7A La Prensa Panamá, lunes 22 de junio de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Precisamente para hacer efectiva esta prohibición absoluta, el OPCAT estableció un sistema preventivo de visitas regulares a lugares de privación de libertad. Porque es en la oscuridad, en el silencio, detrás de los muros, donde la tortura puede permanecer oculta y perpetuarse. Cuando esas puertas que antes estaban cerradas se abren para el monitoreo independiente, se van cerrando a la vez espacios que facilitan la tortura y el maltrato. El Subcomité para la Prevención de la Tortura de la ONU es el órgano internacional encargado de visitar, sin previo aviso, lugares de privación de libertad en todos los Estados Partes. Los mecanismos nacionales de prevención ejercen el mismo mandato que el Subcomité, pero a nivel nacional. El Subcomité no puede estar en todas partes a la vez, pero un mecanismo nacional puede visitar decenas e incluso cientos de lugares de privación de libertad, incidir en reformas legislativas y capacitar a funcionarios. Es en estos mecanismos donde está el mayor valor del OPCAT. A través de ellos, la prevención deja de ser solamente un compromiso internacional para convertirse también en una realidad nacional. La prevención funciona porque, a través de un monitoreo directo de las condiciones en las que viven las personas privadas de libertad, se pueden identifiLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La verdadera victoria es aprender a jugar Fútbol y lecciones se hubiera repetido a una escala mayor. Y fue precisamente lo que ocurrió en los últimos minutos, cuando Ghana logró marcar el gol de la victoria. En ese sentido, la derrota puede entenderse no solo como una pérdida, sino también como una indicación clara de dónde se encuentra el próximo desafío de crecimiento. Por eso, la pregunta no debería ser únicamente si Panamá ganó o perdió. Tal vez la pregunta sea si fue capaz de desplegar sus fortalezas. Y la respuesta parece ser que sí. Hubo aspectos valiosos, aun cuando el resultado no fue el deseado. Incluso el propio técnico de la selección panameña, Thomas Christiansen, señaló que, en algunos momentos, el equipo se apartó de aquello que constituía una de sus fortalezas y del plan de juego que había preparado. Aun así, el desempeño mostró que existen recursos importantes sobre los cuales seguir construyendo. Eso recuerda otra gran lección que Panamá le dio al mundo durante el Mundial de Rusia. Aunque perdió sus tres partidos, el gol de Felipe Baloy frente a Inglaterra fue celebrado por todo un país. Aquella celebración mostró que es posible reconocer una conquista dentro de una derrota. No se trataba de negar la realidad del resultado, sino de reconocer que había algo valioso que también merecía ser visto. La fanaticada panameña se hizo famosa durante ese Mundial por su capacidad de celebrar. Mientras otros medían el éxito únicamente por el resultado, los panameños mostraron al mundo que es posible reconocer lo valioso Mónica Valencia 20 años de prevención de la tortura Derechos Hoy, 22 de junio, se cumplen 20 años de la entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (OPCAT), luego de haber sido adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) y ratificado por 20 Estados miembros. El OPCAT nace de una necesidad fundamental identificada por la comunidad internacional: para luchar contra la tortura no basta con condenarla e investigarla una vez que ocurre. Hay que prevenirla. La tortura es una de las peores formas de crueldad que puede sufrir un ser humano. Va mucho más allá de una agresión física; es el intento deliberado de quebrar la identidad y la dignidad de una persona. Sus consecuencias pueden durar toda la vida y se extienden a las familias de las víctimas y a todo su entorno social. Donde existe tortura o malos tratos, el Estado de derecho se debilita, la confianza en las instituciones democráticas se erosiona y los valores sobre los que se asienta toda forma de convivencia humana pierden significado y vigencia. Es por ello que la prohibición de la tortura ocupa un lugar único en el derecho internacional: es absoluta, es decir, no admite excepciones, ni siquiera en situaciones de emergencia o crisis. car