añade, está alineado con el aumento regional observado en las Américas tras la pandemia. VULNERABLES Y COMPLICACIONES El especialista advierte que los más afectados son los lactantes menores de un año, en particular aquellos menores de seis meses. “Son los más vulnerables porque no han completado su esquema de vacunación o no lo han iniciado”, señala. Las complicaciones en este grupo pueden ser severas y progresar rápidamente. “La neumonía es la más frecuente y potencialmente mortal”, explica. También se presentan episodios de apnea — pausas en la respiración—, convulsiones y encefalopatía, que pueden dejar secuelas neurológicas. A esto se suman otitis media, deshidratación, pérdida de peso y la necesidad de hospitalización. En los casos más graves, la enfermedad puede derivar en hipertensión pulmonar e incluso la muerte. “La letalidad es significativamente mayor en menores de seis meses no vacunados o hijos de madres no vacunadas”, enfatiza. Este punto subraya la importancia de la prevención desde el embarazo. En adolescentes y adultos, aunque la enfermedad suele manifestarse como una tos persistente, no está exenta de complicaciones. “Pueden presentarse fracturas costales, incontinencia urinaria o insomnio”, agrega, además del riesgo de transmisión a los más vulnerables. VACUNACIÓN: CLAVE PARA CONTENER EL BROTE Para el Dr. Sáez Llorens, la principal herramienta de prevención es clara: la vacunación. “La tos ferina es altamente prevenible, pero la baja cobertura fue un factor determinante en el brote de 2025”, afirma. Entre las medidas prioritarias destaca la vacunación en embarazadas: “Aplicar la Tdap entre las semanas 27 y 36 es una de las estrategias más efectivas para proteger al recién nacido”. También insiste en completar el esquema en lactantes —a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos posteriores— y mantener coberturas superiores al 95 %, especialmente en zonas de mayor riesgo. A esto se suman acciones como vigilancia epidemiológica activa, diagnóstico oportuno mediante PCR, aislamiento de casos, tratamiento antibiótico temprano y educación comunitaria. “Es fundamental no retrasar la vacunación ni subestimar los síntomas”, concluye, subrayando que la prevención sigue siendo la mejor defensa frente a esta enfermedad. Los grupos más vulnerables son los lactantes menores de 1 año. Las mujeres embarazadas son clave porque pueden transmitir protección pasiva al feto o, por el contrario, exponer al recién nacido. Las complicaciones son graves, sobre todo en lactantes y niños pequeños. ABRIL 2026 MUNDO SOCIAL 111 De interés Foto: Diana / stock.adobe.com Foto: HENADZY / stock.adobe.com
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