5B La Prensa Panamá, viernes 17 de julio de 2026 Vivir De Hyderabad a Panamá: el viaje de Danny Nandwani Era el 1 de enero de 1952 cuando un joven llamado Naraindas Hemandas Nandwani, oriundo de Hyderabad, Sindh, pisó por primera vez territorio panameño. Hoy, todos lo conocen como “Danny”, socio fundador de Panafoto. Su historia quedó plasmada en el libro El viaje de India a Panamá, de la autora panameña Mónica Guardia. En sus páginas se narra su recorrido desde Hyderabad hasta Panamá y los desafíos, aprendizajes y logros que marcaron su vida en el país. “Me siento muy orgulloso, estoy muy contento. Mucho respeto por todos los panameños e hindúes que han venido aquí”, afirmó Danny Nandwani sobre la publicación de su biografía. “[El libro] Es la historia de varias personas que a miles de kilómetros Naraindas Hemandas Nandwani, con apenas 19 años, viajó a Panamá para incorporarse al negocio familiar. Anel Asprilla de distancia tomaron la decisión de dejar su hogar y buscar mejores oportunidades en una tierra lejana llamada Panamá”, afirmó Sophia Nandwani, nieta de Danny, durante el lanzamiento del libro. Sophia destacó que el “trabajo duro” de su abuelo construyó los proyectos que forman parte de la historia de la familia Nandwani; uno de ellos, Panafoto, el cual inició como una pequeña tienda de souvenirs en Colón y hoy es una cadena de tiendas de tecnología con más de 10 sucursales en distintos puntos del país. “Pero si algo he aprendido escuchando la historia de mi abuelo es que el éxito no se mide en tiendas, edificios o empresas. El éxito de esta historia se mide bajo un parámetro mucho más por Diana Fernández [email protected] importante. Una familia que se quiere, que se escucha, que se respeta y que se mantiene unida”, reflexionó. La nieta de Danny también destacó que el viaje de su abuelo requirió de muchos sacrificios y decisiones, como cambiar su nombre a Danny, pues Naraindas era difícil para pronunciar entre los panameños. “Cuando me acerqué a este proyecto, pensé que iba a escribir la trayectoria de un empresario exitoso. [...] No tardé en descubrir que la historia era mucho más rica, mucho más interesante de lo que yo hubiera imaginado”, expresó la autora Mónica Guardia durante el evento. Durante la presentación de la obra, Guardia explicó que Danny nació en una de las ciudades más importantes de Sindh, en el seno de una próspera familia de comerciantes. Vivían en un barrio donde residían las familias hindúes acomodadas, en una casa de dos plantas, con techos altos y amplias habitaciones. Según describió, era una vivienda que, salvando las distancias, podía compararse con las grandes casas de comerciantes del Casco Antiguo de Panamá. Sin embargo, ese mundo cambió cuando Danny tenía 14 años. Guardia recordó que, tras la partición de la India en 1947, Sindh pasó a formar parte de Pakistán, lo que obligó a gran parte de la población hindú a abandonar la región. La familia perdió su casa, su ciudad y el entorno en el que había vivido durante generaciones. “Pero hubo algo que no pudieron quitarles: el conocimiento, las redes de contactos tejidas durante décadas y la capacidad de empezar de nuevo en cualquier puerto del mundo”, expresó la autora. Guardia explicó que esa capacidad de reinventarse llevó a Nandwani, con apenas 19 años, a viajar a Panamá para incorporarse al negocio familiar. La historia había comenzado décadas antes, en 1919, cuando su abuelo, Tarachand Bhojrar Nandwani, envió a su hijo Fatechand, tío de Danny, a Colón para abrir un local. Años después, cuando Fatechand decidió jubilarse, llamó a Danny para que asumiera la continuidad de dicho negocio. Para Ashok Nandwani, hijo de Danny, la publicación trasciende el relato de una trayectoria personal y se convierte en un testimonio de la experiencia migratoria de muchas familias que hicieron de Panamá su hogar. “Más que una biografía, es la historia de cómo los inmigrantes llegaron a Panamá hace más de 60 años. No llegaron solamente a hacer plata, sino a quedarse, a hacer familia, a crecer con el país. Se