REVISTA MUNDO SOCIAL NOVIEMBRE 2025

24MUNDO SOCIAL NOVIEMBRE 2025 ZONA DE ÉXITO YO TENGO RAZÓN, Y TÚ ESTÁS EQUIVOCADO Hay quienes siempre quieren tener la razón. Desean ganar a toda costa. Y, aunque desmontes uno a uno sus argumentos, no darán su brazo a torcer. Es como si se les fuera la vida en ello. Y, en cierta forma, es así, porque han construido su identidad alrededor de esa necesidad imperiosa de estar en lo cierto e imponer su opinión a los demás. Su lenguaje corporal suele proyectar una imagen de seguridad y superioridad. También es habitual que usen un lenguaje prepotente, mediante el cual cierran todas las vías de escape para que la única opinión válida sea la suya. Mantener esta actitud constantemente puede tener efectos perjudiciales en las relaciones interpersonales, ya que cuando alguien se niega a considerar otras perspectivas, cierra el camino a un diálogo constructivo, creando tensiones, resentimientos, desconfianza, distanciamiento emocional o ruptura de las relaciones. Según los especialistas, en algunas personas este comportamiento puede estar relacionado con factores como el egocentrismo, la búsqueda de validación, el miedo a equivocarse, la necesidad de control o incluso experiencias pasadas que han moldeado su comportamiento. Las dinámicas familiares, las presiones sociales y la cultura del éxito juegan un papel fundamental en el desarrollo de esta característica. ¿Cómo lidiar con estas personas? Cuando maduras en la vida, te das cuenta de que es más importante tener paz que tener la razón. Cuando eres consciente de tus fuerzas y capacidades, no necesitas demostrar nada a nadie, ni siquiera a ti mismo. Ese autoconocimiento te brinda perspectiva. Te ofrece la distancia psicológica imprescindible para saber qué batallas vale la pena luchar y cuáles es mejor dejar ir para mantener tu paz mental. Por supuesto, a veces no queda más opción que aceptar el desafío, sobre todo cuando esa persona quiere imponerte su forma de ver el mundo o cuando sus decisiones absurdas y caprichosas pueden terminar dañándote. Pero esto no tiene que ser una experiencia frustrante. ¿QUÉ HACER? 1. Escucha activamente. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes. Entonces, podrían renunciar a imponer sus opiniones y creencias, desactivando tensiones y creando un clima más receptivo. 2. Valida sus sentimientos. Reconocer que sus sentimientos son válidos puede abrir un espacio para el diálogo. 3. Mantén la calma. Controla tus emociones y evita confrontaciones. La serenidad puede ayudar a mantener la conversación en un marco productivo. 4. Sé empático. Esto ayuda a reducir la rigidez, fomentará un mayor entendimiento y una conversación más constructiva. 5. Cuida tu tono de voz. Procura que sea amigable y abierto, evita insultos y recriminaciones. Usa «yo» en lugar de «tú»: hablar desde tu perspectiva puede disminuir la defensiva. A veces, puede ser más efectivo aceptar que hay diferentes puntos de vista. 6. Cede sin perder la dignidad. Ceder no significa estar de acuerdo o que tu perspectiva sea menos válida. Por el contrario, puede ser una manera de avanzar y mantener la paz. En algunas situaciones, mantener la relación es más valioso que ganar el argumento. La clave es expresar tu disposición a entender su punto de vista, al tiempo que también afirmas tu propia posición. 7. Establece límites saludables. Comunica tus necesidades: asegúrate de ser claro acerca de lo que necesitas en la conversación y en la relación en general. No tengas miedo de poner límites sobre los temas que consideras incómodos o inapropiados para discutir. Tratar personas con este comportamiento puede ser un desafío, pero con las herramientas y enfoques correctos es posible fomentar una comunicación más efectiva. La clave está en abordar cada interacción con una mentalidad abierta y empática para encontrar puntos en común y seguir construyendo relaciones a largo plazo. AZAEL PITTI CONSULTOR Y CONFERENCISTA [email protected] @azaelpitti_training

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