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7A La Prensa Panamá, viernes 10 de julio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. no, conocido como isla de calor urbana, hace que ciertos sectores de una ciudad sean más calientes que sus alrededores rurales. Calles sin árboles, techos metálicos, aceras extensas, estacionamientos, tráfico intenso y poca sombra convierten el espacio urbano en una superficie que absorbe y devuelve calor. Panamá está dentro de esta realidad. Aunque el país es tropical y está acostumbrado a temperaturas altas, eso no significa que esté preparado para extremos térmicos más frecuentes. El riesgo no está solamente en la temperatura máxima, sino en la combinación entre calor, humedad, noches cálidas, baja ventilación, urbanización y acceso desigual a servicios básicos. Según estudios, el peligro por calor extremo en Panamá se clasifica como medio. Además, las proyecciones climáticas para Panamá indican que hacia mediados de siglo el país probablemente experimentará aumentos en las temperaturas mínimas y máximas, así como más noches más calientes en algunas regiones. Esto es crucial: cuando la noche no refresca, el cuerpo no descansa, las viviendas acumulan calor y el riesgo sanitario aumenta. En ciudades como Panamá, San Miguelito, Las Tablas, David, Santiago, Chitré, La Chorrera o Colón, el calor ya es terrorífico, y los escenarios no son óptimos. El problema se agrava cuando el calor coincide con sequías. Panamá ya tuvo una advertencia clara durante la sequía 2023–2024, considerada la peor en décadas, con lluvias por debajo del promedio y afectaciones imporLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Caminar en la punta de los pies Condición médica diagnóstico de trastornos neurológicos o de comportamiento antes de una cuidada evaluación médica. Y, si todavía le asustaron y está ansiosa, hay un 2% de niños con un desarrollo normal, que aún a los 5 y medio años de edad, todavía caminan en los dedos de los pies. Es también cierto que alrededor de 41% de niños que, a los 5 años caminan en la punta de los pies, tienen algún trastorno del desarrollo o alguna demora del desarrollo. Sin embargo, caminar “en puntillas” es bastante común entre los niños. En la mayoría de los casos, la causa que explique caminar en la punta de los pies es desconocida, idiopática. Cuando Ud. note que su niño prefiere caminar “en puntilla” observe si con ello también ocurren desbalance, caídas frecuentes, dolores en las piernas, problemas para usar calzados o para participar en actividades deportivas o dolores en los talones. El acortamiento del tendón de Aquiles produce una deformidad del pie, conocida como “deformidad de equino” (como el casco del caballo). Los músculos de la pantorrilla se crecen en volumen en estas personas porque esos músculos se agrupan en la base de la pantorrilla que forma parte del tendón de Aquiles y se insertan en el hueso del talón. Cuando se usan los músculos de la pantorrilla, el tendón de Aquiles jala el talón. Algunos niños naPedro Ernesto Vargas Olas de calor: ¿qué son y qué hacer? Cambio climático Durante mucho tiempo se ha pensado que una ola de calor es simplemente “un día muy caliente”. Pero esa idea se queda corta. Una ola de calor es un período de temperaturas anormalmente altas, sostenidas por varios días, que supera lo esperado para una región y una época del año. No se trata solo de que el termómetro marque 35 °C o 40 °C; se trata de cuánto dura el calor, si las noches no refrescan, cuánta humedad hay en el ambiente y qué tan preparada está la población para resistirlo. En otras palabras, una ola de calor no es solo un fenómeno meteorológico: también es un problema de salud pública, de planificación urbana, de seguridad hídrica y de justicia social. Una ola de calor es más peligrosa cuando se combina con alta humedad, como ocurre en Panamá, porque el cuerpo se enfría con mayor dificultad y la sensación térmica puede ser mucho más alta que la temperatura registrada. Esto aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento, golpes de calor y complicaciones de salud, especialmente en adultos mayores, niños, embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades crónicas. Por eso, se recomienda evitar el sol en las horas más calientes, hidratarse, buscar sombra o lugares frescos y atender las alertas oficiales. En América Latina y el Caribe, las olas de calor deben entenderse en el contexto de la urbanización acelerada, la deforestación, la expansión del asfalto, la pérdida de vegetación y la presión sobre el agua. Las ciudades