Muy cerca, Mangwon Market muestra la vida cotidiana sin filtros. Puestos de comida caliente, aromas intensos y recetas tradicionales convierten el frío en una excusa perfecta para detenerse. Aquí, el invierno se siente menos gracias al movimiento constante y la calidez de la experiencia. Las noches junto al Han merecen un capítulo aparte; con viento constante, caminar por sus parques requiere abrigo térmico, capas interiores y protección adecuada. A cambio, la ciudad regala escenas memorables: luces reflejadas en el agua, ciclistas nocturnos y una calma urbana difícil de encontrar en otras capitales. En el este, Dongdaemun Design Plaza resume la apuesta de Seúl por el diseño y la innovación. Su arquitectura futurista contrasta con los mercados tradicionales que la rodean. Durante la noche, cuando las temperaturas bajan nuevamente, botas cerradas y abrigo grueso son indispensables para disfrutar del entorno sin prisas. La experiencia en Seúl también se construye desde la mesa. La gastronomía coreana cumple una función reconfortante y social. Platos calientes, caldos profundos y recetas pensadas para compartir convierten el frío en parte del ritual diario. Desde mercados tradicionales como Mangwon Market, donde el vapor anuncia tteokbokki, hotteok y sopas humeantes, hasta restaurantes de barbacoa coreana donde la cocción ocurre en la mesa, comer en Seúl es una experiencia colectiva que acompaña el ritmo de la ciudad. El recorrido culmina con vistas amplias desde Namsan Tower. El viento se intensifica y el frío se siente con más fuerza, pero la recompensa es clara: una panorámica donde el río Han se percibe como una línea continua que conecta toda la ciudad. Desde lo alto, Seúl no parece dividida, sino perfectamente equilibrada. Viajar por Seúl en invierno es aceptar que el clima forma parte del relato. El frío no limita; acerca. Y el río Han, constante y silencioso, recuerda que incluso en una ciudad de ritmo acelerado siempre hay espacio para fluir. Madrugada en Seúl. La ciudad despierta lentamente mientras el Aeropuerto Internacional de Incheon marca el final de un maravilloso viaje. WWW.INVESTOR.COM.PA 39 TRAVEL

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