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8A La Prensa Panamá, martes 19 de mayo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. resolver con esta compra? Porque, mientras la política educativa parece concentrarse en adquirir equipos, el contexto tecnológico mundial se ha vuelto más complejo. Hoy no es igual de sencillo comprar laptops de alto rendimiento, con buena memoria, almacenamiento sólido, autonomía prolongada y capacidades asociadas a inteligencia artificial, a precios bajos y en volúmenes masivos. El mercado global de computadoras está siendo presionado por el aumento de costos de componentes clave como el Dynamic Random Access Memory (DRAM) y el Solid State Drive (SSD). Gartner proyectó que el alza de estos componentes podría elevar los precios de las PC en 17% en 2026 respecto a 2025. También advirtió que los precios de las PC con inteligencia artificial podrían retrasar su adopción masiva. Esto importa porque las especificaciones no son menores: equipos con procesadores de seis núcleos, inteligencia artificial, 16 GB de RAM, 512 GB SSD y 16 horas de autonomía elevan la exigencia técnica. En un mercado con componentes más caros, pedir laptops más robustas a precios accesibles aumenta el riesgo de mayores costos, menor competencia o nuevos procesos desiertos. Aun si el Estado lograra comprar las laptops al precio previsto, la discusión seguiría incompleta. Panamá enfrenta necesidades educativas urgentes —infraestructura, conectividad, mobiliario, laboratorios, mantenimiento y brechas docentes— que afectan directamente el aprendizaje. Por eso, Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Por qué la cumbre Trump-Xi no fue un encuentro entre iguales Hegemonía global senta apenas el 39.57% del PIB, frente a un promedio mundial del 63.6%. Beijing lleva años intentando corregirlo —el “dual circulation”, el plan quinquenal y las promesas de demanda interna— y el indicador apenas se ha movido. La razón es estructural: represión financiera, transferencia de ingresos de los hogares a empresas estatales y un sistema de hukou que limita la urbanización. Cambiar eso requiere reformas que amenazan al Partido. China no exporta porque quiera: exporta porque su propio sistema político impide que sus ciudadanos consuman (TheGlobalEconomy.com). La analogía útil no es Alemania-Reino Unido, sino la URSS frente a Estados Unidos. Moscú nunca fue una potencia consumidora. Producía acero, armamento y prestigio geopolítico, pero no la demanda que sostiene legitimidad de largo plazo. Colapsó porque la propia ciudadanía soviética prefería los jeans americanos. China replica ese defecto: un superávit comercial de 1.2 billones de dólares en 2025 que necesita un consumidor externo para no asfixiarse. Ese consumidor es, primordialmente, su rival. A esto se suma la trampa monetaria. El renminbi representa entre 2% y 3% de las reservas globales; el dólar, alrededor del 58%. Internacionalizar la moneda china Francisco de la Espriella ‘Laptops’ escolares: entre la promesa tecnológica y la duda educativa Licitación Panamá vuelve a discutir una compra multimillonaria de laptops para estudiantes del sistema oficial. Esta vez, el debate no debe reducirse a si la tecnología es buena o mala, ni a si los estudiantes deben tener acceso a herramientas digitales. Esa discusión está de más. La pregunta clave es otra: ¿por qué insistimos en una política costosa cuya efectividad sobre los aprendizajes no ha sido demostrada? En esta nueva licitación se contempla adquirir 531,250 laptops destinadas a estudiantes, por un monto de referencia de $268.5 millones, con entregas escalonadas entre 2026 y 2029. El precio unitario de referencia es de $472.38, más $33.07 de ITBMS, para un total aproximado de $505.45 por equipo. Lo preocupante no es solo el monto. Es la historia detrás del proceso. No es una iniciativa nueva: desde 2024, el Ministerio de Educación (Meduca) ya había previsto invertir cerca de $241.7 millones para adquirir 654,000 laptops para docentes y estudiantes. El proceso enfrentó reclamos, suspensiones y resultados parciales. Aunque hubo interés de 47 empresas, finalmente solo se adjudicaron los equipos para docentes por $28.4 millones, mientras que los renglones para estudiantes quedaron desiertos. Ahora, el Meduca relanza la compra de 531,250 laptops, esta vez con especificaciones técnicas más exigentes. Esa secuencia obliga a detenernos. Estas licitaciones no solo evidencian fallas administrativas, sino una duda de fondo: ¿tiene el país claridad sobre qué problema busca una inversión de esta magnitud debe responder a criterios técnicos. La tecnología puede ampliar oportunidades. También puede crear una ilusión de modernización. Entregar equipos genera una buena foto y un anuncio atractivo, pero el aprendizaje solo mejora con cambios sostenidos: docentes formados, contenidos pertinentes, conectividad real, mantenimiento, seguimiento y evaluación. La entrega masiva de computadoras no ha demostrado mejoras significativas en el rendimiento académico. En términos técnicos, los impactos encontrados oscilan entre 0.00 y 0.05 desviaciones estándar, una magnitud considerada insignificante en educación. Además, una laptop no es una inversión eterna: se daña, se pierde, se vuelve obsoleta y requiere soporte, actualizaciones, conectividad, licencias y reposición. Si esos costos no se prevén desde el inicio, el país no estaría financiando una transformación educativa, sino un problema logístico. La bitácora de intentos fallidos debería servir como advertencia. La presión del mercado tecnológico debería llamar a la prudencia. Las necesidades urgentes de las escuelas deberían ordenar las prioridades. Y la evidencia de múltiples estudios debería impedir que volvamos a caer en el mismo espejismo. El problema no es que Panamá aspire a modernizar su educación; el problema es reducir esa modernización a la compra de laptops. La verdadera transformación no se mide por la cantidad