almacenan calor durante el día y lo liberan lentamente en la noche. Este fenómetantes en la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá. Aunque una sequía no es lo mismo que una ola de calor, ambas pueden reforzarse: menos lluvia seca el suelo; el suelo seco evapora menos agua y, al evaporar menos, una mayor parte de la energía solar se convierte en calor sensible. Así, el territorio se calienta más rápido. ¿Qué hacer? Primero, tomar el calor en serio. Las alertas por altas temperaturas deben comunicarse con la misma importancia que las lluvias intensas o los huracanes. Segundo, adaptar las ciudades: más árboles, corredores verdes, techos reflectivos, paradas de buses con sombra, escuelas ventiladas, espacios públicos frescos y protección para trabajadores expuestos. Tercero, fortalecer la vigilancia en salud: identificar adultos mayores, pacientes crónicos y comunidades vulnerables antes de que llegue la emergencia. Cuarto, educar a la población: hidratarse, evitar ejercicio intenso al mediodía, usar ropa ligera, no dejar niños ni mascotas en vehículos, reconocer síntomas de golpe de calor y buscar atención médica si hay confusión, mareo intenso, piel caliente o pérdida de conciencia. Las olas de calor nos obligan a cambiar la forma en que pensamos el clima. Ya no basta con preguntar si va a llover. También debemos preguntar cuánto calor puede soportar una ciudad, una escuela, un hospital, una comunidad rural o un trabajador bajo el sol. En Panamá, hablar de olas de calor es hablar de salud, agua, urbanismo, energía, desigualdad y planificación. El calor no es solo una incomodidad: puede ser una amenaza silenciosa. Y frente a una amenaza silenciosa, la peor respuesta es seguir actuando como si nada estuviera cambiando. El autor es doctor en Recursos Hídricos y Cambio Climático. Opinión EL AUTOR es doctor en Recursos Hídricos y Cambio Climático. EL AUTOR es neonatólogo y pediatra cen con el tendón de Aquiles acortado, otros lo acortan con el tiempo. Esto previene que el talón se pueda aplicar en la superficie sobre la que se camina. Otros niños caminan en la punta de los pies porque se habituaron a ello. En muy raros casos el niño camina en puntillas por alguna condición médica. Entre estas condiciones se incluyen: la deformidad del pie equino varo, la parálisis cerebral, algún trastorno muscular o del sistema nervioso como la distrofia muscular, alguna malformación del cordón espinal y algunos pacientes, no todos ni los más, que tienen alguno de los trastornos del espectro autista. Un estudio grande reveló hace algún tiempo que un 9% de los niños con un trastorno del espectro autista también caminan en puntillas. La causa de esto se desconoce, pero pudiera estar relacionado a los trastornos de integración sensorial o de los sentidos (sabores o gustos, sensibilidad cutánea, sentido vestibular o del equilibrio, sentido auditivo o audición), que también se observan en niños sanos. En resumen, cuando el niño camina durante sus primeros 2 o 3 años de vida en la punta de los pies mientras se desarrolla normalmente, no es porque es autista o tiene trastornos de la atención, sino porque es un niño en crecimiento y desarrollo, que está aprendiendo a caminar, que hace lo que una mayoría de niños sanos hace en esos primeros años de su vida, y que lo superará o corregirá, si se lo permitimos sin exigirle que camine bien. Caminar en la punta de los pies, cuando se están dando los primeros pasos y aprendiendo a caminar es normal. Lo reitero, es normal y es común. Suele notarse entre los 10 y 18 meses de edad. Para estas edades, el niño explora y aprende de las texturas sobre las que anda, busca balance y avanzar y, no pocas veces, es más veloz cuando hace “Tip-Toeing”. Lo que debe llamar la atención del pediatra es que persista esta preferencia de andar. Un niño o una niña de 3 años de edad, que camina de puntillas, generalmente camina exclusivamente de puntillas y esto sí merece la atención y su evaluación. La primera razón de ello es el acortamiento del tendón del talón o talón de Aquiles. ¿Recuerdan a Aquiles? Aquileo, en la mitología griega, fue guerrero y héroe troyano, quien en la Ilíada de Homero, era “el de los pies ligeros”, por su velocidad, a pesar de su vulnerabilidad en su talón, donde una flecha envenenada se enterró para vencerlo. El niño que camina sobre sus dedos lo hace también sobre la prominencia anterior al nacimiento de los dedos, el antepie, y evita apoyar o no apoya los talones sobre la superficie que anda. Esta forma de caminar puede estar indicando una condición médica. Los niños comienzan