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7A La Prensa Panamá, martes 21 de julio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. licía Nacional propuso instalar detectores de metales en algunos planteles. La ministra de Educación, Lucy Molinar, señaló que la medida puede evaluarse, aunque advirtió que la solución de fondo exige un cambio cultural. Ambas posiciones tienen razón, aunque de forma parcial. No son excluyentes. Un detector puede evitar una tragedia, pero su límite es claro: ubica el arma cuando es introducida al plantel. El cambio cultural opera en sentido contrario. Es más difícil de medir, pero es el único que actúa antes del hecho. Supone enseñar a resolver conflictos sin agresión; formar a docentes y acudientes para detectar a tiempo las señales de riesgo; y asegurar que un estudiante en crisis encuentre a un adulto en su escuela. Una política seria no escoge entre ambas opciones: adopta la primera como medida de contención y financia la segunda como solución. La Asociación de Trabajadores Sociales advirtió en mayo de 2026 que un mismo equipo de especialistas atiende a varias escuelas. La conclusión es evidente: la escuela no puede sola. El Ministerio Público registró 2,475 denuncias por hechos delictivos con menores involucrados entre enero y junio de 2026. Esa violencia no se origina en el aula: llega con los estudiantes cada mañana. Un docente a cargo de treinta alumnos no puede revertir en una hora lo que se gestó durante años fuera del plantel. Por eso, el respaldo de las familias y de la comunidad resulLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Créditos fiscales, un instrumento para invertir en el futuro turístico Incentivos ideas y análisis financieros con economistas de renombre en este país. Se corrieron modelos a diez años, con todas las consideraciones del caso, incluidos los aportes que generaría la actividad y, aunque no lo parezca, el Estado salía ganando con creces. Conviene conocer nuestra realidad: en muchos sitios exóticos de Panamá no existe oferta hotelera de calidad internacional. Costa Rica explotó el interior e ignoró la capital —lo opuesto a nosotros—, y no en vano su turismo de placer es la envidia de tantos. Esas facilidades serán necesarias para promover nuestros recursos naturales de montaña y playa y aumentar nuestro turismo de placer. Los indicadores mundiales muestran que el turismo de placer moderno busca lugares nuevos por descubrir. Muchos viajeros ya visitaron los destinos existentes de Latinoamérica —particularmente Costa Rica, República Dominicana y México— y solo aspiran a descubrir destinos nuevos y diferentes. Es aquí donde Panamá tendrá su oportunidad. Ante la falta de financiamiento bancario, el Estado buscó, mediante la Ley 789, una herramienta creativa y distinta para incentivar que los capitales fluyeran al sector turismo, con el fin de crear empleos primero en la construcción y luego en la operación del desarrollo hotelero. Una sinopsis de la ley: el promotor recibe financiamiento por el costo del hotel, considerando solo un 5 % en infraestructura, y al inversionista se le conceden créditos fiscales por ese valor, cedibles a terceros. Estos créditos no se descuentan de inmediato: no pueden empezar a utilizarse hasta dos años después de iniciada la inversión; no puede usarse más del 15 % del incentivo por año, durante siete años; no puede descontarse Octavio Vallarino Arias La escuela no puede sola Educación Novecientos cincuenta mil estudiantes iniciaron el año lectivo 2026 en Panamá, un país que atraviesa una ola de violencia que ya alcanza las aulas. Ningún sistema educativo puede ignorarlo: nadie aprende con miedo. Conviene dar un paso atrás. Dos adolescentes fueron detenidos en junio por tentativa de homicidio tras dos ataques con arma blanca en un colegio de Colón. Atribuir culpas ofrece un alivio inmediato, pero desplaza el foco: ¿qué ocurre en nuestra sociedad, cómo corregirlo y qué parte corresponde a cada uno? Pocos lo saben, pero la legislación existe y cubre justamente lo que hoy falla: la prevención. Panamá no requiere una nueva ley para tener escuelas seguras, sino cumplir y hacer cumplir la normativa vigente. La Ley 289 de 24 de