PERFIL Desde niña, el movimiento fue hogar. La influencia de su familia fue importante en su desarrollo. Durante años, como le ocurre a tantos, llevó varias vidas al mismo tiempo. Trabajó, sostuvo rutinas exigentes, se movió en entornos de alta velocidad. El yoga seguía ahí, como un hilo constante, pero no como destino profesional. Era práctica personal, refugio, espacio propio. No había una narrativa de “esto será mi vida” y, tal vez por eso, cuando la vida pidió pausa, no hubo resistencia. La pandemia —ese gran paréntesis global— no fue para ella un quiebre dramático, sino una suspensión reveladora. Mientras el mundo se detenía, algo interno se manera de elegir. Marca también lo que, años más tarde, se vuelve imposible negociar: el propio equilibrio. Cuando llegó el momento de salir al mundo no lo hizo con un plan grandilocuente. Estudió marketing y relaciones públicas, una formación asociada al ritmo acelerado, a la estrategia, a la visibilidad. En su caso, lo que quedó fue otra cosa. Aprendió a leer personas, contextos, dinámicas. Aprendió algo que más tarde sería clave: saber cuándo hablar y cuándo escuchar. Saber que no todo se empuja; que muchas cosas se atraen. ordenó. No desde la urgencia ni desde el miedo, sino desde la escucha. Profundizó en su práctica casi sin intención de convertirla en profesión. No había épica ni promesa futura, solo presencia. “Nunca entré al yoga pensando que iba a ser mi profesión. Entré para profundizar, para escucharme. Lo demás vino solo”, recuerda. Ese “vino solo” no es ingenuidad; es una forma distinta de entender el movimiento. Las primeras clases no fueron una estrategia. Literalmente, en tiempos pospandémicos, fueron una invitación para conectar. Amaneceres compartidos, cuerpos todavía dormidos, respiraciones que se sincronizan sin conocerse. Personas que llegan por curiosidad y se quedan por algo que no saben explicar del todo. No hubo marketing agresivo ni promesas de transformación instantánea, pero hubo consistencia; y la consistencia, cuando es genuina, genera confianza. Su trabajo con marcas y celebridades surge por resonancia: colaboraciones orgánicas donde bienestar, detalle y coherencia reemplazan la exposición vacía y convierten proyectos en experiencia. 32 ABOUT
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