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8A La Prensa Panamá, domingo 12 de julio de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. ra conectar dos lugares. También se diseña para transportar una cantidad de vehículos de forma segura y eficiente. Cuando ese límite se alcanza, el sistema pierde estabilidad. Basta que algunos conductores reduzcan ligeramente la velocidad para que esa pequeña variación se propague como una onda y termine afectando a cientos de Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La infraestructura invisible Gobernanza cadas. La respuesta fue inmediata. Bajo la dirección de su chef, el equipo preparó una comida caliente para cerca de un centenar de personas. Al mismo tiempo, restaurantes, comercios, empresas y voluntarios comenzaron a organizarse espontáneamente para coordinar alimentos y apoyo, sin que nadie tuviera que dar instrucciones. En cuestión de horas, establecieron un sistema para cubrir desayunos, almuerzos y cenas durante varios días consecutivos, asumiendo cada establecimiento una comida diferente. Lo verdaderamente extraordinario no fue la solidaridad, sino descubrir que la comunidad sabía transformar esa solidaridad en una respuesta organizada. Cuando llegué al refugio temporal habilitado en el Estadio Beto Raimon, me encontré con una escena completamente diferente. Grandes cantidades de ropa y otros suministros originalmente destinados a las víctimas del terremoto en Venezuela habían sido desviados allí. Mientras los medios filmaban el refugio, las donaciones seguían llegando, y el acaparamiento de estos artículos, que ya no eran necesarios, solo sobrecargaba al gobierno municipal y a otras agencias que coordinaban los esfuerzos de ayuda. Por lo tanto, hice un llamado público a nuestra comunidad para que suspendiera temporalmente la donación de ropa y calzado. Ayudar va más allá de donar. También implica escuchar, observar, mantener la información actualizada y coordinar los esfuerzos de todas las partes. El principio es simple: en situaciones de emergencia, no basta con confiar únicamente en la solidaridad para obtener más ayuda. El verdadero desafío reside en comprender la situación cambiante, saber cuándo y cómo brindar ayuda a quienes la necesitan y tomar medidas efectivas. Porque la información más reciente puede salvar vidas. Días después ocurrió un segundo incendio, esta vez en Santa Ana. La primera emergencia nos había enseñado a responIva Mei-Yin Du La ciencia detrás del tráfico Movilidad urbana Todos hemos vivido esa experiencia. El tráfico avanza lentamente durante varios minutos y, de pronto, vuelve a moverse con normalidad. No hubo un accidente, una calle cerrada ni un vehículo averiado. Entonces, ¿de dónde salió el tranque? Aunque parezca extraño, la ciencia tiene una explicación. Una carretera no solo se construye panes. Construir nuevas carreteras seguirá siendo necesario en muchos casos, pero no siempre será suficiente. La ciencia también ayuda a optimizar semáforos, planificar mejor el transporte público y utilizar datos para anticipar dónde y cuándo se forman los congestionamientos. El tráfico es mucho más que una fila de automóviles. Es un sistema complejo donde la infraestructura, tecnología y comportamiento humano interactúan constantemente. El auto es solo una parte del sistema. Comprender cómo funciona nos permite dejar de reaccionar únicamente cuando aparecen los tranques y empezar a diseñar soluciones más inteligentes. ¿Estamos utilizando la ciencia para construir la movilidad que Panamá necesitará en las próximas décadas? Opinión EL AUTOR es consultor de empresas con MBA en Finanzas Corporativas e integrante de Ciencia en Panamá. LA AUTORA es presidenta de la Asociación de Vecinos y Amigos de Casco Antiguo (AVACA). Cursa estudios sobre Gobernanza y Gestión Pública. gunta no era qué se necesitaba, sino más bien: “¿A través de quién podemos brindar asistencia?”. Esta pregunta no se refiere a la generosidad, sino a la confianza, una condición necesaria para que la ayuda sea realmente efectiva. Cuando la información es clara, transparente y se actualiza constantemente, la gente sabe cuánto donar, cuándo donar y cuándo dejar de donar. La unidad requiere organización, y la organización requiere confianza. Fue entonces cuando comprendí que la gobernanza no consiste únicamente en repartir responsabilidades. También exige liderazgo, coordinación y la capacidad de integrar esfuerzos diversos alrededor de un mismo objetivo. Durante aquellos días vi instituciones públicas, empresas y ciudadanos trabajando con un compromiso admirable. Sin embargo, coordinar tantos actores requiere mecanismos que, sencillamente, todavía no existían. Nunca faltó solidaridad; lo que faltaba era una forma de organizarla. La verdadera resiliencia aparece cuando todos trabajan como aliados. Eso, precisamente, es la gobernanza. La gestión del riesgo no comienza el día del desastre. Se construye mucho antes, fortaleciendo la confianza, consolidando