marzo de 2022 promueve la convivencia sin violencia en las instituciones educativas y exige que cada centro, oficial o particular, cuente por escrito con un Plan de Sana Convivencia y Disciplina Escolar, con protocolos de actuación y al menos un docente especialista en acoso escolar, bajo el seguimiento de la Defensoría del Pueblo. A ella se suman la Ley 285 de 2022, sobre garantías de los derechos de la niñez, y el Decreto Ejecutivo 142 de 1997, que fija el régimen disciplinario. El debate sobre cómo responder se abrió en las últimas semanas: el director de la Pota esencial. La Unesco señala que la violencia escolar deteriora el rendimiento académico y el bienestar de estudiantes y docentes. Cada incidente cuesta aprendizaje. Una escuela segura no es un lujo ni una obra para inaugurar. Es un derecho y la condición mínima para que todo lo demás funcione. Desde Jóvenes Unidos por la Educación, nuestra propuesta 24 para el 24 plantea justamente eso: el programa Escuelas Seguras, con estándares integrales de calidad y seguridad que garanticen espacios escolares confiables, protejan a los estudiantes en el perímetro escolar y sus alrededores, y aseguren el acceso a servicios esenciales — agua, electricidad, comunicación, saneamiento e internet— para el ejercicio efectivo del derecho a la educación. Una escuela segura no se logra con una medida aislada, sino con un estándar que la sociedad entera se comprometa a cumplir. Hay tareas concretas que no dependen del presupuesto. Los padres de familia deben solicitar el Plan de Sana Convivencia de sus hijos, leerlo y preguntar quién es el especialista en acoso escolar del plantel. Los docentes deben activar el protocolo ante la primera señal, sin esperar a que el conflicto escale. Como sociedad civil, acompañemos a las escuelas de nuestro entorno y exijamos el cumplimiento de la ley con datos, no con consignas. La escuela no puede sola. No tiene por qué, si decidimos acompañarla. Cuidar a los mismos niños no requiere que coincidamos en todo. Requiere que empecemos a acompañarlos a tiempo y a construir, entre todos, el país que queremos. Opinión LA AUTORA es abogada y forma parte deJóvenes Unidos Educación. EL AUTOR es promotor de proyectos. más del 50 % de los tributos que le corresponda pagar al tenedor ese año; y la ley solo estará vigente hasta un año determinado, para que los desarrollos despeguen cuanto antes y sus beneficios para la economía se reflejen en una renta sustitutiva del sacrificio fiscal. Sin esta ley, los inversionistas no vendrán y los promotores no desarrollarán estos proyectos. Es lo mismo que ocurrió con las leyes SEM, EMMA y otras: también implicaron sacrificios fiscales y, sin ellas, las empresas no hubieran venido. Panamá fue bendecido por Dios: es uno de los pocos países del mundo con dos océanos tan cerca uno del otro, dos archipiélagos, una flora y fauna únicas, pueblos originarios únicos en esta parte del continente y un clima cálido durante todo el año, que aprovechan los habitantes del hemisferio norte para escapar de sus fríos inviernos. No hay huracanes ni terremotos de gran magnitud, y nuestra población es noble y respeta la vida. Además, allá afuera hay un mundo deseoso de descubrir estos encantos, pero en muchos de esos lugares aún no existen facilidades para pernoctar. Es el momento, entonces, de que, basados en esta ley, se construyan las facilidades necesarias para promover nuestros destinos y acceder al turismo de placer que anhelamos, que de seguro será un pilar de nuestro crecimiento económico. Sus beneficios llegarán a todos los sectores de la población, generando empleo y contribuyendo a reducir la pobreza en sitios apartados y desconocidos por falta de infraestructura. El hecho de que Panamá aún no haya desarrollado plenamente muchos de sus recursos naturales exóticos nos brinda hoy la oportunidad de hacerlo siguiendo las nuevas tendencias del turismo. Con la ciudad de Panamá y su oferta hotelera, su conectividad aérea, su centro de convenciones, el Casco Antiguo y el Canal, estamos hechos para el turismo urbano. Ahora nos falta imitar a Costa Rica y, para nuestra suerte, Panamá llegará a tener ambas ofertas. En días pasados leí en La Prensa un artículo