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7A La Prensa Panamá, martes 15 de septiembre de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. virtió. Perdimos trazabilidad. Ya no comparamos nuestros resultados con la región ni con nuestra propia historia. Cortamos el hilo cuando mostraba señales alentadoras. En “24 Propuestas para el 24” habíamos celebrado la continuidad de Panamá en PISA 2025 y ERCE 2025. Esa continuidad se rompió. El argumento del costo no tiene ningún tipo de fundamentación. La cuota básica de la prueba rondaba los 217 mil dólares, según la OCDE. Solo el presupuesto de inversión del Meduca para 2026 superó los 1.400 millones. La evaluación costaba una fracción mínima de esa suma. Ningún ahorro justifica quedarse a ciegas. Cada año sin medir es un año en que no sabremos si un niño en Darién o en San Miguelito está aprendiendo lo que debe. Hay un contraste que incomoda. Al 31 de mayo de 2026, el presupuesto de inversión en educación se había ejecutado en apenas un 6%. Medir no es un lujo técnico; es la forma de rendir cuentas a quien menos margen de error se puede dar el lujo de tener. Panamá puede volver a la mesa de la evaluación internacional. La pregunta no es si podemos pagarlo, sino cuál es el costo de oportunidad que pagamos por la decisión de no hacerlo. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Más y mejor democracia Día Internacional que sepan que sus derechos no dependen de la voluntad circunstancial de quienes ejercen el poder. Pero eso no basta. La democracia tiene también que ser capaz de producir resultados. Tiene que generar oportunidades, reducir desigualdades, mejorar la educación, brindar seguridad, promover crecimiento y empleo y permitir que los ciudadanos perciban una relación concreta entre el funcionamiento de las instituciones y el mejoramiento de sus vidas. Defender la democracia no puede significar defender el statu quo. Por el contrario, precisamente porque creemos en ella debemos ser capaces de reconocer lo que no funciona y transformarlo. Y tampoco podemos reducir la democracia al acto de votar cada cinco años. La democracia se construye todos los días: en la participación ciudadana, en una prensa libre, en organizaciones de la sociedad civil independientes, en empresarios comprometidos con algo más que sus propios intereses, en trabajadores que participan responsablemente en la construcción del país, en universidades que generan pensamiento crítico y en jóvenes que no se resignan a recibir como inmutable la sociedad que heredaron. He insistido durante años en la importancia del diálogo y de la construcción de consensos. No porque crea que una democracia saludable deba eliminar las diferencias. Todo lo contrario. El pluralismo supone diferencias, desacuerdos e incluso confrontación de ideas. El desafío democrático consiste en ser capaces de procesar esas diferencias dentro de reglas comunes y encontrar, por encima de nuestras legítimas diferencias, aquellos objetivos que deben unirnos como nación. Panamá necesita recuperar y fortalecer esos espacios de encuentro. Y necesita hacerlo especialmente cuando Enrique de Obarrio El precio que pagamos al no medir PISA Un país no mejora lo que no mide. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025. Esta prueba estandarizada mide las habilidades de jóvenes de 15 años para utilizar sus conocimientos y competencias en lectura, matemáticas y ciencias a fin de resolver problemas de la vida real. Cerca de 760,000 alumnos fueron evaluados en 91 sistemas educativos. La prueba se realiza cada tres años. Panamá no fue evaluada. En julio de 2024, la entonces ministra Molinar decidió retirarse de la prueba. Así, el Estado panameño renunció a saber dónde estábamos parados. En 2022 Panamá obtuvo 392 puntos en lectura y 388 en ciencias, sus mejores resultados desde que participa en la evaluación. Subió del puesto 79 al 67 entre 81 sistemas medidos. Fue la primera vez, en más de una década, que el país mejoró en dos áreas, mientras buena parte del mundo retrocedía como resultado del efecto del distanciamiento social en los aprendizajes. Seguíamos lejos del promedio de la OCDE (450 puntos). Pero el dato importaba: algo empezaba a funcionar. Sin PISA 2025 no podemos confirmar si aquella mejora continuó, se estancó o se reSe dijo que la prueba no aporta nada nuevo. Es al revés. PISA nos ubica frente al mundo y frente a nuestra propia trayectoria, con una vara comparable en el tiempo. Chile, que también bajó en su última medición, sabe cuánto bajó y desde dónde. Nosotros elegimos no saberlo. Medir no resuelve la crisis, pero es la condición para enfrentarla. Sin diagnóstico no hay política pública seria, solo intuición. Hay una salida que no parte de cero. La Ley 434 de 13 de mayo de 2024 ordena aplicar evaluaciones estandarizadas nacionales para medir el rendimiento académico. Cumplirla con rigor es una obligación, no una opción. En “24 para el 24” propusimos crear una Agencia de Medición de la Calidad y la Equidad, un ente autónomo que proteja estos datos de la discrecionalidad de un funcionario. La trazabilidad de nuestros resultados es un derecho de los estudiantes, no un trámite prescindible. Desde 1995, cada diálogo nacional reitera la misma conclusión: sin datos no hay mejora. Sobran los acuerdos; hace falta cumplirlos. Reincorporar a Panamá a PISA y aplicar las evaluaciones nacionales que ordena la ley no exige un pacto nuevo. Exige voluntad. El país ya sabe qué hacer. Lo que falta es decidir hacerlo y empezar ahora. El resto del mundo mide sus crisis para poder enfrentarlas. Panamá tenía un termómetro que le decía si avanzaba. Decidió descartarlo. Un país que se niega a mirarse deja a sus estudiantes sin brújula. Todavía estamos a tiempo de volver a medir. Empecemos ahora. Opinión LA AUTORA forma parte de Jóvenes Unidos por la Educación. EL AUTOR es expresidente de la APEDE y presidente de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (RedLad). nos planteamos transformaciones profundas de nuestra institucionalidad. El debate constitucional que comienza a tomar forma constituye una extraordinaria oportunidad. No debería convertirse en otro motivo de polarización ni en una competencia por imponer una visión sobre otra. Debe ser una oportunidad para preguntarnos qué instituciones necesita el Panamá de las próximas décadas y cómo podemos construirlas con amplia participación ciudadana, respetando nuestra institucionalidad y utilizando los mecanismos que la propia Constitución establece. La democracia también se fortalece cuando demuestra que es capaz de renovarse desde dentro. Pero ningún gobierno puede hacerlo solo. Ningún partido político puede hacerlo solo. Tampoco la empresa privada, los trabajadores o la sociedad civil pueden hacerlo aisladamente. Los grandes desafíos nacionales requieren una visión multiactor: Estado, sector privado, trabajadores, sociedad civil, academia, jóvenes y ciudadanos sentados alrededor de una misma mesa, no necesariamente pensando igual, pero reconociendo que comparten un mismo país y, por tanto, un destino común. Esa capacidad de encontrarnos puede ser una de las mayores fortalezas de Panamá. Tenemos problemas importantes y desafíos que no debemos minimizar. Pero tenemos también una democracia que hemos construido con enorme esfuerzo, una sociedad plural, una posición privilegiada en el mundo y una extraordinaria capacidad para reinventarnos cuando las circunstancias lo exigen. Tenemos razones para confiar en Panamá. Pero la confianza no puede ser pasiva. Tiene que traducirse en compromiso. La democracia no es solamente una herencia que recibimos ni un sistema que podemos dar por garantizado. Cada generación tiene la responsabilidad de construirla, protegerla y renovarla. Quizás ese sea el mejor sentido que podemos darle este 15 de septiembre al Día Internacional de la Democracia: preservar lo que hemos alcanzado, corregir lo que no funciona y comprometernos a construir juntos una democracia que no solamente garantice nuestras libertades, sino que responda cada vez mejor a las aspiraciones de todos los panameños. Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Democracia. La fecha debería servirnos para algo más que celebrar un sistema político que, con todas sus imperfecciones, continúa siendo el mejor instrumento que hemos encontrado para vivir en libertad, resolver nuestras diferencias pacíficamente y decidir colectivamente nuestro futuro. Debería servirnos también para hacernos algunas preguntas incómodas: ¿qué democracia tenemos?, ¿qué democracia queremos? y, sobre todo, ¿qué estamos dispuestos a hacer para fortalecerla? Panamá ha construido, desde la recuperación de la democracia, importantes espacios de libertad y participación ciudadana que debemos valorar y preservar. Hemos celebrado elecciones periódicas y competitivas, hemos experimentado alternancia en el poder y hemos consolidado libertades que durante otros períodos de nuestra historia estuvieron ausentes. Pero reconocer esos avances no significa ignorar nuestras debilidades. La desconfianza en las instituciones, la corrupción y la percepción de impunidad, la desigualdad, la polarización y la frustración de ciudadanos que sienten que el sistema no siempre responde a sus necesidades son señales que ninguna democracia puede darse el lujo de ignorar. Cuando la democracia no produce resultados, cuando las instituciones pierden credibilidad o cuando amplios sectores sienten que no son escuchados, aparece una peligrosa tentación: concluir que el problema es la democracia misma. La respuesta, sin embargo, no puede ser menos democracia. Tiene que ser más y mejor democracia. Una mejor democracia requiere instituciones sólidas, separación de poderes, independencia judicial, seguridad jurídica, transparencia y rendición de cuentas. Requiere reglas que se respeten independientemente de quién gobierne y ciudadanos Panamá quedó fuera de PISA 2025 y perdió la posibilidad de saber si las mejoras registradas en 2022 continuaron, se estancaron o retrocedieron. Sin mediciones comparables y periódicas, resulta más difícil diagnosticar las fallas del sistema educativo y corregirlas. Ana María Carvajal Valencia La democracia no se fortalece únicamente con elecciones. Requiere instituciones confiables, resultados para los ciudadanos, participación, diálogo y capacidad para corregir lo que no funciona sin sacrificar las libertades conquistadas. El cuerpo de Hugo Crimen de la dictadura Tenía trece años. Lo vi en el semanario Quiubo. El pie de foto dice: «Este es el cuerpo brutalmente mutilado del exmédico guerrillero Hugo Spadafora, quien apareció dentro de un saco en el poblado costarricense de “El Roblito”, a unos 15 kilómetros de La Concepción, donde fuera visto por última vez con vida. Su cuerpo decapitado se convierte en una estremecedora denuncia de lo que nos espera a todos los panameños, si no tenemos el valor civil de exigir el total esclarecimiento de este horrendo crimen y la ejemplar sanción de sus ejecutores. Así será la única forma en que esto no vuelva a ocurrir ¡Nunca jamás!». En 2016 busqué el semanario en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y allí estaba, otra vez, la «estremecedora denuncia». He vuelto a asomarme a esa foto, buscando en la lectura de lo que ocurrió lecciones para hoy. El brutal asesinato de Hugo Spadafora Franco sufre hace tiempo el drama del olvido: cada vez menos saben quién fue, qué le hicieron y quién se lo hizo. Algunos de ellos, con «carita de yo no fui», van riendo por la vida sin haber condenado nunca lo que pasó. Otra lección: no habrá libertad ni decencia si no las peleamos casa por casa, barrio por barrio. No poniendo a arder el país por las cuatro esquinas, como dice el honorario, pero sí alzando la voz para decir ¡basta!, aunque nos echen encima, como ayer, los perros con tolete y gases lacrimógenos: el tiempo de los indiferentes y los cobardes debe dar paso cuanto antes a la firme disensión. «¡Nunca jamás!». Que nadie olvide a Hugo y su conciencia clara del lugar que debía ocupar en la escena política. Que nadie olvide lo que pasó, lo que nos hicieron a todos. Quisieron meternos miedo, pero cobramos fuerzas. Gracias, ayer y ahora, por compartir el cuerpo de Hugo, por la lección de «valor civil» que haremos bien en recuperar cuanto antes. EL AUTOR es escritor. Pedro Crenes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. 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