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4B La Prensa Panamá, viernes 5 de junio de 2026 Vivir Un programa político e ideológico esculpido en piedra Frente al Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Plaza Bolívar del Casco Antiguo, se levanta desde el 22 de junio de 1926 el Monumento al Libertador Simón Bolívar. Fue inaugurado para conmemorar el centenario del Congreso Anfictiónico de 1826, convocado por Bolívar con la aspiración de reunir a las nuevas repúblicas americanas en torno a un proyecto común de cooperación y defensa. Reducir este monumento a una simple estatua sería ignorar su verdadero significado: se trata de un programa político e ideológico esculpido en piedra. Construido con el aporte de varias naciones. Inscripciones grabadas en sus basamentos lo ponderan: “Las naciones de América al Libertador Simón Bolívar”; “Bolívar decreta la emancipación de los esclavos”. Desde su concepción, el monumento honra a Bolívar como conductor de la independencia y lo presenta como libertador, estadista y defensor de la dignidad humana. No es casual que el escultor español Mariano Benlliure (1862La escultura fue levantada en 1926 a propósito del centenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. Alexander Arosemena 1947) lo representara vestido de civil, sosteniendo un pergamino y no una espada. Benlliure concibió al Libertador como un hombre de Estado y legislador, alejándolo de la imagen tradicional del guerrero. Detrás de la figura principal se eleva un obelisco rodeado de alegorías de su vida y de esculturas que evocan a las repúblicas surgidas de la emancipación americana. Las placas y alegorías del monumento incluyen referencias al Congreso de Angostura, al cruce de los Andes y, sobre todo, a la visión de Panamá como punto de encuentro de las naciones americanas. Una reproduce la célebre frase: “Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá sería señalado para ese augusto destino”, y junto a ella: “¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!”. Con estas palabras grabadas hace un siglo, el monumentoresumelarazónporlaque Bolívar convocó el Congreso: convertir a Panamá en un lugar donde las repúblicas americanas pudieran discutir sus intereses y preservar su independencia. En la distancia, su genio estratégico resignifica la excepcionalidad del lugar. por Juan Luis Batista [email protected] La inauguración reunió a representantes de países americanos y convirtió la Plaza Bolívar en un escenario de reafirmación del ideal panamericanista. Dos siglos después del Congreso, ningún personaje histórico ha dejado una huella comparable en el espacio público panameño. Ni Belisario Porras, ni Arnulfo Arias, ni Omar Torrijos acumulan presencia similar enplazas,monumentos,avenidas,escuelas, edificios públicos, medallas e instituciones. Como símbolo, es un prócer de esta tierra, que nunca pisó. El legado bolivariano se encuentra disperso por toda la geografía nacional: Plaza Bolívar y el Monumento al Libertador en el Casco Antiguo; Avenida Simón Bolívar; Ciudad Bolívar, en Panamá Oeste; Instituto Bolívar y Escuela Simón Bolívar; Salón Bolívar; Biblioteca Interamericana Simón Bolívar de la Universidad de Panamá; Sociedad Bolivariana de Panamá; bustos y estatuas en Panamá, Colón, David (Barrio Bolívar, histórico), Penonomé, La Chorrera, La Villa de Los Santos y Bocas del Toro; representaciones escultóricas en el Palacio Justo Arosemena, el Museo de Historia y la Academia Panameña de la Historia; edificios, urbanizaciones, medallas conmemorativas y centros educativos que llevan su nombre. Más que un líder de la independenciaamericana, esta presencia constituye una auténtica geografía de la memoria bolivariana en Panamá. Esa es la tesis de Bolívar y su efluvio en Panamá, del arquitecto Samuel A. Gutiérrez (1929-2019). Su obra documenta cómo la figura de Bolívar se incorporó al paisaje físico y simbólico del país. El “efluvio” al que alude el título se entiende como una irradiación histórica que sobrevivió más allá de los acontecimientos de 1826 y se materializó en calles, monumentos, plazas, instituciones y espacios de memoria. Una de las placas recuerda además: “El Acta de Independencia de Panamá es el monumento más glorioso que puede ofrecer a la historia ninguna provincia americana”. Da cuenta de cómo la generación de 1926 entendía la relación entre Panamá y Bolívar como parte de una narrativa de emancipación y unidad continental. Visto desde esa perspectiva, el