situaciones que aumentan el riesgo de abusos. Factores como el uso excesivo de la detención preventiva, el hacinamiento, la falta de atención médica, el aislamiento prolongado, el poco o nulo contacto con familiares y la ausencia de personal profesional y debidamente capacitado son señales de alerta que el Subcomité y los mecanismos nacionales de prevención incluyen frecuentemente en sus diálogos con los Estados. Son diversos los lugares de privación de libertad. La prevención en el marco del OPCAT busca la protección de toda persona privada de libertad y no solo de quienes lo están por motivos penales. Es por esto que las visitas se extienden más allá de centros penitenciarios y estaciones de policía, desde albergues para niños y hogares para adultos mayores hasta hospitales psiquiátricos y centros de acogida para migrantes. Dos décadas después de la entrada en vigor del OPCAT, lo que comenzó con 20 Estados Partes se ha convertido en una comunidad de 96 países y alrededor de 80 mecanismos nacionales de prevención. Se ha avanzado, pero la tortura y los malos tratos persisten en diferentes partes del mundo. Este aniversario es una oportunidad para reflexionar y redoblar compromisos, especialmente con el fortalecimiento y la independencia de los mecanismos nacionales de prevención. Su labor rara vez ocupa titulares, pero cambia vidas y fortalece instituciones de manera silenciosa y profunda. Y ese sigue siendo, veinte años después, el gran aporte del OPCAT. Opinión LA AUTORA fue ministra de Gobierno y es actualmente presidenta del Subcomité de las Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura. LA AUTORA es psicoanalista y psicoterapeuta de la Asociación Panameña de Psicoanálisis (APAP) y de la International Psychoanalytical Association (IPA). aun en medio de la derrota. Su entusiasmo se convirtió en una lección de resiliencia y orgullo. En la vida ocurre lo mismo. Si solo valoramos el éxito perfecto, terminaremos viviendo frustrados. En cambio, cuando podemos reconocer lo que sí se logró, aun sabiendo que quedan cosas por mejorar, aparece la posibilidad de aprender y seguir creciendo. La idea de lo suficientemente bueno no implica conformarse ni renunciar a mejorar. Significa poder reconocer que algo tiene valor aun cuando no sea perfecto. También surgió el comentario de que alguien en Ghana había hecho brujería. Pero quizás la verdadera brujería es la que uno se hace a sí mismo cuando olvida sus fortalezas y queda tan concentrado en lo que falta que pierde de vista todo lo que ha construido. Es creer que una derrota borra el esfuerzo realizado. De cara a los partidos contra Croacia e Inglaterra, quizás la tarea no sea buscar la perfección. Tal vez sea confiar en las fortalezas que ya existen y recordar que lo suficientemente bueno no significa conformarse. Significa poder decir: “Todavía hay cosas que mejorar, pero también hay razones para sentirnos orgullosos”. Al final, este fue un partido que deja enseñanzas más allá del resultado. Y quizás, parafraseando una conocida canción de Guilherme Arantes, popularizada por Elis Regina, la vida consiste en aprender a jugar: no siempre ganando, no siempre perdiendo, sino aprendiendo a jugar. También el fútbol puede recordarnos que crecer no depende únicamente del marcador. A veces, la verdadera victoria consiste en reconocer lo que ya hemos logrado, tolerar lo que aún falta y seguir adelante. Quizás una de las lecciones más interesantes del partido entre Panamá y Ghana tiene que ver con la diferencia entre la perfección y lo suficientemente bueno. Panamá perdió el juego, pero el marcador por sí solo no cuenta toda la historia. Durante gran parte del partido tuvo el control de la pelota, construyó jugadas, generó oportunidades y mostró una identidad de juego clara. Sin embargo, también quedó en evidencia una dificultad que apareció repetidamente: la dificultad para finalizar. En varios momentos, Panamá hizo gran parte del trabajo necesario para generar peligro. Recuperaba la pelota, avanzaba, encontraba espacios y llegaba a posiciones favorables. Pero, al acercarse al arco, parecía surgir algún obstáculo. Las jugadas quedaban inconclusas, el último pase no llegaba o la definición no era efectiva. No