5B La Prensa Panamá, domingo 26 de abril de 2026 Musicalion 2025, más de una década celebrando la música y el arte en Panamá. Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Cuando Miraflores fue un templo En el piso de la pared central de la esclusa de Miraflores, difícilmente visible por quienes la visitan, permanece desde 1913 una placa de bronce que cuenta una historia extraordinaria. No se trata de una conmemoración técnica ni de un hito de ingeniería, sino del recuerdo de una singular ceremonia que convirtió, por unas horas, una obra en construcción en un espacio simbólico. La placa remite a una ceremonia de iniciación masónica en la que participaron 171 candidatos locales, celebrada en la cámara superior del carril oeste de la esclusa, cuando el Canal de Panamá aún estaba en plena construcción. El contexto de aquel evento resulta tan llamativo como la ceremonia misma. El sábado 30 de agosto de 1913, The New York Times informó sobre la llegada al puerto de Colón de unos 200 Nobles del Templo Osman, procedentes de St. Paul, Minnesota, en una excursión para conocer el Canal. Durante su estancia en el istmo participaron en recepciones y desfilaron frente al cuartel de bomberos de Cristóbal —hoy sede de Banismo—, en lo que fue tanto una visita turística como un despliegue ceremonial. El grupo incluía al Potentado Imperial W.W. Irwin y a J. Harry Lewis, potentado del Templo Osman. Bajo una dispensa especial del liderazgo de la orden, se autorizó la realización de la ceremonia, que se convirtió en la primera del Shrine celebrada al sur Nobles del Shrine en el fondo de la cámara superior oeste de la esclusa, después del ceremonial del 1 de septiembre de 1913. Cortesía/Masons and Masonry on the Panama Canal del Río Grande. Para la ocasión, la cámara oeste de la esclusa fue decorada para asemejar el interior de un templo del Shrine. Allí, en medio de concreto, acero y maquinaria, se desarrolló el ritual. Al concluir, se colocó la placa conmemorativa que aún permanece en el sitio, con la siguiente inscripción: “Esta tabla marca el oasis donde, en ‘Ailoul Ahad 1327’ (1 de septiembre de 1913), una caravana del Templo Osman hizo una pausa en su viaje hacia el sol poniente y confirió en forma completa la Antigua Orden Árabe de los Nobles del Santuario Místico a 171 hijos del desierto al servicio de la Comisión del Canal Ístmico. Que Alá los propor Juan M. Posada L. [email protected] teja y los sostenga”. Cincuenta años después, el 7 de abril, alrededor de las cuatro de la tarde, otro grupo de hombres descendió a la misma cámara, en ese momento vacía, aprovechando un mantenimiento mayor programado. Algunos vestían atuendos ceremoniales del Shrine; todos llevaban el característico fez. Eran miembros de la orden, esta vez organizados como los Abou Saad Shriners de Panamá, quienes recrearon la ceremonia original e iniciaron a unos 50 nuevos integrantes. En esa ocasión, la ceremonia fue dirigida por el potentado de Abou Saad, Burton Davis, ingeniero de planta en la División Industrial del Canal de Panamá. Fue asistido por oficiales del diván, miembros del templo local —que ya sumaba unos 700 Nobles— y representantes del Templo Osman de St. Paul, considerado el templo madre de Abou Saad. Entre los presentes se encontraba Hugh Scotty MacPherson, empleado retirado del Canal, quien había llegado al istmo en 1907 para trabajar con la Comisión del Canal Ístmico. Era el único miembro vivo de la clase original de 1913, de la que apenas sobrevivían unos pocos. El Templo Abou Saad de Panamá recibió su carta constitutiva del Consejo Imperial en 1917. Desde entonces, a través de actividades fraternales y de recaudación de fondos, se ha consolidado como una institución relevante en el ámbito filantrópico del país, incluyendo el apoyo a niños panameños que requieren tratamientos especializados en la red de hospitales Shriners. Hoy, el templo Abou Saad opera desde un edificio histórico en Albrook. Desde allí, sus miembros continúan un legado que combina tradición, fraternidad y servicio, manteniendo viva una historia que se remonta a los días en que el Canal aún era una obra inconclusa. La placa de Miraflores, discreta e inadvertida, a la altura del marcaje 290, es testigo silencioso de ese episodio singular. Más allá de su valor anecdótico, recuerda que el Canal de Panamá no solo fue un proyecto de ingeniería monumental, sino también un escenario donde convergieron culturas, símbolos y rituales. Por un momento, en 1913, una esclusa en construcción dejó de ser únicamente una obra de concreto para convertirse en un templo. El autor es PhD en oceanografía biológica y coordinador editorial de la Fundación MarViva. Una placa casi ignorada recuerda una inusual ceremonia masónica celebrada en 1913 dentro de una esclusa del Canal de Panamá en construcción. El Potentado Imperial Irwin colocando la placa de bronce en el muro central de la esclusa de Miraflores, el 1 de septiembre de 1913, conmemorando la peregrinación del templo Osman a la Zona del Canal de Panamá. Cortesía/Masons and Masonry on the Panama Canal La placa aun permanece en su lugar original, a la altura de marcaje 290, testigo de una historia única. Cortesía/Miguel Munar
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