Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_08_13

7A La Prensa Panamá, jueves 13 de agosto de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. de los planes de estudio y la implementación del primer año de estudios generales en ingeniería en la UTP representan mucho más que ajustes académicos: constituyen herramientas de equidad que amplían el acceso ágil a una formación científica de excelencia para estudiantes de todas las regiones del país. Esta visión también orienta nuestro Plan Estratégico hacia el Smart Campus UTP, una iniciativa estratégica que transforma las instalaciones universitarias en un campus inteligente para optimizar el uso de los recursos, agilizar el mantenimiento y mejorar la seguridad. No obstante, la transformación digital exige inversiones sostenidas y un firme respaldo estatal para garantizar que la infraestructura tecnológica conserve su vigencia frente a la velocidad de los cambios. Formar talento para una economía basada en el conocimiento requiere laboratorios modernos, plataformas tecnológicas actualizadas y docentes vinculados permanentemente a las fronteras de la investigación científica. Bajo esta premisa, la ciencia debe dejar de verse como un privilegio académico y asumirse como un instrumento esencial para afrontar los principales desafíos nacionales. Frente a retos como la seguridad hídrica, la gestión integral de residuos, la soberanía alimentaria y la resiliencia de la infraestructura, la UTP se consolida como un aliado estratégico del Estado. Un país que no genera conocimiento propio queda expuesto a la dependencia tecnológica y a la necesidad de recurrir continuamente a soluciones concebidas desde contextos distintos de su realidad. Por ello, fortalecer instancias como el Centro Experimental de Ingeniería y los demás centros de investigación de la UTP Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Justo Arosemena y el siglo XIX Identidad nacional ña” y, seguramente, nuestra figura más emblemática del siglo XIX, lo que nos motiva y dirige hacia la búsqueda y entendimiento de nuestra nacionalidad y la importancia de vincular la paternidad de esta con su inalcanzable semblanza universal. Panamá era una nación fundamentada en una construcción cultural que iba forjando, a través del tiempo, una identidad nacional que, a medida que se fortalecía con una actitud y un comportamiento nacionalistas, asentaba las bases sólidas de la nacionalidad. El siglo XIX fue una época en la que nacieron, crecieron y desarrollaron su intelecto panameños de gran valía, principalmente cuando el Istmo se emancipa de la monarquía española y se crea una atmósfera decimonónica tétrica con la unión a Colombia. Retazos del siglo XIX dibujan una época conmocionada ante el abandono y la desidia colombiana, frente, como queda dicho, al elemento que no puede ser soslayado, como es el alejamiento del Istmo del Imperio español, formándonos como nación en un ambiente lóbrego ante las confrontaciones bélicas y diferencias políticas desde la Patria Grande, lo que delineaba el drama, la decadencia y el ocaso de una época. Bajo ese prisma sobresale el pensamiento crítico de valiosos panameños como Justo Arosemena para ordenar criterios e ideas desde sus propias perspectivas éticas, jurídicas, económicas, sociales, constitucionales y filosóficas que traspasarían tiempo y fronteras y que, al erigir una férrea defensa del interés nacional frente al imperialismo rampante, impulsaron la nacionalidad panameña ante la importancia geopolítica del momento. Julio Ernesto Linares Evaluar el camino, construir el futuro Universidad Tecnológica Cumplir 45 años de vida institucional no debe ser un ejercicio de nostalgia ni de autocomplacencia. Para la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), este aniversario representa una oportunidad de reflexión ante una pregunta que el país ya no puede seguir postergando: ¿está Panamá preparado para competir en la economía global del conocimiento o se resignará a ser un consumidor permanente de tecnología desarrollada por otros? Responder a este desafío exige mirar el pasado con sentido estratégico. Nuestra historia demuestra que la independencia académica surgida del antiguo Instituto Politécnico fue la decisión visionaria del Dr. Víctor Levi Sasso, fundador de la UTP. Sin embargo, los logros alcanzados no garantizan la pertinencia futura. Con una matrícula que supera los 30,000 estudiantes, el desafío trasciende el crecimiento cuantitativo: consiste