fue un hecho aislado, sino un patrón que se repitió a lo largo del encuentro. A veces, cuando llega el momento de dar el último paso —en el juego o en la vida— algo se dificulta. No siempre sabemos por qué. Pero pareciera que, justamente cuando la meta está cerca, pueden aparecer dificultades para culminar aquello que ya está casi logrado. Y ahí es donde analizar no solo los aspectos técnicos, sino también las fantasías inconscientes que pueden estar en juego, cobra importancia. Al mirar el partido después, resulta llamativo pensar que la misma dificultad que aparecía al final de muchas jugadas terminó reproduciéndose al final del propio partido. Como si el patrón A veinte años de la entrada en vigor del OPCAT, la prevención de la tortura sigue dependiendo de la vigilancia independiente, la transparencia institucional y el monitoreo permanente de los lugares de detención. María Luisa Romero La derrota ante Ghana ofrece una reflexión sobre la importancia de reconocer fortalezas, aprender de los errores y valorar los avances, incluso cuando el resultado final no es el esperado. Cuando el istmo fue el centro del mundo Utopía Al amanecer del jueves 22 de junio de 1826, el repique de las campanas y las salvas de artillería despertaron a los vecinos de la ciudad de Panamá. Tras una misa solemne y el canto del Te Deum, presididos por el sacerdote Antonio Larrazábal —delegado de Centroamérica—, los ministros plenipotenciarios cruzaron del espacio sagrado al espacio político. Las calles empedradas no olían a gloria, sino a lodo, azufre y miasmas coloniales. Los ilustres delegados de la Gran Colombia, México, Perú y Centroamérica —ataviados con pesados trajes de paño— desembarcaron en una aldea amurallada de entre ocho mil y diez mil habitantes. No había palacios. Aquella conferencia intergubernamental de alto nivel se inauguró con la verificación de poderes en la sala capitular del humilde convento de San Francisco. Bolívar no eligió la opulencia de Lima, el señorío de México o las imprentas de Bogotá. Moldeado por la escuela de Simón Rodríguez, entendía la geopolítica global y prefirió la posición estratégica de Panamá. El istmo había unido continentes y transformado el clima y el comercio del planeta; Bolívar aspiraba a replicar esa función en el orden político. Por ello escogió una modesta aldea de tránsito para albergar un proyecto de alcance continental. El Congreso de Panamá no inventó la diplomacia, pero sí una diplomacia republicana para naciones recién emancipadas. Mientras Europa reunía monarquías para restaurar equilibrios de poder, Panamá congregó repúblicas para debatir sobre diálogo, arbitraje y defensa colectiva. Los Estados participantes, que hoy corresponden a once repúblicas, sentaron las bases de una visión multilateral que la propia ONU reconoce como antecedente de su modelo institucional. Tras veintitrés días de deliberaciones, los Tratados de Unión, Liga y Confederación Perpetua fueron firmados el 15 de julio de 1826. Sin embargo, el traslado posterior de las sesiones a Tacubaya terminó diluyendo el impulso inicial. Las divisiones internas, las rivalidades regionales y las guerras civiles frustraron buena parte de aquella ambiciosa empresa, hasta llevar a Bolívar a lamentar, poco antes de morir, que había arado en el mar. A doscientos años de aquella cita febril, sabemos que las ideas adelantadas a su tiempo tienen la paciencia de las semillas y que el tiempo es, en última instancia, el señor de la razón. La aldea ha resucitado. La lucidez precisa del discurso bolivariano sobrevive a las bayonetas y a los mapas efímeros. En esta peligrosa época de inmediatismo, donde se confunde la velocidad con la verdad y el éxito se mide en metros de hormigón, Panamá necesita recuperar su verdadera estatura mental. Nuestra mayor grandeza histórica no radica en los rascacielos de la Avenida Balboa ni en el tonelaje del Canal, sino en haber sido el escenario donde la humanidad ensayó, desde la fragilidad de un convento humilde, el pensamiento del porvenir. Que estas lecciones no se desvanezcan en esta época de sufrimientos, destellos e incertidumbre. EL AUTOR es periodista y filólogo. Rafael Candanedo Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==