de mi amigo, el abogado Rodrigo Raúl Molina, titulado ‘Un instrumento para invertir en el futuro, no para reducir impuestos’. Me pareció sumamente oportuno a raíz del escándalo de la Operación Pandora, en el que se burló nuestro sistema tributario, causándole enormes perjuicios al Estado. Afortunadamente, la trama fue descubierta y decenas de personas responderán ante la justicia. Años atrás se impulsó una propuesta para crear créditos fiscales destinados a desarrollos hoteleros fuera de la capital. La iniciativa provocó opiniones encontradas y murió en su cuna, sin dársele la oportunidad de demostrar lo que podía llegar a ser. En ese entonces se discutía utilizar créditos fiscales para incentivar el turismo mediante el desarrollo de lugares apartados, sin infraestructura ni financiamiento bancario, carencia que nos privaba de la oportunidad de crear nuevos destinos turísticos, de los cuales Panamá tiene un enorme potencial. A mi juicio, aquel proyecto de ley tuvo muchas «arandelas» que no apuntaban al verdadero objetivo, que para mí era tan sencillo como financiar exclusivamente la construcción de un hotel, y punto. Ni el costo del terreno, ni los estudios, ni los planos, ni otros elementos que distorsionaban el concepto real debían formar parte del beneficio. Los créditos fiscales debían otorgarse únicamente para la construcción y el equipamiento del hotel. Y, si el sitio requería infraestructura —calles de acceso, electricidad o agua potable—, pues que el Estado pusiera su parte. Aquí viene la pregunta obligada: ¿y qué hay para las finanzas del Estado? Tuve entonces la oportunidad de intercambiar La violencia que llega a las aulas exige cumplir la ley, fortalecer la prevención y asumir una responsabilidad compartida entre familias, escuelas y Estado. Ana Carvajal Valencia Más allá del escándalo de la Operación Pandora, el debate sobre los créditos fiscales ofrece la oportunidad de replantear su uso como incentivo para desarrollar nuevos destinos turísticos. ‘Nuestra gran necesidad’ Intelectuales Esta frase del escritor español Javier Gomá, en su artículo ‘El intelectual’, nos sitúa frente a una de nuestras grandes necesidades democráticas: “Como su elemento son las palabras, dominará el arte de la prosa, cuya lectura será no solo instructiva, sino también placentera. Con todo, su literatura no querrá tanto deleitar como resultar convincente a la hora de recordar a la conciencia colectiva dónde están los principios de la buena convivencia”. Sigue faltando en Panamá un grupo de intelectuales que esté a la altura de nuestras circunstancias. Hace mucho tiempo que se perdió en este país el arte del buen columnismo, el arte de leerlo y el arte de publicarlo con criterio. En esta renuncia al juicio crítico, pactada entre quienes gobiernan y la gran mayoría de los gobernados, una de las primeras víctimas ha sido la lectura y el acceso a ella desde las instituciones y los medios de comunicación. Últimamente, los populacheros se revuelven contra la inteligencia argumentando que escribir es un negocio, publicar un emprendimiento y promocionar el “producto” una actividad fundamental para el país (el de los ciegos, donde ellos son tuertos con dinero para hacerlo). Sin embargo, son incapaces de hablar de calidad literaria más allá de un puñado de lecturas. Gomá tiene razón: detrás de la convicción de que el intelectual ha de “resultar convincente a la hora de recordar”, de hacer ver “dónde están los principios”, está la certeza de que esa capacidad tiene su fundamento en la lectura, en un criterio sólidamente anclado en ella, del que nace una mirada incisiva capaz de construir esa prosa necesaria ante lo que se nos está viniendo encima. Porque, en una sociedad sin intelectuales —o con pocos de ellos y demasiados escritores densos—, nos jugamos buena parte de lo que entendemos por democracia. La buena convivencia empieza con la lectura, y necesitamos más espacios en los medios para fomentarla, así como una mayor calidad al escribir artículos. El papel aguanta todo lo que le echen; nuestra sociedad, no. EL AUTOR es escritor. Pedro Crenes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. 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