6A La Prensa Panamá, sábado 13 de junio de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. rante años estuvieron asociadas a un deterioro progresivo de la visión cuentan ahora con mejores herramientas para su detección, monitoreo y tratamiento. Esto es especialmente relevante para personas que viven con condiciones como la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad, el edema macular diabético o el glaucoma. La pérdida de visión no solo afecta la capacidad de leer, conducir o reconocer rostros. Tambiénpuedeaumentarelriesgodeaislamiento social, ansiedad, depresión y pérdida de autonomía, especialmente entre los adultos mayores. Por eso, cuando hablamos de saludvisual,hablamostambiéndedignidad, bienestar y calidad de vida. En este contexto, la innovación científica está marcando una diferencia real. Nuevas tecnologías diagnósticas, herramientas digitales y avances terapéuticos están permitiendo detectar enfermedades de manera más temprana y ofrecer tratamientos más precisos. Cada diagnóstico oportuno repreLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Los canaleros en la cancha: el derecho a existir en el fútbol global El mejor partido poder económico y militar quedan suspendidas durante noventa minutos; frente a las llamadas potencias mundiales, el futbolista panameño no pide permiso para transitar, sino que exige el reconocimiento de su identidad a través del talento, la disciplina y el esfuerzo colectivo. Esta proyección se entrelaza directamente con nuestra memoria histórica. La soberanía de Panamá nunca ha sido una concesión gratuita, sino el resultado de una defensa inquebrantable de la integridad de nuestro territorio. Durante el siglo XX, bajo el esquema de las relaciones coloniales previo a los Tratados Torrijos-Carter, la “Zona del Canal” operó como un enclave extranjero que fragmentaba la geografía patria. En ese contexto de segregación, quienes detentaban el control de la vía interoceánica se hacían llamar zonians, una etiqueta que encarnaba la exclusión del panameño en su propia tierra. Existe una distancia histórica abismal entre la altivez segregacionista del zonian y el orgullo nacional de ser “Canaleros“. Por ello, en el contexto de la alta competencia de hoy, no es un accidente semántico que el mundo nos reconozca bajo ese nombre. El apelativo de la selección trasciende lo deportivo porque carga con el peso de la memoria colectiva del istmo. La identidad panameña desafía visiones monolíticas frente al mundo. Al reconocernos como “canaleros” ante las audiencias globales no se quiere decir que se dejan de lado las profundas contradicciones con que existimos. Es indudable que mucho hemos avanzado en el desarrollo de una nación pluriétnica y multicultural; como tampoco se puede duJames Bernard Ver mejor, vivir mejor: una nueva oportunidad para la salud visual en Panamá Oftalmología Pocas veces pensamos en nuestra visión hasta que empezamos a perderla. Sin embargo, para un porcentaje de la población panameña, las enfermedades visuales representan una preocupación diaria que afecta mucho más que la capacidad de ver. Impactan la independencia, la movilidad, el bienestar emocional y la calidad de vida de quienes las padecen y de sus familias. La buena noticia es que hoy la ciencia nos ofrece razones para ser optimistas. Vivimos una etapa de importantes avances en la salud visual. Enfermedades que duRecientemente, en Panamá ocurrió un encuentro de especialistas de toda América Latina,endondesecompartieronexperiencias y conocimientos sobre los avances que están transformandoelmanejodelasenfermedades de la retina. Este intercambio confirmó algo esencial: cuando la evidencia científica, la innovación y la colaboración trabajan juntas, los pacientes son los principales beneficiados. Creemos que el futuro de la salud visual debe centrarse en las personas. Detrás de cada avance científico hay alguien que desea seguir leyendo un libro, reconocer el rostro de un ser querido, caminar con seguridad o mantener su independencia. La ciencia está abriendo nuevas oportunidades para enfrentar enfermedades que históricamentehanlimitadolavidademillones de personas. El desafío ahora es asegurar que esos avances lleguen a tiempo a quienes los necesitan. Porque proteger la visión es también proteger la calidad de vida, la autonomía y el futuro de miles de panameños. Opinión EL AUTOR es director médico de Roche para Caribe, Centroamérica y Venezuela. EL AUTOR es doctor en Derecho, abogado y docente universitario. domable y pluricultural que define al istmo—. De este modo, competir en el escenario mundial es una declaración de mayoría de edad internacional. Panamá ya no es el secreto guardado de la geopolítica hemisférica ni un peón en el tablero de las superpotencias. Al saltar a la cancha, no solo recordamos la gloria y evocamos el valeroso ejemplo inmortal de nuestros héroes y mártires que siempre nos acompañan, sino que también reconocemos los gestos cotidianos de mujeres y hombres extraordinarios, en su gran mayoría anónimos, con vidas titánicas y esfuerzos que nos asombran por su carácter y