de computadoras entregadas, sino por la capacidad de convertir cada inversión pública en mejores aprendizajes, mayores oportunidades y condiciones más dignas para los estudiantes que más lo necesitan. EL AUTOR es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación. EL AUTOR es analista de datos. exigiría abrir la cuenta de capital, y eso le costaría al Partido el control que considera innegociable. Sin moneda dominante no hay hegemonía financiera, y sin hegemonía financiera no hay reemplazo posible. Por eso, la frase más reveladora de la cumbre fue la declaración de Xi de que no quiere conflicto con Estados Unidos. Un poder ascendente seguro de su trayectoria no necesita decirlo. Xi negocia sabiendo que Washington también pierde si China se desploma, pero firma compras de Boeing y soja porque, sin el consumidor americano, su modelo se ahoga. Trump impone aranceles porque sabe que el dolor cae más fuerte sobre el productor que sobre el consumidor. La cumbre no fue el encuentro de dos hegemones rumbo a la guerra anunciada por Tucídides. Fue una negociación entre codependientes ajustando los términos de una asimetría que ninguno puede romper sin autodestruirse. China es enorme y poderosa. Lidera en vehículos eléctricos, baterías y manufactura. Nada de eso la convierte en hegemón. En los años 80, medio mundo creyó que Japón desplazaría a Estados Unidos. Ezra Vogel publicó Japan as Number One; los japoneses compraban Rockefeller Center y los analistas hablaban con la misma certeza con la que hoy se habla del “siglo chino”. No sucedió. China tiene aún menos margen: le faltan el motor del consumo interno, un sistema financiero abierto y una moneda creíble. Ser grande no es lo mismo que ser hegemón. La cumbre lo confirmó, si uno sabe leer. Xi Jinping recibió a Donald Trump en Beijing el 14 y 15 de mayo con la coreografía de un encuentro entre iguales: ceremonia en el Gran Salón del Pueblo, lenguaje de “estabilidad estratégica” y promesas de cooperación. Los analistas se apresuraron a declarar el inicio de un orden bipolar, con dos hegemones repartiéndose el siglo. Los datos cuentan otra historia. Graham Allison popularizó la idea de que, cuando una potencia ascendente desafía a una hegemónica, la guerra es probable: la trampa de Tucídides. Su caso canónico es Alemania frente al Reino Unido a inicios del siglo XX. Pero esa analogía falla en lo esencial: la Alemania imperial era simultáneamente una potencia productora y consumidora, con mercado interno, clase media industrial y capacidad de absorber lo que fabricaba. China no lo es. Sin esa base, no hay desafío hegemónico real, por más que el músculo geopolítico sugiera lo contrario. Estados Unidos representa el 4% de la población mundial y aproximadamente el 30% del consumo global. Esa asimetría — siete veces y media su peso demográfico— es el dato más importante de la economía mundial contemporánea. El mundo entero produce para que Estados Unidos consuma. China incluida. El consumo de los hogares chinos repreLa nueva licitación de ‘laptops’ escolares reabre el debate sobre el uso de recursos públicos en educación, en medio de dudas sobre su impacto real en el aprendizaje y las múltiples carencias que aún enfrentan las escuelas panameñas. Kevin Rodríguez La visita de Donald Trump a Beijing reactivó el debate sobre un supuesto orden bipolar, pero detrás de la coreografía diplomática persiste una relación marcada por dependencia económica, desequilibrios estructurales y límites al ascenso chino. La ‘L’ para Sergio Distinción La proclamación de Sergio Ramírez como candidato al sillón “L” de la Real Academia Española es una alegría inmensa para las letras en español, que tienen en Sergio a uno de sus mejores exponentes, aunque algunas voces prejuiciadas quisieron empañar esta distinción. “Su obra y ensayos son fundamentales para conocer la historia reciente de Centroamérica, y en especial de Nicaragua, desde una perspectiva humanista, siendo el primer autor de esta zona de América en recibir el Premio Cervantes en 2017”: así defendió Luis Mateo Díez, escritor leonés, la candidatura del autor de Adiós muchachos, libro que les recomiendo leer. Centroamérica vive un gran momento literario y Sergio Ramírez, entre otros, es responsable y cómplice de poner en un gran escaparate la literatura que escribimos en esta región tan desconocida y olvidada, una literatura que se narra con gran belleza técnica y que quiere que más lectores le presten atención con el propósito de que se le comprenda. Queremos contarnos porque no queremos que otros nos cuenten como nunca hemos sido. Este jueves 21 de mayo, mientras en Panamá se celebra el Festival Centroamérica Cuenta, en la RAE se votará de manera definitiva el ingreso de Sergio para ocupar la “L” que dejó vacante Mario Vargas Llosa tras su muerte. Un poderoso narrador sucede a otro, aunque nadie sustituye a nadie, y el vigor narrativo y la mirada incisiva sobre los enemigos de la democracia en América se renuevan con acento nicaragüense, con acento centroamericano. Escritores, editores y otros personajes importantes del mundo de las letras y la cultura firmaron un manifiesto en apoyo de la candidatura de Sergio Ramírez, que se promovió desde Panamá, aportando nuestro respaldo a la persona y a la obra de quien ha demostrado ser un convencido defensor de la libertad y de la democracia, lo que es evidente en su obra, motivo suficiente para que nuestra región se siente a dialogar con el resto del español representado en la Academia. ¡Bravo, Sergio! EL AUTOR es escritor. Pedro Crenes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirectora de Investigación, Política y Judiciales Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Subdirectora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Jefa de Información Cecilia Fonseca Gerente General Sudy S. de Chassin ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Opinión

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