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7A La Prensa Panamá, miércoles 18 de febrero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. otros. Es decir, detrás de cada síntoma existe una historia particular, un sufrimiento singular. Por eso, no es posible generalizar las causas del desorden alimenticio: cada caso es único. Esto también implica que no existen tratamientos universales ni recetas aplicables a todos. Cada persona come o deja de comer por razones propias. Por ejemplo, una persona puede dejar de comer porque inconscientemente desea desaparecer; para otra, ese mismo síntoma puede significar un intento desesperado de ser vista “desde los huesos”; o, en un tercer caso, puede tratarse de una forma de generar horror en el otro. Por eso, en el abordaje terapéutico, lo importante es ir más allá de la conducta visible y escuchar lo que está diciendo ese síntoma particular. Desde luego, es indispensable contar con un equipo profesional —nutricionista, psiquiatra, endocrinólogo, entre otros— que atienda los aspectos médicos y fisiológicos, sobre todo cuando existe riesgo para la salud. Un abordaje multidisciplinario es clave para resguardar el bienestar de la persona. Sin embargo, esto no quiere decir que Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La fuerza que sostiene al mundo en silencio Equidad gar comienza otra lista de tareas: organizar, cuidar, acompañar, escuchar y sostener emocionalmente. ¿Quién mide esas horas? ¿Quién reconoce la energía invertida en mantener el equilibrio familiar mientras también se cumplen metas profesionales? Cuando se piensa en todo lo que una mujer asume a diario, surge otra pregunta inevitable: ¿en qué momento queda espacio para ella misma? Entre el trabajo, el hogar y las decisiones constantes, el tiempo personal parece reducirse hasta casi desaparecer. ¿Dónde quedan los arreglos propios, el ejercicio o el descanso necesario para cuidar también la mente y el cuerpo? A veces pareciera que el día tuviera treinta horas o más, como si la exigencia diaria ignorara los límites humanos. Sin embargo, detrás de esa fortaleza hay una verdad que no debe olvidarse: también necesita pausas, equilibrio y una sociedad que comprenda que cuidarse no es un lujo, sino una necesidad legítima. Desde hace décadas, incluso en los avances científicos más complejos, como la creación de robots, el desarrollo de la inteligencia artificial o los debates sobre clonación, el ser humano ha buscado replicar capacidades profundamente humanas: la intuición, el cuidado, la empatía y la capacidad de sostener la vida. No es casualidad que, en esa búsqueda constante por perfeccionar lo que crea, la mujer surja como una referencia silenciosa, una guía natural de equilibrio entre razón y sensibilidad. Porque mucho antes de que existieran máquinas capaces de aprender, ya había mujeres enseñando, acompañando y transformando su entorno con una inteligencia emocional que continúa siendo insustituible. La desigualdad salarial continúa sienEvangelina Batista de Cortez Desórdenes alimenticios, cuando las palabras no alcanzan Salud mental 1.0 Muchas veces, cuando hablamos de un desorden alimenticio, lo primero que pensamos es que la persona tiene un problema con la comida, con su autoestima o con su imagen corporal; o que el desorden alimenticio es una consecuencia de la presión social, de las redes sociales o de una supuesta falta de voluntad. Sin embargo, estas son explicaciones muy superficiales y, en muchos casos, erradas. Debemos pensar la anorexia, la bulimia, el comer compulsivo e incluso la obesidad como síntomas; es decir, como expresiones de un conflicto emocional mucho más profundo. En estos casos, la relación con la comida funciona como un lenguaje: cuando las palabras no alcanzan para expresar lo que se siente, el cuerpo habla. El cuerpo se convierte en un escenario a través del cual la persona expresa su sufrimiento psíquico o su malestar emocional: necesidad de control, sentimiento de vacío, angustia, duelos no elaborados, conflictos familiares, crisis de identidad, dificultad para “digerir” los afectos, entre la prioridad sea normalizar la ingesta. Insistir una y otra vez en que la persona coma, o en que suba o baje de peso, no resuelve el problema de fondo. Es como apagar una alarma de incendio sin investigar de dónde proviene el fuego: