7A La Prensa Panamá, lunes 16 de febrero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. ha sucedido no sólo debido al talante de algunos aspirantes a dirigente, sino también porque los partidos históricos empezaron a alejarse cada vez más de sus idearios, hicieron costumbre sus actos de corrupción y, por lo tanto, traicionaron las lealtades de sus bases sociales. El resultado ha sido que los costarricenses hoy no viven mejor que hace cuarenta años, todos lo saben bien y lo resienten. A manera de ejemplo, Costa Rica ha llegado recientemente a tener tasas de homicidios tan altas como Guatemala. Políticamente, este deterioro de la calidad de vida ha necesitado ser explicado a la población y sobre todo necesita soluciones. Y es precisamente en estas coyunturas que se abre la posibilidad de que la “salida” a esta situación sea populista. En lugar de buscar soluciones democráticas a través de mejores políticas públicas, han sido buscados enemigos y la propuesta de solución básica ha sido eliminarlos políticamente para volver a ser “el país más feliz del mundo”. El populismo no se trata de soluciones fáciles, como algunos aseguran, sino de dividir el campo político postulando una relación antagónica entre el pueblo —a los que a veces se les puede llamar también ciudadanos— y un establishment que no responde a los intereses soberanos de ese pueblo. Bajo esa lógica, la solución de los problemas pasa por eliminar del campo político al antagonista, aunque el precio sea vulnerar las instituciones democráticas. En el artículo ‘Democratización y neopatrimonialismo: ¿hay una ola populista enCentroamérica?’, que escribí junto a María Esperanza Casullo, producto de nuestras investigaciones, damos cuenta de cómo el entonces candidato Chaves propuso a los costarricenses acabar con “los ticos con corona” y “los mismos de siempre” para volver a ser “el país más feliz del mundo”. De allí surge la primera lección: las democracias deben dar resultados porque ninguna está exenta de la aparición de liderazgos y lógiLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El futuro ya está aquí, pero está mal distribuido Tecnología “La contraseña no funciona.”“Creemos una contraseña de aplicación de Gmail en su lugar”. “El sistema no puede analizar las respuestas de IA.”“OpenAI está envolviendo JSON en markdown. Eliminémoslo”. “A los artículos les faltan resúmenes”. “No estamos manejando valores nulos. Aquí está la solución”. El asistente de IA nunca me gritó. Nunca dijo “ya deberías saber esto”. Nunca me hizo sentir como un estúpido por hacer preguntas tontas. La programación tradicional levantó barreras formidables: años de estudio, vocabulario técnico, conocimiento especializado. La cofradía de los desarrolladores mantenía estos muros, a veces deliberadamente, a veces inconscientemente. La IA no elimina la complejidad —el código sigue siendo complejo—. Lo que la IA elimina es la barrera del conocimiento. No necesitas haber internalizado años de sintaxis y mejores prácticas. Necesitas curiosidad, persistencia y la capacidad de aprender iterativamente. Pasé seis horas depurando, pero esas seis horas me enseñaron más sobre arquitectura de sistemas, diseño de API y despliegue en la nube de lo que hubiera aprendido en seis semanas de cursos. ¿Por qué? Porque estaba resolviendo mi problema, construyendo mi sistema, aprendiendo exactamente lo que necesitaba cuando lo Surse Pierpoint Lecciones de la encrucijada populista en Costa Rica Democracia Las palabras de la presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica, Eugenia Zamora, el pasado 1 de febrero al anunciar los resultados preliminares de la elección presidencial, fueron una combinación de denuncia y advertencia. Habló de una campaña electoral llena de agravios, discursos de odio y narrativas falsas, y advirtió que algunos actores de la política costarricense están jugando con “cosas que no tienen repuesto”. Recordó que la democracia no se sostiene sólo con el acto de votar y que nadie debe ser mancillado. ¿De qué estaba hablando la magistrada Zamora? ¿Cómo Costa Rica, la joya de la corona de las democracias latinoamericanas, llegó a esto? Costa Rica es el único país de América Central que durante el siglo pasado consiguióconstruir un pequeño Estado de bienestar basado en el acceso universal a la salud, una educación pública de alta calidad y una población con altos estándares cívicos. La excepcionalidad costarricense también descansaba sobre una competencia partidista estable, con partidos bastante bien definidos ideológicamente, una administración pública profesional y un organismo electoral técnicamente solvente y políticamente neutral. Precisamente, en el libro El populismo en América Central: la pieza que falta paracomprender un fenómeno global, María José Cascante y Juan Manuel Portillo apuntan a los cambios en el sistema de partidos costarricense como una de las causas de que desde el año 2010 se hayan instalado en Costa Rica discursos maniqueos. Esto cas populistas. Esos “mismos de siempre” no solamente son los políticos, sino que han incluido a las universidades y funcionarios en general, otrora base y orgullo de la democracia costarricense, que han sido atacados y estigmatizados. La idea de fondo es reducir el Estado costarricense para hacerlo más eficiente. De todo esto se desprende la segunda lección: la derecha latinoamericana ha aprendido conscientemente a ser populista, aunque a veces continúe vistiendo traje y corbata. En cuanto a soluciones concretas, el presidente Chaves no consiguió mucho, pero sí logró convencer a la mayoría de los costarricenses de que los responsables por su mala gestión fueron “los mismos de siempre”. Ese ha sido su gran éxito, así ha queda docomprobado con la decisión que tomaron los costarricenses de elegir presidenta enprimera vuelta a su delfín Laura Fernández y darle mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Y aquí la