a caminar con el patrón talón-dedos después de los 2 años de edad, por lo que aquella forma temporal, inconsistente, de andar en la punta de los pies, antes de los 2 años de edad, no requiere ninguna intervención ni ningún Una ola de calor es más peligrosa cuando se combina con alta humedad, como ocurre en Panamá, porque el cuerpo se enfría con mayor dificultad y la sensación térmica puede ser mucho más alta que la temperatura registrada. Gustavo Cárdenas Castillero En muy raros casos el niño camina en puntillas por alguna condición médica. Entre estas condiciones se incluyen: la deformidad del pie equino varo, la parálisis cerebral, algún trastorno muscular o del sistema nervioso como la distrofia muscular, alguna malformación del cordón espinal y algunos pacientes, no todos ni los más, que tienen alguno de los trastornos del espectro autista. La advertencia que lega Ricaurte Canal de Panamá “No escapan las voces que reclaman este Canal para otra gente y nosotros no podemos permitir que eso se dé. El Canal de Panamá es panameño. Aquí hubo sangre, sudor, lágrimas, muertos... y, repito, no podemos dejárnoslo quitar”. ​No son una simple despedida burocrática las palabras de Ricaurte Vásquez ante esclusa de la Ampliación, hermano siamés del Canal centenario, con ADN 100% panameño, gestado en las urnas en 2006 con más del 76% de un SÍ rotundo. El discurso funciona como un hecho institucional autónomo: una desclasificación de inteligencia en tiempo real y, sobre todo, un sutil desafío y advertencia directa a su sucesora, Illya Espino de Marotta. ​La mecánica de la transición rige la psicología de este traspaso de mando. Con el finiquito asegurado del cargo oficial mejor pagado del país, el mensaje soterrado para la ingeniera del casco rosa puede entenderse con lógica implacable: “Te lo advierto, te dejo los tamales sobre la mesa, y la verdad... ¡yo voy por fuera!”. ​Para el presidente José Raúl Mulino y el ministro Chábrego, el análisis de este desafío es de estricto orden constitucional. Espino de Marotta no es una ministra subordinada al Gabinete; ostenta un rango mayor y opera blindada por un trípode normativo de hormigón armado: el Título XIV de la Constitución, la Ley Orgánica y el Tratado de Neutralidad Permanente, al que respaldan muchos Estados y la comunidad marítima global. La estructura única de selección de la ACP —donde una firma independiente de alto nivel filtra los CVs de panameños y la Junta Directiva decide— aísla al Canal de la rapiña de la Asamblea y del Ejecutivo. Antecesor de Vásquez confesó que diputados lo metieron, sin éxito, en un “cuartito” parlamentario. Hienas hambrientas. El Canal, en la ley, está protegido de la política local. ​La advertencia de Vásquez delínea con precisión el tamaño de los tamales que hereda la nueva administración. En el tablero del dribleo internacional, el fantasma de China no llega a wantón; por violar la Constitución, la empresa Hutchison Whampoa -al igual que Quantum- fue relevada de los puertos tras un fallo judicial inapelable y en estricto derecho. El tamal grande es el de la corriente MAGA y el esquema de acoso de Donald Trump. En la hiperrealidad geopolítica, Washington tradujo la legalidad local panameña en una victoria de su propia guerra fría, enviando al almirante Caudle a aplaudir una “seguridad robusta”. Vásquez no lo manifiesta, pero alude al interés manifiesto de la Casa Blanca por desconocer la soberanía de la vía por parte del Estado panameño, como la “magalucia” tramada en Groenlandia. ¿Tendrá la futura administradora el resorte para resistir la presión de la posverdad gringa cuando el Tratado de Neutralidad sea puesto a prueba? ​El tamal chico, pero no menos hirviente, es el de Río Indio. El búnker normativo de la ACP, invicto ante Trump y sordo ante la Asamblea, es vulnerable ante su propia cuenca. Como subadministradora, Illya manejó con éxito la ingeniería del proyecto, pero ahora la ingeniera con 40 años de campo se queda sola en la cima. Para garantizar el embalse de río Indio, deberá gestionar el drama humano de miles de campesinos que deben ser desplazados, así como afrontar el movimiento social en contra. Vásquez compitió para seguir al frente, no obstante la JD de la ACP optó por su suplente de a bordo, la mujer del casco rosa. Apaga la luz, cierra la puerta desde afuera y deja a la señora Espino midiendo su resorte técnico ante la política, el imperio y la tierra. EL AUTOR es periodista y filólogo. Rafael Candanedo Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular.

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