mecanismos de coordinación y aprendiendo de cada emergencia. Una ciudad resiliente no es la que nunca enfrenta tragedias, sino la que aprende de ellas para responder mejor a la siguiente. Los incendios destruyeron edificios, pero también dejaron al descubierto algo mucho más valioso: ninguna inversión pública puede, por sí sola, crear la confianza, la cooperación, el liderazgo ni la capacidad colectiva para responder a una emergencia. Todo ello solo se construye con el tiempo, trabajando juntos antes de que llegue la próxima crisis. Esa es la infraestructura invisible. Esta es la infraestructura intangible y, quizás, el activo social más importante. Hay infraestructuras que todos podemos ver: carreteras, hospitales, escuelas y estaciones de bomberos. Son indispensables y ocupan un lugar visible en los presupuestos públicos. Pero existe otra infraestructura —quizá la más importante de todas— que ningún presupuesto puede construir por sí solo. Solo descubrimos su verdadero valor cuando una ciudad enfrenta una tragedia. Los dos incendios ocurridos recientemente en Casco Antiguo me permitieron comprender cuál es esa infraestructura invisible. He vivido en Panamá durante veintisiete años, ocho de ellos en Casco Antiguo. En ese tiempo he sido testigo de, al menos, cuatro grandes incendios en el barrio. Lo verdaderamente preocupante no es que ocurran, sino que, después de cada uno, volvemos a las mismas preguntas y a las mismas promesas, sin detenernos a reflexionar sobre otra cuestión igualmente importante: ¿qué sostiene realmente a una comunidad cuando una emergencia apenas comienza? Una vez controlado el primer incendio, mientras las instituciones iniciaban las labores de atención y evaluación, fui testigo de otra respuesta mucho menos visible. La comunidad comenzó a moverse. Vecinos de Casco Antiguo llevaron agua potable, leche para bebés y pañales, y acompañaron también a las familias afectadas. Ante el prolongado apagón que dejó sin electricidad a gran parte del barrio, me comuniqué con el Hotel La Compañía para solicitar apoyo con el almuerzo de las familias damnifiConstruir nuevas carreteras seguirá siendo necesario en muchos casos, pero no siempre será suficiente. La ciencia también ayuda a optimizar semáforos, planificar mejor el transporte público y utilizar datos para anticipar dónde y cuándo se forman los congestionamientos. Franklin Ward der mejor a la segunda: ya sabíamos cómo organizar la alimentación, identificar las necesidades reales y evitar donaciones innecesarias. Sin embargo, el momento que más me marcó ocurrió lejos de las llamas. Aquella noche, veintiocho niños y las religiosas de un hogar infantil cercano tuvieron que ser evacuados debido al humo, aunque el fuego nunca alcanzó el edificio. Vecinos y voluntarios de Casco acudieron de inmediato para acompañarlos, y Sofitel Legend Casco Viejo les ofreció alojamiento durante la noche. Al día siguiente, los acompañamos de regreso. Esa misma noche, una de las religiosas nos escribió una carta de agradecimiento en la que decía que nuestra presencia había transformado la incertidumbre en una experiencia cobijada por el cuidado, “especialmente para los pequeños”. A la mañana siguiente, recibí otra llamada. Treinta y un residentes, entre ellos seis niños, seguían atrapados en el Parque V Centenario. Aunque sus casas no habían sido destruidas por el fuego, no podían regresar porque los bomberos seguían combatiendo las llamas y velando por la seguridad. Llevaban casi 24 horas a la intemperie, acompañados únicamente por personal del Sinaproc. Dado que los hoteles y restaurantes ya habían proporcionado ayuda sustancial durante el incendio inicial, decidimos apelar directamente a los residentes del Casco Antiguo. La respuesta fue inmediata: nos proporcionaron agua, almuerzo, cena e incluso desayuno para el día siguiente. Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de que necesitábamos restablecer la normalidad más básica. La importancia de coordinar y divulgar estos recursos donados es un tema que rara vez se aborda en el discurso público sobre la gestión de desastres. Muchos negocios y residentes querían ayudar, pero su primera prevehículos que ni siquiera alcanzan a ver dónde comenzó el problema. Durante años, investigadores han estudiado por qué aparecen congestionamientos incluso cuando no existe una causa visible. En 2022, un equipo de la Universidad de California, Berkeley, observó en condiciones reales de autopista que una conducción más uniforme, apoyada por sistemas inteligentes de asistencia, reducía significativamente los llamados “tranques fantasma”: congestionamientos que aparecen sin accidentes, obras u obstáculos visibles. El estudio confirmó que pequeñas decisiones individuales pueden producir grandes cambios en el comportamiento del tráfico. Comprender este fenómeno también cambia la manera de pensar las solucioFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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