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revistak_20211202

C on mi suplente, que es una dama, caminamos muchas veces. En cambio los políticos tradicionales dicen que hay que ir con grupo, y les pagan a personas un plata, les ponen suéteres y gorras, y ves al grupo de 30 personas, pero la mitad no sabe qué está haciendo o a quién están apoyando. Hacen bulto. Yo caminé solo o con mi mejor amiga, o con mi mamá porque ella estaba desempleada. Caminé por calles y callejones de San Miguelito. A veces éramos un grupo más grande con gente que me apoyó. Sin nada a cambio, esperando nada, con un discursito con mejores propuestas, y creo que eso hizo que la gente entre tantas malas opciones considerara que era la mejor opción. La gente confió en el hombre que no ofrecía nada material La gente confió en un discurso, y la gente confió en la alternativa. Se lo digo con toda tranquilidad, no soy quién para decir que era el mejor candidato, estaría mal de mi parte, pero le reitero: era y hoy todavía soy un candidato diferente. Después de dos años como diputado ¿qué le dicen las personas cuando lo ven? Me dicen: No te perdiste, viniste, me gusta, sigue, no te dejes, no tengas miedo, no sabes cuánta gente te apoya, te queremos de nuevo, ¡eso! La mayoría de comentarios que escucho son gracias, positivos, de gente que se siente cómoda. Y no tienen idea que son mi motivación. Porque estar en la asamblea en un ambiente como el que estoy es totalmente desmotivante. La magia de la asamblea y de todos lados, es que solo se escucha el que tiene el micrófono prendido, pero mientras hay alguien de pie hablando hay otros gritando cosas. ¿Son palabras que no se escuchan en la televisión? No te das cuenta, me dicen mentiroso, ladrón, hipócrita, risas, insultos que no vale la pena repetir. Es todo el tiempo, convivo con ellos y cuando voy por el pasillo, por la cafetería, al baño, hacen comentarios. A veces es duro, saber que te vas a despertar después de dormirte tarde, a venir a un ambiente de trabajo hostil, porque mi ambiente de trabajo es hostil. Sé que tengo que venir pensando ¿ hoy qué me van a hacer y decir? Es fuerte el bullying en la Asamblea hacia usted Siempre hay comentarios. Quiero aclarar que no puedo generalizar, hay gente que pese a nuestras diferencias ideológicas, morales, inclusive partidistas, me respeta, me da mi lugar y de los cuales nunca ha recibido maltrato. Sin embargo, hay personas que no hablan en el pleno de la Asamblea, que vienen a llenar una silla, y son las que van a la cafetería a hacerme comentarios. Alguno los dejó correr, otros no. Pese a mi desagrado o mi rechazó respeto a mis colegas, mis comentarios no son peyorativos, no es mi estilo. P ero cuando salgo con toda esa carga y en el súper me encuentro con una señora, un niño, hay niños que piensan que yo soy el presidente porque me ven en televisión, y recibo mensajes me dan energía para seguir. Ese es mi balance. Aquí [en la asamblea] es difícil para mi, pero en la calle es muy fácil, y hay gente a la inversa, que aquí en la Asamblea les irá muy bien y se reirán entre ellos pero en la calle no creo que se puedan asomar mucho a sus comunidades. _revista K _34 1 2 . 2 1

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