3B La Prensa Panamá, viernes 17 de abril de 2026 Economía & Negocios Antonino Ciulla, managing director y socio en AV Securities Inc. Conversatorio Venezuela: retos, oportunidades y perspectivas de inversión. Alexander Arosemena Venezuela lleva nueve años sin pagar la deuda Reyna Katiuska Hernández [email protected] MERCADO FINANCIERO El país bolivariano acumula cerca de $161 mil millones en deuda tras nueve años en default. Venezuela acumula casi una década en default, tras suspender pagos en 2017, lo que ha derivado en una deuda estimada entre $150 mil millones y $170 mil millones. Durante el foro “Venezuela: retos, oportunidades y perspectivas de inversión”, organizado por La Prensa, Antonino Ciulla, managing director y socio en AV Securities Inc., situó el monto en torno a $161 mil millones, incluyendo capital e intereses acumulados. El peso de los intereses vencidos se ha convertido en un factor determinante. Los acreedores no solo reclamarán el capital original, sino también los cupones impagos, lo que en algunos casos duplica el valor de la deuda. Este fenómeno ha elevado significativamente la presión sobre cualquier eventual negociación. Pese a este escenario, el mercado de bonos ha mostrado señales de recuperación. Tras cotizar entre 1% y 5% de su valor nominal en los momentos más críticos, hoy los títulos se ubican entre 35 y 60 centavos por dólar, reflejando expectativas de una posible solución futura. En paralelo, el mercado accionario también ha registrado una reactivación. La Bolsa de Valores de Caracas pasó de una capitalización cercana a $1.3 mil millones a más de $18 mil millones al cierre de marzo, con un crecimiento mensual de 8.17%. Sin embargo, la liquidez sigue siendo limitada, con transacciones diarias aún reducidas, lo que evidencia una recuperación incipiente. ¿Se podrá recuperar parte de la inversión? La posibilidad de recuperación existe, pero bajo condiciones complejas. Ciulla explicó que una eventual reestructuración implicaría recortes de entre 30% y 50%, además de nuevas condiciones financieras. Aun así, para quienes adquieren bonos a precios actuales, podría haber margen de ganancia. Un elemento clave es el tratamiento de los intereses acumulados o past due interest (PDI), que podrían reconocerse en condiciones similares al capital. Esto abre la puerta a mayores recuperaciones para los acreedores, aunque también incrementa el tamaño total de la deuda a negociar. El especialista advirtió que el mercado ya ha incorporado parte del optimismo en los precios actuales. “No hay activos baratos”, señaló, enfatizando que el potencial de retorno está condicionado a la evolución política y económica del país. A pesar de los riesgos, la deuda venezolana comienza a percibirse no solo como un problema, sino como una oportunidaddealtoriesgo.El valor final dependerá de la capacidad del país para estabilizar su economía y negociar con sus acreedores. ¿Habrá o no una reestructuración? Aunque no hay un calendario definido, el consenso es que Venezuela tiene incentivos claros para reestructurar su deuda, ya que esto le permitiría regresar a los mercados internacionales y acceder a financiamiento externo. Ciulla subrayó que el factor político será determinante. La realización de procesos electorales y la legitimidad institucional serán claves para avanzar en acuerdos con acreedores. “Tiene que haber unas elecciones para que haya una reestructuración”, afirmó. También destacó el impacto de los intereses acumulados en una eventual negociación. Un bono con valor nominal de $100 mil podría convertirse en una reclamación cercana a $195 mil debido a los intereses acumulados durante años de impago. En cuanto al mercado, los bonos venezolanos ya son negociables y cuentan con liquidez, pero el mercado accionario enfrenta aún limitaciones estructurales, como restricciones operativas y regulatorias. Finalmente, el levantamiento de ciertas restricciones ha permitido el regreso de inversionistas internacionales. “Ya no hay sanciones para comprar bonos… cualquier persona del mundo puede participar”, indicó Ciulla. El futuro de la deuda venezolana dependerá de factores políticos, económicos y legales. Si se logra una reestructuración ordenada, el país podría reintegrarse al sistema financiero global; de lo contrario, la incertidumbre seguirá marcando el rumbo de uno de los procesos de deuda más complejos de la región.
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