REVISTA MUNDO SOCIAL NOVIEMBRE 2025

SUPERMAMÁS Instagram: @supermamas.panama Pronto celebraremos a las madres en Panamá. A todas: a las primerizas, a las veteranas, a las que hacen malabares imposibles, a las que no descansan nunca (ni cuando duermen), a las que están lidiando con la adolescencia y la peri a la vez. Y no hay mejor momento para decirlo claro: ser mamá es el proyecto con más cambios, más curvas inesperadas y más actualizaciones sin aviso que existe. Una maratón que empieza con una prueba de embarazo y no termina nunca; créanme, no termina jamás o si no, pregúntenle a su abuela. La maternidad llega como una ola que te revuelca: te desordena, te pone patas arriba, te saca del agua, te lanza de nuevo y, aun así, no la cambiarías por nada. Es tan abrumadora como hermosa. Es ese gran sacudón que te transforma desde adentro y te obliga a crecer con cada paso, con cada llanto, con cada abrazo chiquito. Y sí, la que diga que no cambió miente. Una vez que te conviertes en madre, tu mundo se reordena. Tus prioridades se ajustan sin que lo decidas. Tu cuerpo cambia, tu mente nunca se apaga del todo, y tu corazón… ese sí que se multiplica por mil. Vives más alerta, más sensible, más fuerte. Descubres que la resiliencia no es un concepto, es tu nueva rutina. Te caes y te levantas una y otra vez, porque ahora tienes razones que te empujan como nunca antes. Ser mamá es convertirte en todo a la vez: enfermera, chef, psicóloga, chofer, detective, equilibrista emocional, lavadora humana de ropa manchada. Y, sin embargo, te vuelves más tú. Más poderosa. Más capaz. Más valiente. Y algo curioso sucede en ese camino: empiezas a mirar hacia atrás. A conectar con tu propia madre desde otro lugar. Yo, por lo menos, ahora entiendo tanto. Cosas que antes me parecían exageradas, ahora tienen sentido. Sacrificios que nunca noté, ahora los veo con claridad. Y no hay día que no sienta más respeto, más admiración y más gratitud por todo lo que hizo por mí. Porque ser mamá te enseña, entre muchas cosas, a honrar de verdad a la tuya. Así que en esta celebración que se acerca, levantemos la voz por todas las supermamás que están corriendo esta maratón. Las que tropiezan, pero siguen; las que se inventan un nuevo plan todos los días; las que aman sin medida, incluso cuando no queda energía ni para peinarse; las que sienten no lo están haciendo bien, pero adivinen… ¡la están botando! A las que se quedan en el baño un poquito más para disfrutar de un poquito de silencio; las que hacen magia con sus recursos para darles a sus hijos lo que ellas no tuvieron. Porque esto no es una carrera de perfección es de amor, de entrega, de fuerza silenciosa. Y, aunque no haya medallas, hay besos pegajosos, dibujos sin forma que dicen “mamá, te amo” y abrazos que te hacen olvidar el cansancio. Y eso, supermamás, es el verdadero premio. Gracias, mamá… ahora sí te entiendo 89 / MUNDO SOCIAL / NOVIEMBRE 2025

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