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3 Agosto 2026 UNA REFLEXIÓN SOBRE EL FUTURO DEL CANAL DE PANAMÁ EN UN MUNDO IMPULSADO POR LA TECNOLOGÍA, EL AGUA Y EL COMERCIO GLOBAL LA ESCLUSA DIGITAL Aram Cisneros Q uizá la mayor esclusa que Panamá deba construir en este siglo no sea de concreto, sino de conocimiento e innovación. El futuro del Canal dependerá no solo del tamaño de sus obras, sino de su capacidad para an- ticiparse a los cambios, aprovechar la tecnología y transformar cada desafío en una ventaja competitiva. Un día de enero de 2030, el ingeniero Jiseok Soo, trabajador coreano, al inicio de una tarde helada del invierno en su país, pausará su trabajo para almorzar. Saboreará el kimchi preparado por su esposa y observará complacido el recién construido buque New Sunrise. Él y sus compañeros del astillero Daewoo Shipbuil- ding habrán cumplido el encargo del naviero: un barco con tecnología que hará cada vez menos relevantes los ahorros que nuestro Canal brinda. Con materiales innovado- res lograrán pesos ultrali- vianos. Además, igual que con los drones, el buque navegará operado remotamente. Los procesos robo- tizados reducirán los marinos al mínimo, mientras que el combustible y la propulsión verdes lograrán eficiencia y ahorros. ¿Cómo podríamos complementar esa escena ima- ginaria? El 15 de agosto, el Canal de Panamá cumple 112 años de haber sido inaugurado. Es capaz de servir al 95% de la flota mundial existente, pero por consideraciones tecnológicas, tal vez no será así siempre. Aunque la nueva esclusa cumple diez años y los NeoPanamax constituyen el 22% de los tránsitos, ge- nerando el 52% de los ingresos, propongo dos cosas: primero, no descansemos solo en el buen desempeño de la ampliación. Segundo, tengamos una actitud de urgencia y una visión de largo plazo fundamentada en la gestión del agua, porque sin ella no habrá negocio. Una vez inicie la construcción, el embalse de Río Indio tardará seis años en estar finalizado y, como el éxito del Canal depende de pro- meter únicamente aquello que podemos cumplir, esa promesa consiste en que los barcos puedan transitar completamente cargados. As the Panama Canal marks its 112th anniversary, Aram Cisneros invites readers to look beyond concrete and steel. He argues that the Canal’s future will depend not only on infrastructure, but also on water management, innovation, and digital technologies. The next great expansion, he suggests, may not be a physical lock, but a “digital lock” that keeps Panama competitive in a rapidly changing world. DESARROLLO Entre más carga lleva un barco, más se hunde. Cuando limitamos el calado debido al impacto de las lluvias y la erosión sobre el nivel de los lagos, también limitamos la cantidad de mercancía que puede transportar. Además, el tránsito de carga depende de otros factores que no controlamos. El comercio entre China y Europa utilizará cada vez menos las rutas marítimas y más los corredores terrestres, mediante carreteras y ferrocarriles. A ello se suma la guerra comercial entre Estados Unidos y China, cuyos aranceles elevan los precios y reducen los volúmenes de mercancías en tránsito. Por lo anterior, considero que no basta con el embalse de Río Indio. También es estratégico incorporar el lago Bayano a la Cuenca Hidrográfica del Canal. Situado a unos cien kilómetros de nuestra ciudad, suministraría agua para que la ACP pueda cumplir su promesa hasta finales del siglo XXI. Además, sería una obra pública capaz de ge- nerar empleos, dinamizar el consumo e impulsar la demanda de materiales e insumos. A diferencia de Río Indio, Bayano tiene una ventaja adicional: solo existe un propietario, el Estado. Seamos innovadores en nuestra forma de pensar. Dejemos atrás el pensa- miento lineal y adoptemos uno circular. Mientras el pensamiento lineal busca eficiencia a partir de modelos existentes, el pensamiento circular integra múltiples elementos para construir soluciones más amplias y sostenibles. Por eso, quizá el Canal deba construir un cuarto juego de esclusas que no sea físico, sino digital. ¿Qué tal si, en lugar de más excavaciones y concreto, logramos que los barcos crucen completamente cargados gracias a la adopción de nuevas tecnologías, como peajes dinámicos ajustados minuto a minuto según la demanda? A ello podría sumarse el uso del Internet of Nature (IoN), concepto acuñado por Nadina Galle para referirse a la conservación de los recursos naturales mediante inteligencia artificial geoespacial. Porque el verdadero lide- razgo del Canal nunca ha dependido únicamente de sus esclusas, sino de su capacidad para adelantarse a su tiempo. Esa ha sido siempre la mayor ventaja de Panamá y seguirá siéndolo en el futuro. Entrada del Pacífico del Canal de Panamá. La imagen muestra el acceso al Canal, el Puente de las Américas y la ruta hacia las esclusas de Miraflores. Foto: Camilo Molina, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

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