6A La Prensa Panamá, lunes 6 de julio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El ogro excluyente Tramitología cipales, inspectores de salud y más. Un empapelamiento inútil y abusivo, cuyas consecuencias más visibles son una parálisis de la inversión y una generación casi nula de empleo y de oportunidades formales. Un país que no se mueve. Y el que trata de resolver para poder comer, busca el claroscuro de la informalidad y el “por fuera”. Buena parte del problema es que vemos los abusos burocráticos, como anécdotas aisladas, que acaban resolviéndose con influencias o con plata. Todos toleramos esa solución, porque es un problema que se ha vuelto demasiado grande y aceptado, para luchar contra el. O sea, hemos, en palabras de Hannah Arendt, “banalizado” la ineficacia y la corrupción, como el costo de hacer negocios. Al que le toca, que resuelva. Tristemente, hay bastante más que una transacción sin consecuencias. La primera es que todos los remedios que aplicamos para lidiar con el ogro burocrático son ilegales y además inmorales. Una sociedad de hombres correctos no puede vivir tolerando un comportamiento de funcionarios públicos, a sabiendas que lucran de ello o capitalizan los favores políticos que reciben a cambio de otorgar un permiso de ocupaRoberto Brenes Opinión EL AUTOR es presidente de la Fundación Libertad. ción, soltar un estudio de impacto ambiental o reconocerle los créditos fiscales a un agroexportador. !Noombe, no! Pero hay consecuencias económicas importantes. El primer problema que genera el ogro burocrático es que impide que la gestión del empresario o emprendedor se haga en plazos rápidos. Al contrario, los tiempos de respuesta y generación de autorizaciones, son eternos y costosos. Y esa cara demora, restringe la oferta de bienes y servicios a la sociedad, que las quiere y las necesita. ¿Y qué efecto tiene esa deliberada restricción de oferta? Una escasez de los bienes que se demandan y con ello, un incremento de precios que solo beneficia a los productos que ya están en el mercado. El ejemplo emblemático son el costo de las medicinas y las importaciones de alimentos. Si aquí los trámites de registrar medicamentos y alimentos fuera rápido y fácil, habría una oferta creciente de bienes y servicios, que rápidamente competirían con los existentes y, siempre, habrá una caída de precios o una gama mas extensa de bienes que sustituyen a los que ya están. Pero no. El control de la oferta es el beneficio del que disfrutan los que ya están en la rosca, sus asesores y abogados que viven de inventar más regulaciones para en efecto, privar a los ciudadanos de su derecho de escoger. Y el ogro excluyente se siente satisfecho de impedir que la población pudiese escoger cosas que él no controla. Las demoras en los proyectos de vivienda tienen el mismo efecto de restringir la oferta: casitas más caras. Pero, además, caSe ha derramado mucha tinta señalando la artrosis estatal que sufrimos y donde la excesiva burocracia es la principal causa. Escribir otro artículo señalando los cientos de casos que atoran y paralizan al ciudadano que trata de ganarse su sustento libremente, sería más de lo mismo. Pero si es necesario analizar las consecuencias de este deterioro, no como una foto, si no como un video donde se puede apreciar, en el tiempo, cómo el daño a la sociedad es múltiple y duradero. El efecto acumulado de una burocracia que se sirve a sí misma ha degenerado en un Estado incapaz de generar nuevas oportunidades para todos, una ineficacia para gestionar cualquier emprendimiento ciudadano y con ello una discrecionalidad anárquica donde se lava la corrupción financiera y política. A este gobierno le tocó recibir un estado esclerotizado por la acumulación de papeles y requisitos, que a través de los años hemos inventado. Una avalancha de memoriales, “poderes de abogado”, resoluciones, paz y salvos. Todos “administrados” por una legión de bomberos, ingenieros muniTristemente, hay bastante más que una transacción sin consecuencias. La primera es que todos los remedios que aplicamos para lidiar con el ogro burocrático son ilegales y además inmorales. da proyecto de vivienda son cientos de trabajos nuevos, y miles en movimiento de materiales etc., en fin, mover la economía. Pero aquí, otra vez, vemos el caso de Juan o de Pedro, pero cuando vemos el colectivo de proyectos parados por un bombero o un ministerio, que no acepta un memorial porque no tiene el “margen” correcto, el efecto no es sobre un proyecto, sino contra toda la economía y el empleo. A Panamá, con razón se le califica como un país muy desigual. Pero muy pocas veces se señala a la excesiva burocracia, como una forma nefasta y tajante para excluir al que no tiene ni plata ni padrino y darle trato VIP, al rico o conectado. Cuando un emprendedor de Arraiján, se le ocurre soñar con una heladería, entre el Ministerio de Salud, el municipio y los Bomberos, le consumen sus ahorros y sus ganas de seguir adelante. Ese es el mismo caso de una farmacia en Pacora, de un taller en el Casco Viejo, de una cafetería en Boquete y miles más. Solo el que tiene la plata para aguantar el largo proceso burocrático o la plata para coimear y resolver, cruza el mar de dificultades. ¿Y quién es ese? El que tiene y puede. Y si ahora en vez de la foto de cada caso, examinamos el video, vemos claramente cómo fomentamos la desigualdad y fortalecemos una pequeña élite rentista, que no nos beneficia, sino que nos secuestra. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Gerente General Sudy S. de Chassin Gerente de Ventas Casilda P. de Somoza [email protected] Gerente de Mercadeo y Club La Prensa Karol Samán [email protected] Teléfono: 323-6400 ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com EDITORIAL COMERCIAL Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Quienes consideran innecesaria una estrategia deberían preguntarse cuál ha sido la institución más exitosa de la historia republicana de Panamá. La respuesta es evidente: el Canal de Panamá. Y el Canal jamás ha dado un paso importante sin planificación estratégica. Su prestigio internacional no es fruto de la suerte ni de la improvisación. Es el resultado de una visión permanente de largo plazo, sustentada en estudios, análisis, proyecciones y objetivos claramente definidos. El Canal planifica décadas hacia adelante porque comprende que los grandes proyectos no se construyen mirando la próxima semana, sino anticipando el próximo cuarto de siglo. Precisamente, esa misma filosofía inspiró la elaboración de la primera Estrategia Marítima Nacional y, posteriormente, de la Estrategia Marítima de 2008, mucho más amplia y completa, respaldada mediante un Decreto de Gabinete. Aquellas estrategias no fueron ejercicios académicos ni documentos destinados a acumular polvo en los archivos públicos. Fueron instrumentos para orientar el desarrollo de un sector que representa una de las mayores ventajas competitivas de Panamá. La primera estrategia cumplió sus objetivos fundamentales. La segunda amplió la visión nacional incorporando nuevas oportunidades para el desarrollo marítimo y logístico. Panamá necesita una brújula Estrategia Hay una lección que aprendí muy joven y que me ha acompañado durante toda mi vida profesional. La escuché primero de mi padre, quien solía repetirme que todo lo que emprendiera debía ser el resultado de una estrategia. Años después, durante mi formación en IBM, comprendí que aquella enseñanza familiar era también uno de los principios fundamentales de las organizaciones exitosas: los resultados no son producto de la casualidad. Son consecuencia de la planificación. Después de décadas participando en la dirección de empresas, instituciones públicas, organizaciones empresariales y proyectos nacionales, sigo convencido de que las naciones que progresan son aquellas que saben adónde quieren llegar y diseñan el camino para conseguirlo. “El que sale de su casa y no sabe adónde va, no sabe adónde llega”. Las personas pueden improvisar. Los países no. Las naciones exitosas construyen una visión, definen objetivos, identifican oportunidades, anticipan amenazas y organizan sus recursos para alcanzar metas concretas. Eso es una estrategia. Por ello, me preocupa escuchar que algunas personas con capacidad de influencia, e incluso vinculadas al aparato estatal, hayan llegado a afirmar que la Estrategia Marítima y Logística Nacional es una tontería. No se trata de una diferencia de opiniones. Se trata de una manera de entender el desarrollo nacional. co Interamericano de Desarrollo (BID) comprenden la importancia de la planificación estratégica. Es precisamente dentro de esa lógica que surge el interés del BID por apoyar técnica y financieramente la elaboración de una nueva Estrategia Marítima y Logística Nacional. No se trata de financiar un estudio más. Se trata de ayudar a Panamá a definir la ruta que le permita aprovechar plenamente su posición geográfica y construir una visión nacional de largo plazo. Pero existe una razón todavía más poderosa. La Estrategia Marítima y Logística Nacional no constituye una opción política que pueda adoptarse o ignorarse según las preferencias de cada gobierno. Es un mandato de Estado. La Constitución Política de la República ordena la existencia de una Estrategia Marítima Nacional. La ley que creó la Autoridad Marítima de Panamá le asigna, desde su primer artículo, la responsabilidad de promover y desarrollar integralmente el sector marítimo nacional. Por consiguiente, impulsar, actualizar y ejecutar la Estrategia Marítima y Logística Nacional no es una facultad discrecional. Es una obligación jurídica. La discusión, por tanto, no debe centrarse en si Panamá necesita una Estrategia Marítima y Logística Nacional. La Constitución ya respondió esa pregunta. La ley también. Lo que corresponde ahora es cumplirlas. Porque una nación que desconoce hacia dónde quiere ir termina llegando exactamente al lugar adonde la empujan las circunstancias. Panamá nació para conectar al mundo. Ahora necesita una brújula que le permita conectar su futuro. “Solo los que construyen sobre ideas construyen para la eternidad”, — Ralph Waldo Emerson. EL AUTOR es exdirector de La Prensa. El Canal planifica décadas hacia adelante porque comprende que los grandes proyectos no se construyen mirando la próxima semana, sino anticipando el próximo cuarto de siglo. Carlos E. González de la Lastra Lamentablemente, durante los últimos tres gobiernos, el país fue alejándose progresivamente de esa visión estratégica. Mientras otros países fortalecían sus sistemas portuarios, ampliaban su infraestructura logística, desarrollaban nuevos corredores de transporte y captaban inversiones internacionales, Panamá comenzó a conformarse con vivir de las ventajas que ya poseía, en lugar de construir las ventajas que podía crear. La consecuencia ha sido una pérdida gradual de competitividad frente a actores internacionales que sí comprendieron la importancia de planificar el futuro. La Estrategia Marítima y Logística Nacional debe ampliar el hinterland logístico del país y aprovechar plenamente los más de tres mil kilómetros de costas que posee Panamá en el Caribe y en el Pacífico. Debe convertirse en una plataforma logística integral, desarrollando puertos especializados, conectividad terrestre y ferroviaria, nuevos polos logísticos e industriales y una verdadera integración nacional. Los historiadores utilizan el término “talasocracia” para describir a aquellas naciones que construyeron su prosperidad mediante el aprovechamiento inteligente del mar, el comercio y la conectividad. Panamá posee todas las condiciones para convertirse en una verdadera talasocracia moderna. Existe, además, una razón adicional para actuar con urgencia. Los organismos multilaterales de desarrollo han aprendido, a través de décadas de experiencia en todo el mundo, que el crecimiento sostenible no surge de la improvisación. Surge de una visión compartida, de objetivos claros y de planes capaces de transformar aspiraciones en realidades. Por esa razón, instituciones como el Ban-
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