enamoraron de este país”, comentó. Ashok señaló que el libro también busca preservar ese legado para las nuevas generaciones de la familia y recordar el ejemplo de vida de su padre. “Esta es una historia para la segunda y la tercera generación, de cómo una persona que todavía a sus 93 años va a trabajar todos los días, disfruta lo que hace, conversa con la gente y ha tocado la vida de muchas personas durante todos estos años. [...] Son historias muy bonitas que quedan plasmadas en un libro y que permanecerán para siempre, para las futuras generaciones”, concluyó. La obra de Mónica Guardia reconstruye la travesía de Nandwani desde la India hasta Panamá y retrata la experiencia de una familia inmigrante que encontró en el país un lugar para construir su futuro. La Clínica Dermoestética Panamá realizará una jornada de revisión gratuita de lunares el sábado 8 de agosto, en el Domo del Parque Omar, de 12:00 m.d. a 5:00 p.m., a beneficio de Fundacáncer. Dermatólogos voluntarios ofrecerán evaluaciones gratuitas de lunares, además de impartir charlas educativas sobre el cuidado de la piel y la importancia de identificar posibles señales de alerta. Esta jornada se realiza desde hace 13 años como parte de la campaña Lunares en la Mira, para contribuir a la prevención del cáncer de piel. Revisión gratuita de lunares Catita de Panamá: legado de unavozemblemática Música típica Gregory Robinson Guerra Especial para La Prensa [email protected] el papel determinante que desempeñaron las mujeres en la preservación y difusión de las expresiones culturales. Aunque durante buena parte del siglo XX los escenarios artísticos estuvieron dominados por hombres, surgieron figuras femeninas que, con talento, disciplina y una profunda vocación artística, contribuyeron a transformar ese panorama y abrieron nuevos espacios para las generaciones posteriores. En este contexto destaca la figura de Catalina Carrasco, conocida artísticamente como Catita de Panamá, cuya trayectoria constituye un referente del liderazgo femenino en el folclore nacional. Una voz pionera La trayectoria de Catalina Carrasco permite reconocer el valioso aporte de las mujeres a la consolidación del canto y la saloma en la música típica panameña. En una época dominada por los hombres, destacó como una de las primeras grandes intérpretes del género. Presentada en 1962 por Dagoberto Yin Carrizo como Catita de Panamá, su voz dio vida a obras alegóricas como Julia y La niña Marquela. Legado para el folclore Nacida en La Chorrera en 1919, Catalina Carrasco inició su carrera junto a Leonidas Cajar y alcanzó su mayor proyección al incorporarse al conjunto Viva Panamá de Dagoberto Yin Carrizo, donde consolidó un estilo interpretativo caracterizado por la elegancia, el dominio de la saloma y el respeto por las tradiciones campesinas. Su voz transformaba cada interpretación en un relato cargado de emoción y arraigo popular. Roberto Antonio Cárcamo y Luis Antonio Ramos, estrechos colaboradores del conjunto Viva Panamá, coincidían en describirla como una dama ejemplar. (La Estrella de Panamá, 2011). Su contribución fue reconocida por el Estado panameño con la Orden Belisario Porras (1985) y la Orden Manuel José Hurtado (2001), distinciones que Catalina Carrasco conservó, según La Estrella de Panamá, «como su más caro tesoro». Aunque un accidente puso fin a su carrera artística en 1984, su legado permanece como parte del patrimonio cultural panameño. Al abrir camino a nuevas intérpretes, Catalina Carrasco demostró que la excelencia artística podía trascender las barreras impuestas a las mujeres de su tiempo. Mientras sus canciones sigan interpretándose y nuevas mujeres encuentren en ellas inspiración para cantar la historia de Panamá, Catalina Carrasco seguirá viviendo en la memoria de su pueblo. Pasados 14 años de su partida (2012– 2026), su voz continúa resonando como símbolo de elegancia, identidad y tradición. La historia de la música típica panameña no puede comprenderse plenamente sin reconocer
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==