Monumento al Libertador no es solo un elemento decorativo del Casco Antiguo. Sus esculturas, inscripciones y alegorías expresan la convicción de que el Istmo ocupa un lugar singular en la historia de América y que su destino está ligado al encuentro entre pueblos y naciones. A las puertas del bicentenario del Congreso Anfictiónico, el monumento adquiere una vigencia renovada. No solo recuerda un episodiodiplomáticoocurridohace dos siglos; también permite reflexionar sobre la permanencia de los ideales de integración, diálogo y cooperación continental que Bolívar imaginó. Sus inscripciones continúan ofreciendo una ventana privilegiada para comprender cómo distintas generaciones de panameños han interpretado el legado de Bolívar y la vocación internacional del Istmo. Desde el Monumento al Libertador en la Plaza Bolívar en el Casco Antiguo, hacemos un recorrido que revela cómo la memoria de Simón Bolívar se proyecta en el istmo plazas, bustos, escuelas, avenidas e instituciones. Un dato curioso es que se trata de uno de los pocos momumentos donde aparece Bolívar vestido de civil. Alexander Arosemena Lo que escribió Simón Bolívar sobre Panamá en su Carta de Jamaica. Alexander Arosemena El Museo Maillol de París inaugura este viernes una exposición consagrada a la obra del diseñador italiano Gianni Versace (19461997), cuyos conjuntos y diseños se cuentan entre los más célebres de la historia de la moda, 80 años después de su nacimiento. La exposición, titulada ‘Gianni Versace. Retrospective’, sigue el recorrido del estilista desde sus primeras influencias a orillas del Mediterráneo, en su Regio Calabria natal, hasta las más exclusivas pasarelas de París, y estará disponible “durante todo el verano”. París rinde homenaje a Versace Vienen de España La última palabra Rafael Candanedo [email protected] Lope de Vega inmortalizó en La dama boba (1613) un estribillo que resumía el pulso comercial y la opulencia de su tiempo: «¿De dónde vienen, descalzos, / con la plata y con el oro? [...] ¡Vienen de Panamá!». Cuatro siglos después, y a las puertas del Bicentenario del Congreso Anfictiónico, las aguas parecen haber regresado a su nivel mediante una carambola geopolítica singular. En el altar diseñado por Bolívar para blindar al continente de las ambiciones de la Corona, los laureles ya no brotan del suelo americano: esta vez, los protagonistas galardonados vienen de España. La paradoja es notable. En Panamá, el Ministerio de Cultura y la Sociedad Bolivariana convocaron un certamen poético internacional en homenaje al hito mayor del ideal integracionista; un encuentro inspirado en aquel proyecto concebido como bloque político frente a las pretensiones de reconquista. Frente a 113 poemarios procedentes de 17 países — entre ellos Perú, Colombia, Cuba, México, Ecuador, Uruguay, Paraguay y el propio Panamá—, la antigua metrópoli terminó quedándose con el premio principal y tres de las cinco menciones de honor. A las patrias bolivarianas les quedaron dos reconocimientos secundarios. Pero el verdadero debate no es estadístico, sino conceptual. Mientras muchas voces probablemente acudieron a la legítima exaltación de la gesta y el mármol patriótico, el máximo reconocimiento recayó en el español Guillermo Hermida Simil por Padre, un poemario que se atreve a desmontar la figura monumental del Libertador para observar sus fracturas. La ironía alcanza aquí una temperatura interesante: quien vino a explorar la compleja psicología de Bolívar no fue un historiador ni un poeta profesional de tiempo completo, sino un economista gallego, poeta y conferencista sobre liderazgo. Cruzó el Atlántico —por la misma ruta que abrió Colón— para construir una radiografía lírica de las tensiones no resueltas del mayor proyecto geopolítico de América. El jurado destacó una voz que utiliza la alegoría de la paternidad para retratar la relación conflictiva entre el fundador y los territorios liberados: hijos que alcanzaron la mayoría de edad, pero eligieron la incomprensión, el aislamiento y la intransigencia. Doscientos años después, el castellano vuelve a ocupar el escenario del Congreso Anfictiónico para recordar que las ideas sobreviven incluso cuando cambian de acento. “No hay estatua / que recuerde el cansancio. / Solo el cuerpo sabe / lo que cuesta sostener una idea. / Y el tuyo fue territorio / antes que territorio”. Cuando Bolívar y su ejército cruzaron el Páramo de Pisba. Alexander Arosemena

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