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prensa_2026_07_12

5A La Prensa Panamá, domingo 12 de julio de 2026 Panorama Ing. Luis Buitrago en la Jornada de Ingeniería Sísmica de la USMA. Anel Asprilla Expertos piden auditar edificios antiguos por riesgo sísmico Martha Vanessa Concepción [email protected] TERREMOTOS En el marco de la Jornada de Ingeniería Sísmica de la USMA, los especialistas recomendaron que Panamá debe pasar de la reacción a la mitigación estructural. La urgente auditoría de edificaciones construidas antes de 1984, especialmente hospitales, escuelas y centros de respuesta a emergencias, así como el cumplimiento estricto del Reglamento para el Diseño Estructural Panameño (REP), constituyen las principales prioridades técnicas para garantizar la seguridad de Panamá ante un evento sísmico de gran magnitud, afirmaron expertos tras culminar un foro internacional enfocado en los recientes terremotos de Latinoamérica y Venezuela. Especialistas de México, Costar Rica y Panamá, encendieron las alertas durante la Jornada de Ingeniería Sísmica: Avances y Desafíos en la Región, un foro académico organizado por la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA) con el apoyo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). Luis A. Pinzón, director de Investigación de la USMA y miembro del Comité Consultivo Permanente del REP (CCP-REP), lideró el llamado a la acción enfocado en el contexto panameño. Explicó que evaluar la totalidad de las construcciones del país requeriría una inversión económica inviable, por lo que el Estado debe priorizar de manera inmediata aquellas estructuras esenciales que fueron diseñadas previo a la implementación de las primeras normativas sismo-resistentes en Panamá en 1984. “Es fundamental enfocarnos en las estructuras esenciales que necesitamos que permanezcan operativas inmediatamente después de un desastre natural: hospitales, escuelas públicas y albergues de emergencia“, afirmó Pinzón. El académico urgió a las autoridades a organizar un plan nacional de inspecciones para transitar de un modelo reactivo, que solo responde tras la catástrofe, a un modelo preventivo de mitigación a través de proyectos específicos de rehabilitación y reforzamiento estructural. Por su parte, el ingeniero Luis Buitrago, especialista de la firma Walter P. Moore y miembro del CCP-REP, expuso sobre las experiencias en la evaluación post-sismo y conectó el caso venezolano con la realidad panameña. Detalló que la disparidad de daños en Sudamérica, que varió de afectaciones leves a colapsos severos, respondió a la combinación de “efectos de sitio” (variación de la fuerza del sismo según el tipo de suelo) y a la alta vulnerabilidad del parque inmobiliario construido en las décadas de 1970 y 1980. Alertó que en Panamá, ciudades con alto riesgo sísmico deben adoptar modelos internacionales como los de la costa oeste de Estados Unidos o México, donde las normativas obligan a los propietarios de edificios comerciales y hospitales antiguos a tener planos aprobados y ejecutar rehabilitaciones estructurales en plazos definidos de 10 a 15 años basándose en un índice de vulnerabilidad. Complementando esta visión, Pinzón sumó una advertencia sobre los elementos no estructurales, tales como fachadas, tableros y paredes de mampostería (bloques de cemento o arcilla). Explicó que al no estar diseñados matemáticamente para resistir la fuerza de un terremoto, estos componentes se agrietan y desprenden con extrema fragilidad, convirtiéndose en una de las principales causas de heridos y muertes. La jornada académica apuntó directamente a los procesos de supervisión local. El foro determinó que poseer códigos de diseño modernos y avanzados es inútil si los gobiernos locales carecen de mecanismos de control rigurosos.

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