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7A La Prensa Panamá, sábado 5 de septiembre de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. una verdadera transformación cultural desde el libro y la lectura. Últimamente hablamos de inteligencia artificial, de laptops, de conectividad, pero nos empeñamos en trabajar desde islas y nos resistimos a aceptar que, sin articulación interinstitucional, no hay desarrollo cultural y, mucho menos, acercamiento a los libros. La importancia de la articulación entre el sector educación y el sector cultural radica en la complementariedad de sus misiones que se debe dar desde un plan sistemático. Un plan que sea un brazo operativo con una visión amplia del problema de la lectura que, lo hemos dicho otras veces, no es coyuntural, sino estructural; no se va a resolver con campañas, ni entregando laptops, ni siquiera con más ferias de libros o concursos de deletreo y escritura de cuentos. Los países que han decidido atacar de frente el problema de la compresión lectora han apostado por volver a leer libros físicos y consultar menos las pantallas; han regresado a la biblioteca escolar; han fortalecido las bibliotecas públicas; tienen políticas de lectura coherentes con el contexto; y se han empeñado en enseñar a leer y escribir en la escuela, para que los niños sepan inferir, argumentar y leer distintos tipos de textos con criterio crítico. En el escenario actual, las bibliotecas emergen en el ecosistema como espacios estratégicos y han dejado de ser pensadas como simples repositorios de libros, por eso Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Articulación: una emergencia cultural Lectura En el marco de la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026 se realizaron dos congresos pedagógicos, uno al lado del otro. Uno de bibliotecas y el otro de docentes. Ambos tenían algo en común: la lectura y el libro como ejes para comprender, leer y transformar la sociedad. También, ambos eventos probaron que la lectura, la escritura y la oralidad son bases fundamentales que deben ser prioridad de Estado. Tal vez todos concordamos en reconocer que la cultura de la lectura es imprescindible en la educación y, además, que constituye un pilar esencial para el ejercicio de los derechos culturales, la consolidación de la democracia, la participación ciudadana y el diálogo. Sin embargo, los resultados en las aulas de clases y la problemática de las bibliotecas públicas en Panamá no parecen ser suficiente para abrir los ojos y aceptar que urge crear una alianza estratégica donde los sectores de educación y cultura fusionen sus capacidades para trabajar juntos por Culturas y el Plan Nacional de Lectura Escritura y Oralidad. Todo esto implica diseñar una ruta de integración con el currículo escolar, para que los niños y jóvenes construyan hábitos de lectura que vayan más allá de la formación académica dirigida a una práctica sociocultural para la vida. Desde luego que para que todo tenga sentido y se real, es menester el fortalecimiento de las bibliotecas escolares y de aula, la modernización de las bibliotecas públicas, de la mano de la capacitación sociopolítica de los docentes y bibliotecarias para que actúen como puentes humanos entre los libros y los estudiantes. El problema de la lectura en Panamá es una emergencia social y política que requiere una respuesta estatal integral de articulación. La articulación interinstitucional es indispensable para garantizar que el derecho a la lectura, escritura y oralidad sea efectivo a lo largo de toda la vida. Nuestras instituciones y autoridades deben aprender a navegar juntos hacia nuevos puertos de diálogos. Las bibliotecas públicas y escolares son organismos de un ecosistema colaborativo, son los techos simbólicos donde se cultiva el pensamiento y se crean horizontes de esperanza; donde las personas encuentran un refugio para reparar heridas y comulgar con el prójimo. Solo cuando la lectura sea asumida como una inversión en ciudadanía y no como un gasto accesorio, podremos decir que estamos construyendo un país verdaderamente justo, libre y soberano. Opinión EL AUTOR es escritor. Carlos Fong hoy hablamos de que son nodos territoriales y culturales que funcionan como centros de acción ciudadana. Las bibliotecas son para toda la vida y son la conexión de la lectura con la comunidad. La relación entre la biblioteca pública y la escuela es, quizás, el vínculo más poderoso para crear hábitos de lectura que mejoren la comprensión lectora. Las escuelas con bibliotecas activas e integradas a sus proyectos pedagógicos posibilitan un aprendizaje con más libertad. Las bibliotecas públicas son una extensión de los servicios bibliotecarios para los escolares y, además, se convierten