fortaleza. Son ellos los que luchan en el día a día y no se rinden; los mismos que, a través del deporte, construyen hoy una diplomacia cultural propia, basada en la identidad, la hermandad regional y la dignidad. Al final del día, cada partido es una página nueva en nuestra historia patria: la prueba irrefutable de que este istmo no solo une al mundo, sino que también sabe pararse firme frente a él, jugando con valentía y con su propia voz. En definitiva, la cancha de fútbol se convierte, para Panamá, en el gran espejo de su devenir histórico. Vestir la camiseta nacional y disputar el balón frente al orden establecido no es un simple espectáculo de noventa minutos; es la materialización del derecho a existir con nombre propio, sin tutelajes ni fronteras coloniales. Cuando “Los Canaleros” saltan a la cancha, el istmo entero juega su mejor partido, demostrando que nuestra mayor riqueza no es la ruta que se abre al tránsito de los imperios, sino la inquebrantable dignidad de un pueblo diverso que aprendió a conquistar su soberanía y hoy la celebra ante el mundo con su propia voz y jugando al fútbol. Históricamente, Panamá ha sido descrita a través de la óptica ajena: un punto estratégico en los mapas de las grandes potencias, un hub de conectividad logística epicentro del comercio internacional. Esta condición de “país de tránsito” ha condicionado nuestra psicología colectiva, empujándonos a menudo a defender la construcción de nuestro Estado-nación y a salvaguardar nuestras fronteras institucionales frente a los intereses globales. Sin embargo, en el fútbol, cuando la selección nacional compite en la Copa Mundial, ocurre una transformación fundamental: Panamá deja de ser el canal por donde pasan los bienes de otros para convertirse en el destino y el mensaje en sí mismo. En su célebre obra El fútbol a sol y sombra, Eduardo Galeano describe este deporte como el reflejo de las realidades sociales de América Latina y señala que, en el orden mundial contemporáneo, “los países periféricos tienen derecho a producir, pero no a consumir; tienen derecho a obedecer, pero no a decidir”. En el “Mundial” se rompe esa hipótesis, pues para nosotros entrar a la cancha con la bandera panameña constituye un auténtico acto de soberanía cultural. En la alta competencia, las asimetrías del Sebastián Arellano dar que aún nos falta por hacer para superar y erradicar aquellas odiosas estructuras económicas, políticas, sociales y culturales que ofenden el sentido de dignidad de todo ser humano. Al contrario, asumirnos bajo este nombre es el recordatorio de que, a pesar de las fracturas y las asignaturas pendientes, somos plenamente capaces de articular nuestra diversidad en una unidad nacional. Esta denominación sintetiza nuestra mayor victoria geopolítica: la metamorfosis de lo que alguna vez fue una franja de división colonial en el emblema máximo de nuestra cohesión, validando que el Canal de Panamá es, por conquista popular, estrictamente panameño. Paraunpaíspequeño,competirconéxitoexige un apego riguroso al orden. Cada pase, cada repliegue defensivo y cada decisión arbitral nos recuerdan la importancia de que las normas operen con transparencia y justicia, validando que nuestra existencia internacional se rige por la equidad y el respeto mutuo. Desde una perspectiva conceptual, nuestra fortaleza no reside únicamente en la geografía, sino en la sólida creencia de que, en el fútbol, como en la vida y en la política, se necesita valor y coraje para salir adelante. Galeano también nos advertía sobre cómo el negocio tecnificado corre el riesgo de castrar la alegría original del fútbol, transformando el juego en una ecuación de rendimiento. Para el pueblo panameño, la disputa mundialista representa una reconexión con esa “felicidad de jugar por jugar” que el autor uruguayo tanto defendía. La marea roja en las calles no celebra únicamente un resultado numérico; celebra la visibilidad de un pueblo que se reconoce en sus atletas —hombres y mujeres que provienen de los barrios del país, encarnando esa mezcla insenta una oportunidad única e invaluable para preservar la visión y evitar complicaciones que pueden afectar profundamente la vida de una persona. Panamá está dando pasos importantes en esta dirección. La incorporación de innovación de última generación para enfermedades de la retina dentro del sistema público de salud posiciona al país como un referente en Centroamérica y el Caribe. Más allá de la tecnología, esto significa que más pacientes podrán acceder oportunamente a alternativas que les permitan conservar su visión, mantener su independencia y seguir realizando las actividades que forman parte de su vida cotidiana. Pero la innovación, por sí sola, no es suficiente. Para que sus beneficios lleguen a quienes más los necesitan, es fundamental fortalecer la detección temprana, promover los controles oftalmológicos periódicos y continuar construyendo puentes entre especialistas, instituciones de salud, investigadores e industria. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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