la alarma se silencia, pero el peligro continúa. O, dicho de otro modo, es como tomarse un analgésico para bajar la fiebre sin tratar la infección que la provoca. Lo verdaderamente importante es comprender el porqué del síntoma; ayudar a la persona a identificar sus emociones y conflictos, y a encontrar formas más saludables de expresarlos. Esto supone interesarse por su historia particular y entender qué se está tratando de resolver o de expresar a través del cuerpo. Mientras el foco siga puesto en la comida y no en lo que subyace, solo se conseguirán alivios momentáneos: se apagará la alarma sin investigar ni resolver lo que la activó. Además, por lo general, cuando se logra trabajar lo subyacente, el síntoma remite por sí solo; es decir, desaparece, porque la persona ya no lo “necesita”. Recordemos: cuando el conflicto encuentra otro modo de expresión, cuando logramos usar las palabras para articular lo que nos pasa, el cuerpo deja de ser un campo de batalla y algo nuevo comienza a construirse. Opinión LA AUTORA es psicóloga clínica y psicoanalista. LA AUTORA es educadora. do una realidad que limita y preocupa. Mujeres con preparación y talento reciben menor reconocimiento económico por labores equivalentes. No se trata solo de números; se trata de oportunidades, estabilidad y dignidad. ¿Cuántas decisiones personales se han visto condicionadas por esa diferencia? ¿Cuántos proyectos han quedado en pausa por no recibir la misma valoración? Hay una verdad que pocas veces se escribe: no importa cuán difícil haya sido el día, si llega a casa y encuentra a un hijo enfermo, todo cambia. El cansancio deja de ser protagonista. Ahí permanece, despierta hasta el amanecer, sin medir el frío ni el calor, pendiente de cada respiración, de cada señal que indique alivio. Ese gesto, repetido en miles de hogares, no suele aparecer en estadísticas ni discursos, pero define la esencia misma de la entrega. En innumerables familias, las mujeres administran recursos, crean soluciones y sostienen estabilidad aun en medio de la incertidumbre. Continúan su camino sin pedir aplausos, no desde el protagonismo, sino desde un propósito profundo que nace del compromiso que asumen cada día. Saben que el deber no siempre recibe reconocimiento inmediato, pero aun así perseveran, guiadas por la convicción de construir bienestar y equilibrio. Sin embargo, esa entrega no debe confundirse con resignación. Merecen mayor reconocimiento, mayor equidad y una sociedad capaz de valorar con justicia el impacto real de su esfuerzo. Tal vez el cambio comienza cuando dejamos de llamar invisible a lo que siempre ha sido esencial. Cuando entendemos que el respeto no se declara, se demuestra; que la equidad no se promete, se practica; y que escuchar a las mujeres es escuchar la historia misma de la humanidad. Por mí, por ti y por todas las que han sostenido el mundo sin pedir aplausos. Porque cuando una mujer avanza, no solo transforma su vida: abre camino para generaciones enteras y merece un reconocimiento tan grande como el mundo que ha ayudado a construir. No tiene que ser una fecha específica para valorar su esfuerzo ni para reconocer su entrega. El Día de la Mujer no es solo uno en el calendario; es cada día y a cualquier hora en que su trabajo, su amor y su determinación sostienen la vida misma. Te admiro. ¿Dónde queda el reconocimiento para la mujer que avanza sin detenerse entre el trabajo, el hogar y los desafíos diarios? No siempre guarda silencio. También hace ruido, también grita cuando siente que el peso es demasiado grande y la ayuda no llega con la misma entrega que ella ofrece. No es debilidad; es la expresión legítima de quien ha sostenido demasiado tiempo sin ser escuchada. Su voz no rompe su fortaleza, la revela. Porque incluso en medio del cansancio y de un ritmo intenso que no se detiene, continúa avanzando con la convicción de que alzar la voz también es una forma de cuidar y proteger lo que ama. Durante generaciones ha construido la vida desde espacios que pocas veces reciben el reconocimiento que merecen. Profesional, madre, trabajadora, guía silenciosa y arquitecta emocional del hogar y de la sociedad, la mujer ha abierto caminos mientras el mundo avanza, muchas veces sin detenerse a mirar su esfuerzo cotidiano. No importa cuán largo haya sido el día, siempre encuentra un momento para su