en liderar la transformación de un país que requiere una profunda evolución de su modelo de desarrollo. Las universidades tecnológicas no pueden ser únicamente espacios de formación profesional; deben ser actores fundamentales en la construcción de capacidades científicas, tecnológicas e innovadoras que determinan la competitividad de las naciones, bajo un estricto marco de ética y responsabilidad social. El mercado laboral contemporáneo es claro en sus exigencias. Ya no demanda exclusivamente profesionales capaces de operar sistemas, sino personas con pensamiento crítico, creatividad y capacidad para generar soluciones en entornos de cambio acelerado. La inteligencia artificial y la automatización están redefiniendo industrias y procesos productivos en todo el mundo. En este contexto, la actualización significa robustecer la capacidad nacional para anticipar y resolver problemas complejos. La investigación aplicada y la innovación no constituyen gastos prescindibles; son inversiones con un impacto social, económico y tecnológico de largo alcance. La producción científica nacional es también una expresión de soberanía. Ese horizonte de progreso tampoco puede construirse excluyendo el talento de la mitad de la población. El aumento del estudiantado femenino en áreas especializadas como logística, ingeniería marítima y ciencias ambientales refleja una visión institucional que reconoce la equidad como un factor esencial para la innovación. El futuro tecnológico de Panamá requiere la participación plena de todo su talento. Sin embargo, alcanzar ese futuro exige algo más que reconocimiento simbólico: requiere un compromiso tangible con la academia. Aunque la sociedad panameña valora la calidad y los aportes de los egresados de la UTP, ese reconocimiento debe traducirse en una verdadera coherencia presupuestaria. Apostar por la educación tecnológica implica comprender que la investigación, la innovación aplicada y la formación de alto nivel demandan financiamiento estratégico, continuo y suficiente. La realidad es sencilla: no podemos aspirar a estándares de excelencia internacional sin los recursos necesarios para sostenerlos. Tras 45 años de trayectoria, la respuesta es inequívoca: Panamá posee el talento para competir en la economía global del conocimiento, pero este potencial solo se materializará con una inversión sostenida en educación superior, investigación científica e innovación tecnológica. Por ello, es necesario un gran pacto nacional entre la academia, el Estado, el sector productivo y la sociedad civil. Asumir esta responsabilidad compartida es la única vía para transformar el potencial de Panamá en prosperidad, innovación y desarrollo económico y social para la próxima generación. Opinión LA AUTORA es rectora de la Universidad Tecnológica de Panamá. EL AUTOR es abogado. Sobre todo, como queda dicho, sobresale quien opta por ejercer su paternidad para fortalecer el concepto y la búsqueda de la nacionalidad y quien potenció, además, toda una serie de vigores que delinearon el camino hacia una autonomía istmeña. No faltan las críticas radicales al concepto de nación que califican a la patria panameña como un esquema ideológico impuesto por los “albaceas intelectuales de la oligarquía” o como producto servil y patriotero del imperialismo, argumentos sesgados de los que también aprendemos para enderezar el conocimiento, desarrollando valores nacionalistas ligados a la evolución de una conciencia liberal en el siglo XIX y que, además, nos permiten comprender el establecimiento de un Estado Soberano, la expedición del documento en Rionegro y la firma del Convenio de Colón. Hasta que llegamos, como consecuencia de todo lo anterior, al devenir republicano, resaltando el resplandor independentista en el pensamiento y raciocinio de Justo Arosemena. El siglo XIX fue difícil y frustrante para el istmeño. Tanto que podría ser considerado como un punto muerto desde el concepto nacionalista. Una especie de apocalipsis de la nacionalidad panameña ante el descalabro de la Gran Colombia, el agotamiento del Estado Federal y los fracasados intentos separatistas. Pero dicho aparente oscurantismo abre camino a un proceso histórico que identifica actuaciones que se afincan en la necesidad de una autonomía. Proceso que acumula la realización de diversas aspiraciones nacionales que, estudiadas y analizadas de manera integral, brindan coherencia y unidad en la edificación de un proyecto panameño a pesar de los reveses. Un