7A La Prensa Panamá, viernes 17 de abril de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. cuando salieron a las calles por las patrias mancilladas. Detrás y, no pocas veces visibles con propósitos de amedrentar, están los intereses económicos y las finanzas para la guerra del vecino de más al norte, mientras entierra en su país la ayuda higiénica y social de su población más abandonada. “Las guerras que manchan el momento actual con sangre son el fruto de la idolatría al poder y al dinero”, ha dicho el Papa de los católicos, precisamente a “católicos” de cruz en el pecho y rosarios en las muñecas, talibanes del catolicismo de nombre, mientras, como ha dicho alguien más, “están a punto de lanzar su propia inquisición evangélica”. Usar el nombre de Jesús para justificar el atropello indigno a personas por el solo rastro en sus rostros, o pedir a los conciudadanos que doblen las rodillas y recen cada día para vencer en las guerras, solo cabe en el léxico profano de los extremistas, en los deseos y propósitos de dominación de quienes desconocen el catecismo católico y la vida de Jesús. Mientras a la Luna se la observa desde órbitas insospechadas, hay algunos que le quieren hundir su bandera, como se la hunden a lejanos países por sus riquezas minerales o estratégicas y, no muy lejos, en nuestro continente. “Me basta con quedarme con el petróleo”, se puede decir cuando el propósito es hacerse más rico, Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Agua y sequía: el posible Niño de 2026 Gestión hídrica mantenerse hasta finales del año, lo que debería activar las gestiones de institutos, autoridades y centros en materia de gestión hídrica, enfocados en los posibles efectos en Panamá. ¿Qué representa esto para los panameños? Aunque la temporada seca de 2026 ha sido irregular, con lluvias, caudales y niveles de embalses con niveles rebosantes, un evento de El Niño podría cambiar el escenario, con la posibilidad de reducciones de lluvias en zonas vulnerables, especialmente en territorios ya expuestos a estrés hídrico. La experiencia reciente ha mostrado que los eventos cálidos del Pacífico pueden agravar condiciones de sequía en buena parte de la región. La OMM reportó que durante 2023 el impacto combinado de El Niño y temperaturas elevadas contribuyó a sequías intensas en amplias zonas de América Latina, incluida gran parte de Centroamérica. No olvidemos las memorias de los efectos de El Niño: década tras década, sus impactos son cada vez mayores. Por ejemplo, en 2023 se registró el octubre más seco desde 1950, de acuerdo con la Autoridad del Canal de Panamá, con aproximadamente 40% menos de lluvia de lo normal. Esto obligó a imponer restricciones operativas para proteger las reservas de agua que sostienen tanto el tránsito marítimo como el suministro para más de la mitad de la población del país. En conjunto, la evidencia muestra que en Panamá El Niño no solo intensifica la sequía en la vertiente del Pacífico y en el Arco Seco, sino que también genera impactos económicos, agrícolas, ambientales e hídricos a escala nacional: un fenómeno que modifica el día a día del paGustavo Cárdenas Castillero ‘Sus manos están llenas de sangre’ Guerra La talla moral del Papa León XIV, junto a su coraje, no encontrarán satisfacción entre aquellos que se reparten las riquezas ajenas con crímenes de lesa humanidad. Tampoco entre aquellos que manchan sus manos con el asesinato de niños inocentes en guerras calculadas como quien mueve fichas en el tablero de ajedrez o juega con la bolsa para hacerse de millones. Mucho menos entre aquellos que condenan al príncipe heredero por aquel horrible asesinato y descuartizamiento del periodista saudí Jamal Khashoggi entre los lujos de oro y seda de su palacio, mientras se suman en el silencio frente a las mortíferas acciones contra periodistas de medios palestinos y árabes, asesinados en Gaza y en el sur de Líbano, cuando se dispara para llenar de sangre los maltrechos caminos que las bombas horadan. En Ucrania se derrama sangre apuntando indiscriminadamente a las poblaciones para rendirlas por emaciación, como se hizo en Gaza un escudo de cadáveres y ruinas, como si hacerlos saltar al aire, hechos flecos humanos destrozados, fuera un argumento por la paz. Los odios y la codicia reinan y, mientras derraman sangre, les llenan sus manos. En Latinoamérica se asesinaron presidentes y estudiantes, se diezmó la juventud y los sueños por dignidad y libertad lucir más oro y doblegar más mundo. “Cómo me gusta el Canal”, el chiste que usan para doblegar o para acariciar el espíritu de entre los nuestros, los que más riquezas quieren. En la Sala 600 del Palacio de Justicia de Núremberg, el holocausto judío resucitó para hacer de las cenizas de incineradoras, los hornos para los crímenes de la humanidad, como los bautizara Hersh Lauterpacht, y de los genocidios, el vocablo que Rafael Lemkin hiciera nacer entonces. No han pasado ni 80 años de aquel 1 de octubre de 1946, y ya los líderes de los países grandes y poderosos se han olvidado de que hoy existe el mecanismo para ser juzgados por un tribunal internacional. Quizás encuentren otro Walther Rauff que les aconseje, como hizo con Augusto Pinochet, sobre cómo escapar de las autoridades, cuando se encontraron “en el número 38 de la calle Londres, en Santiago”. “No por tontos y diminutos, menos malos”, diría Irene Solá. La muerte, que nos acecha internamente, también nos acecha externamente, recuerda el Papa León XIV: “la vemos presente en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles, en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva en todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante el hambre de lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye.” Opinión EL AUTOR es médico. EL AUTOR es doctor en recursos hídricos y cambio climático. nameño. Los efectos de El Niño no solo se miden en los volúmenes de agua. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático señala que las sequías en el Corredor Seco de Centroamérica se proyectan más severas a lo largo del siglo XXI, mientras que la literatura regional reporta escenarios con reducciones importantes de lluvia en la región. No obstante, ¿cómo debe responder Panamá a este fenómeno? El país debe hacerlo con una estrategia de anticipación, ahorro y adaptación, no solo con medidas reactivas cuando la sequía ya está instalada. Recordemos el escenario vivido en 2023: mientras la Autoridad del Canal de Panamá reducía el número de tránsitos diarios y cuantificaba el uso del agua dentro de sus operaciones, la ciudad de Panamá no enfrentó restricciones en el servicio de agua potable ni estuvo acompañada de una gestión hídrica visible por parte de las autoridades gubernamentales de ese momento. En términos operativos, Panamá debe mejorar su vigilancia hidroclimática, gestionar la demanda de agua y proteger y recuperar las cuencas abastecedoras, asegurando su disponibilidad en cantidad y calidad. Además, se debe planificar por sectores, garantizando el buen funcionamiento de las Juntas Administradoras de Acueductos Rurales en zonas vulnerables. Lo más importante es fortalecer una verdadera institucionalidad del agua y del clima que permita garantizar, de manera efectiva, la seguridad hídrica de la población, incluso en uno de los países más lluviosos del planeta, ante la presencia recurrente del fenómeno de El Niño. La mejor respuesta no es esperar a que falte el agua, sino reducir desde ahora la vulnerabilidad del país ante sequías más severas y recurrentes. Históricamente, el impacto del fenómeno de El Niño en Panamá ha demostrado tener una evolución creciente en sus efectos negativos para todos los panameños. Durante los últimos 50 años, El Niño ha afectado al país principalmente mediante sequías severas, reducción de lluvias, disminución de caudales y estrés sobre el abastecimiento de agua, con episodios especialmente documentados en 1983, cuando se reportó una sequía fuerte con impactos en Coclé, Los Santos y Herrera; en 1997, cuando la sequía golpeó con fuerza la región de Azuero; y más recientemente en 2015–2016 y 2023–2024, cuando la falta de precipitación afectó al sector agropecuario, elevó el riesgo de incendios forestales y redujo de forma crítica los niveles de los lagos que alimentan el Canal de Panamá y la ciudad de Panamá. Pero, ¿qué es el fenómeno de El Niño? De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Este calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en muchas regiones del mundo. ¿Se aproxima un evento de El Niño? Según recientes pronósticos internacionales, se apunta a una creciente probabilidad de que el fenómeno se desarrolle durante la segunda mitad de 2026. Aunque se observan condiciones neutras en el Pacífico tropical, organismos como la NOAA de Estados Unidos señalan que El Niño podría emerger entre mayo y julio y La guerra como expresión del poder, la doble moral frente a los conflictos y la erosión de principios éticos en escenarios de violencia global. Pedro Ernersto Vargas Pronósticos advierten sobre un posible evento de El Niño en 2026, lo que obliga a Panamá a anticiparse con una gestión hídrica eficaz y sostenida. El verdadero motor de Panamá no es el Canal (y lo estamos dejando morir) Ciencia Nos vendieron la idea de que el destino del país depende únicamente de una vía interoceánica de agua y cemento. Panamá vive obsesionada con ese tránsito, creyendo ciegamente que es nuestro gran salvavidas. Pero el verdadero motor que garantiza nuestro futuro no está en las esclusas; está en los laboratorios, y hoy lo estamos asfixiando financieramente. Este año, la histórica Marcha por la Ciencia en Panamá cumple una década. Son diez años de investigadores locales haciendo magia pura con fondos muy limitados, migajas presupuestarias y un esfuerzo monumental. Aun así, salen a las calles para educarnos y exigir que el país avance con evidencia comprobable. El lema oficial es un golpe de realidad: “La ciencia como motor sostenible del país“. Pero ¿estamos alimentando ese motor o lo estamos dejando morir por pura ignorancia? A los líderes políticos que aprueban leyes y prometen un supuesto progreso: su legado no se medirá por cuántas cintas corten, sino por cómo enfrentan la crisis climática, social e hídrica actual. Los discursos vacíos ya no engañan a nadie hoy. Si quieren gobernar el Panamá que viene, su lugar no es la comodidad del escritorio, sino en garantizar financiamiento real, concreto, y en marchar codo a codo con quienes descubren las verdaderas soluciones. A los maestros y a los profesores: ustedes son los cimientos del país. En sus aulas conviven los próximos biólogos, ingenieros y pensadores críticos que salvarán nuestro ecosistema. Motiven a sus estudiantes, llévenlos a marchar. Enséñenles que la ciencia no es solo tragar textos de memoria; es alzar la voz, exigir los recursos justos, cuestionar la autoridad y tomar las riendas de su propio destino. Cumplir diez años no es solo la celebración de un aniversario: es un ultimátum ciudadano innegociable. La apatía es el peor enemigo del progreso nacional. Por eso, este llamado urgente es para ti. La ciencia no es un privilegio intelectual; es el agua que bebes, la comida en tu mesa y el aire que respiras todos los días. El futuro sostenible de Panamá no llegará por arte de magia ni por pura inercia. Nos toca defender el verdadero motor nacional, apoyando a nuestra gente. ¡Nos vemos este domingo 19 de abril en el Biomuseo! EL AUTOR es médico epidemiólogo, investigador en salud pública e integrante de Ciencia en Panamá. Arturo Rebollón Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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