familia y para pensar en cómo mejorar lo que hace. Muchas veces sacrifica horas de descanso y, aun así, se levanta con la firme decisión de cumplir con su compromiso diario. Convierte el cansancio en fuerza y continúa avanzando, aun cuando pocos ven todo lo que enfrenta cada día. Lucha por la estabilidad de los suyos, por abrir oportunidades y por ofrecer a sus hijos horizontes que quizá ella misma no tuvo. Cada esfuerzo es una apuesta por el mañana; cada sacrificio, una semilla sembrada en el futuro. Sin embargo, esa entrega convive con dobles y triples jornadas que la sociedad ha normalizado. El trabajo formal no marca el final del día; al regresar al hoLo verdaderamente importante es comprender el porqué del síntoma; ayudar a la persona a identificar sus emociones y conflictos, y a encontrar formas más saludables de expresarlos. Sarit Grossman Profesional, madre, trabajadora, guía silenciosa y arquitecta emocional del hogar y de la sociedad, la mujer ha abierto caminos mientras el mundo avanza, muchas veces sin detenerse a mirar su esfuerzo cotidiano. ¿Progreso real o mitos ambientales? Puerto Barú Panamá se encuentra en un punto en el que no podemos seguir postergando el progreso, especialmente ante una tasa de desempleo que, según datos compartidos por funcionarios del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, ronda el 10%. Como ciudadano, veo en el proyecto Puerto Barú una oportunidad que trasciende la infraestructura: se plantea como una herramienta para reducir costos logísticos, potenciar el turismo y generar empleos para cientos de ciudadanos que hoy se ven obligados a migrar hacia la capital por falta de opciones. El proyecto cuenta con el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) categoría III, aprobado mediante la Resolución DEIA-IA-0003-2024 del Ministerio de Ambiente. Este acto administrativo implica que la propuesta técnica incluye medidas de mitigación y un Plan de Manejo Ambiental que la autoridad competente ha validado conforme a los requisitos legales exigidos. Es necesario reconocer el papel de las ONG como observadoras necesarias en nuestra sociedad. Por ejemplo, el Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) ha señalado lo que considera una “amenaza directa a la integridad de un humedal de importancia internacional” (Comunicado CIAM, 2024). No obstante, resulta pertinente contrastar dicha inquietud con lo expuesto en el Resumen Ejecutivo del EsIA (capítulo IV), donde se indica que la infraestructura se ubica mayoritariamente en terrenos de propiedad privada con historial de uso agropecuario. Esto sugiere, de acuerdo con el expediente oficial, que la intervención se proyecta sobre suelos ya transformados y no sobre la zona núcleo del área protegida. Respecto a los manglares, el Plan de Manejo Ambiental (EsIA Puerto Barú, 2024) describe que el diseño busca evitar la invasión de manglar virgen al asentarse en áreas previamente impactadas. El proyecto, sujeto a la fiscalización de MiAmbiente y la ARAP, contempla además planes de compensación que incluyen la “restauración y reforestación de áreas degradadas”. El cumplimiento efectivo de estas promesas en el terreno será, lógicamente, responsabilidad de las autoridades y fruto de un seguimiento riguroso. Sobre el dragado, organizaciones como ADOPTA Bosque han advertido sobre posibles efectos en el estuario (Comunicado ADOPTA Bosque, 2024). Frente a esto, el sustento técnico del proyecto propone el uso de tecnologías de control, como cortinas de turbidez y monitoreo satelital en tiempo real. La ingeniería moderna ofrece estas soluciones para minimizar impactos; el reto colectivo es asegurar que lo consignado en el papel se ejecute con precisión en la realidad operativa. Tras revisar los planos y el sustento técnico, se observa que gran parte del área proyectada corresponde a predios ya intervenidos. Por ello, antes de emitir juicios definitivos, resulta constructivo analizar los documentos oficiales. El desarrollo de Panamá requiere balance: proteger la naturaleza mediante controles estrictos y, simultáneamente, permitir iniciativas que generen el bienestar y la justicia social que nuestro país reclama. EL AUTOR es empresario panameño. Julio Javier Trelles Metzner Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. 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