en refugios de interacción para toda la comunidad. Por eso la biblioteca pública y la escolar son parte del mismo ecosistema. La biblioteca escolar posibilita el acercamiento a la lectura desde la estructura pedagógica. La biblioteca pública desde la estructura comunitaria y social. Ambas crean escenarios de lectura. Por eso es menester que existan programas de articulación. Sin embargo, para que esta arquitectura interinstitucional sea sostenible, debe estar blindada por marcos legales permanentes que sobrevivan a los vaivenes de la política partidista cada cinco años. En Panamá tenemos referentes jurídicos de leyes para eso. Para empezar, la misma Constitución de la República, la Ley General de Cultura (Ley 175 de 2020) y la Ley de Bibliotecas Públicas (Ley 331 de 2022) y pronto el Plan General de Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. 5 de septiembre:¿Dónde está la terapia ocupacional que Panamá necesita? Población laboral truido. Pero quizás este año deberíamos hacer algo diferente: mirarnos hacia adentro. ¿Dónde estamos? ¿Qué estamos haciendo? ¿Hacia dónde estamos llevando la Terapia Ocupacional en Panamá? ¿Qué nos motivó a estudiar esta profesión? ¿Qué pasó con aquel terapeuta ocupacional que soñaba con transformar vidas? ¿Seguimos teniendo la misma pasión, curiosidad y compromiso con los que comenzamos? ¿O nos hemos acostumbrado a ocupar solamente los espacios que ya conocemos? Panamá necesita que pensemos diferente. Tenemos una enorme necesidad en rehabilitación física. Basta mirar la Ciudad de la Salud de la Caja de Seguro Social, donde la presencia de terapeutas ocupacionales es insuficiente frente a las necesidades de una población que requiere atención integral. Pero nuestra profesión no puede terminar allí. Los hospitales del Minsa necesitan terapeutas ocupacionales. La salud mental también. En un país donde esta problemática adquiere cada vez mayor relevancia, tenemos mucho que aportar desde la ocupaIsaac Guerrero Vega EL AUTOR es terapeuta ocupacional y docente. aprendiendo. Cada capacitación es una inversión en nosotros y en el futuro de nuestra profesión. Y a nosotros, los terapeutas ocupacionales, nos toca preguntarnos si estamos haciendo nuestra parte. Una profesión no crece solamente porque aumente el número de profesionales. Crece cuando la defendemos, investigamos, innovamos, comunicamos y nos atrevemos a ocupar nuevos espacios. Por eso, este 5 de septiembre quiero hacerme y hacerles una pregunta: ¿Qué estoy haciendo yo para que la Terapia Ocupacional crezca en Panamá? Porque Panamá nos necesita, pero necesita terapeutas ocupacionales que no tengan miedo de ocupar nuevos espacios, de levantar la voz, de prepararse y de demostrar todo lo que nuestra profesión puede aportar. Que este 5 de septiembre no sea solamente un día para celebrar lo que somos. Que sea el día en que decidamos lo que queremos llegar a ser. La Terapia Ocupacional ayuda a las personas a recuperar o desarrollar su autonomía para participar en las actividades que dan sentido a sus vidas: desde un niño que necesita mejorar su atención, escribir o participar en la escuela; una persona que necesita volver a comer, vestirse o trabajar después de una lesión; hasta un adulto mayor que busca mantenerse independiente y participar activamente en su comunidad. Eso somos. Eso hacemos. Y hoy quiero hablarles a mis colegas, a nuestros estudiantes, a las universidades, a nuestra Asociación y también al Estado. Cada 5 de septiembre celebramos en Panamá el Día del Terapeuta Ocupacional. Recibimos felicitaciones, reconocemos trayectorias y celebramos lo que hemos consción, la participación y la inclusión. También debemos atrevernos a mirar donde todavía somos pocos o prácticamente inexistentes: personas en situación de calle, población penitenciaria, envejecimiento, inclusión laboral, comunidades, prevención, rehabilitación basada en la comunidad, discapacidad y promoción de la salud. Entonces me pregunto: ¿qué estamos esperando? Al Estado quiero recordarle que la Terapia Ocupacional no es un servicio complementario del que se puede prescindir. Somos parte de una atención integral. Necesitamos plazas, servicios y políticas públicas que reconozcan nuestro aporte. A nuestra Asociación le corresponde unir, representar, proyectar y defender la profesión. Necesitamos una voz más fuerte, mayor divulgación y más participación. A nuestras universidades y estudiantes les corresponde también asumir el reto. Formar y formarse con excelencia, valores y pensamiento crítico, pero mirando las necesidades reales del país. Empoderémonos, participemos en nuestra Asociación, asistamos a congresos, seminarios y actividades científicas y sigamos

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