siglo XIX que, a pesar de ser una época convulsionada, pero con el liderazgo y protagonismo de Justo Arosemena, pudo proyectar la nacionalidad panameña hacia el más alto firmamento nacionalista y patriótico. El siglo XIX descifra todo un proceso histórico, sociológico y político que labró a Panamá como nación durante un periodo evolutivo de compleja formación y larga data. Es la gestación de la nación panameña en el actuar institucional, político y académico, digna de repasar ante la abundancia de pruebas de una nacionalidad panameña vigorosa y autónoma; aunque la patraña de nación inventada e identidad limitada salga todavía a la luz, de vez en cuando, para potenciar la frustración ideológica o la insulsez intelectual y debilitar, de manera categórica e indubitable, la identidad nacional. Exaltar, recordar y transmitir el legado del siglo XIX es parte de la construcción y fortalecimiento de la nacionalidad panameña, desarrollada a través de ese nacionalismo reflejado en nuestra conducta cívica. Pero la nacionalidad no se genera de forma espontánea, sino que se construye a través del trabajo diario, con la transferencia del conocimiento cívico de nuestras instituciones patrias, tanto en las escuelas como en las universidades públicas y privadas. Ese trabajo diario por construir la nacionalidad se alimenta, además, con el comportamiento vertical del ciudadano en la casa, en el trabajo y en la calle. El siglo XIX nos dejó un legado, reflejado en el fortalecimiento de la nación panameña, que se construyó sobre orígenes y conductas: orígenes de carácter geográfico e histórico, o conductas transitistas y librecambistas señaladas por Justo Arosemena en su Estado Federal. Nada menos que el “Padre de la Nacionalidad Paname- Panamá necesita fortalecer la educación superior, la investigación científica y la innovación tecnológica para reducir su dependencia externa y desarrollar capacidades propias que impulsen su competitividad y desarrollo. Ángela Laguna Caicedo El pensamiento y liderazgo de Justo Arosemena marcaron el siglo XIX y contribuyeron a consolidar una conciencia nacional que, entre conflictos y frustraciones, fortaleció la identidad panameña. Padres de familia y violencia escolar Disciplina Existen muchos factores que han contribuido al incremento de la violencia en las escuelas, pero me voy a enfocar en la influencia de los padres de familia. Desde el momento en que los padres de familia empezaron a distanciarse de las escuelas y dejaron de apoyar el proceso de formación de sus acudidos, empezó la fractura entre la casa y el colegio. Hubo un momento que pude vivir en el que los padres apoyaban la labor del docente y lo veían como una especie de padre sustituto. Creían en la disciplina escolar y advertían a sus hijos: “Espero que la maestra no me dé quejas de ti”. Ahora se han invertido los esquemas: muchos padres creen más en la versión de sus hijos que en el informe de los educadores. Algunos, por el nivel social alcanzado y por sus estudios, sienten que saben más que el propio maestro y hasta se creen con derecho a corregirlo. En la casa, además, el docente es desacreditado por el acudiente, quien “despotrica” contra él, creando en el alumno una falta de respeto hacia sus educadores. El concepto tóxico de amor protector también ha influido peligrosamente, haciendo que padres y madres lleguen incluso a los golpes en el colegio por conflictos entre sus hijos. En muchos hogares se ha perdido el respeto, al punto de celebrar la vulgaridad y los antivalores antes que corregirlos. Si el padre de familia no orienta a sus hijos y los docentes se hacen de “la vista gorda”, no llegaremos a ningún resultado edificante. Esa frase irresponsable de algunos profesores ante la mala conducta, “la vida se encargará de ellos”, representa una renuncia a nuestra labor educativa. Es verdad que la violencia escolar es un problema mundial, pero, si no empezamos a enfrentarlo aquí en Panamá, pronto puede escaparse de nuestras manos. Muchas escuelas tampoco cuentan con departamentos de orientación eficaces, indispensables para prevenir conflictos y acompañar a las familias. La gestión de la dirección de las escuelas, con iniciativas para orientar tanto a alumnos como a padres de familia, es también muy importante, y no debe conformarse solo con esperar la quincena o ver, como se dice, “los toros desde la barrera”. EL AUTOR es sociólogo y docente. Jaime Cheng Peñalba Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==