tercera lección: los populismos son convincentes y saben ganarelecciones. ¿Qué podemos esperar del gobierno de Fernández? La nueva presidenta tiene un mandato claro: concretar la agenda de reformas que no realizó Chaves. Este proyecto reformador Fernández lo ha llamado “la tercera república”, dando un regusto a Andrés Manuel López Obrador en México. Independientemente del signo ideológico de lo que se haga, hay que reconocer que la sociedad costarricense está convencida de que debe reformarse y que el camino de esas reformas ha sido elegido democráticamente. Fernández no es Chaves, por lo que queda ser optimista y desear que su gestión de gobierno respete las formas republicanas y cívicas que caracterizaron a los costarricenses. Opinión EL AUTOR es investigador del Cieps. EL AUTOR es director de la Fundación Libertad. necesitaba. Como alguien que escribe sobre mercados e instituciones, reconozco lo que presencié: una reducción dramática en las barreras de entrada. Las asimetrías de información que alguna vez protegieron los salarios de programadores se están evaporando. Los requisitos de capital (contratar desarrolladores) se están derrumbando. Los medios de producción (creación de código) se están democratizando. Esto no se trata de reemplazar programadores; mi sistema aún requirió arquitectura sofisticada diseñada por expertos. Pero sí se trata de expandir quién puede construir, quién puede crear, quién puede resolver problemas con software. Las implicaciones se extienden mucho más allá de la codificación. Si alguien con cero conocimientos en programación puede desplegar un sistema de IA multiagente en una tarde, ¿qué otras barreras están a punto de caer? ¿Investigación legal? ¿Modelado financiero? ¿Diagnóstico médico? ¿Diseño de currículo educativo? La naturaleza revolucionaria de la IA no es que sea inteligente, es que nos hace a nosotros más capaces. Mi sistema de noticias ahora recopila artículos de siete fuentes, los califica con GPT-4 por relevancia, filtra agresivamente por tema y geografía, y entrega exactamente diez artículos curados enfocados en política, economía y negocios latinoamericanos. Me costó seis horas y $10 al mes en hospedaje. Más importante aún, me enseñó que la pregunta ya no es “¿sabes programar?”. La pregunta es “¿eres lo suficientemente curioso para intentarlo?”. La barrera nunca fue realmente técnica. Fue psicológica. Y la IA acaba de disolverla. Hace poco leí sobre sistemas de inteligencia artificial (IA) multiagente, programas sofisticados donde inteligencias artificiales especializadas trabajan juntas como un equipo bien organizado. Ayer mismo construí uno y lo desplegué en la nube. Ahora me entregará resúmenes personalizados de noticias cada mañana a las 7:00 a.m., automáticamente. No soy programador. Nunca he tomado un curso de computación. Hasta hoy, términos como “consola bash”, “análisis JSON” e “integración de API” eran cosas que nunca había escuchado. Sin embargo, aquí estoy, habiendo depurado código Python, configurado infraestructura en la nube y mejorado un sistema de producción con características avanzadas. La naturaleza revolucionaria de la IA no es solo lo que puede hacer, es lo que nos permite hacer. El proyecto comenzó de manera sencilla: quería una mejor curación de noticias. Mi script existente de Google Apps funcionaba, pero me preguntaba si un enfoque multiagente, con IAs especializadas manejando recolección, análisis, personalización, filtrado y control de calidad, podría ofrecer mejores resultados. En pocas horas había subido seis archivos Python a PythonAnywhere, un servicio de hospedaje en la nube. Luego vino la curva de aprendizaje: fallas en la instalación de paquetes, errores de indentación, problemas de autenticación de API, manejo de valores nulos. Cada mensaje de error fue un reto. Cada solución fue una lección. Harry Brown Araúz La IA no elimina la complejidad —el código sigue siendo complejo—. Lo que la IA elimina es la barrera del conocimiento. No necesitas haber internalizado años de sintaxis y mejores prácticas. Necesitas curiosidad, persistencia y la capacidad de aprender iterativamente. El profesor como intelectual: tarea urgente Pensamiento crítico Hoy, en un mundo donde los cambios se han convertido en una constante —mucho más acelerada que en décadas pasadas—, se requieren profesores comprometidos con esa realidad. Docentes capaces de cuestionarla, interpretarla y observarla desde múltiples ángulos, sin dar por sentado todo lo que reciben a través de las diversas vías de acceso a la información y al conocimiento. El sistema educativo, como responsable de la organización de la educación, es también garante del cumplimiento del Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece que toda persona tiene derecho a la educación. Ser profesor conlleva, a mi juicio, una responsabilidad pública. Implica promover el pensamiento crítico, la investigación y la toma de posición frente a los problemas sociales, con la capacidad de articular saberes, valores y experiencias. La práctica pedagógica no puede ser neutra ni aséptica: debe llevar implícita una provocación intelectual que invite al estudiante a cuestionar la información y los mensajes que recibe. Solo así es posible avanzar hacia esa educación liberadora que defendía el pedagogo brasileño Paulo Freire. El educador que se valida en su práctica pedagógica como intelectual trasciende la mera instrucción técnica para convertirse en un agente de cambio y en un crítico de los problemas de la sociedad. Su labor no se limita a seguir currículos preestablecidos; por el contrario, asume autonomía para cuestionar las estructuras de poder y el conocimiento dominante, fomentando en sus estudiantes una reflexión constante. De este modo, el aula se transforma en un espacio genuino para el debate y la confrontación de ideas, que enriquecen la discusión pedagógica. La sociedad debe exigir docentes con vocación intelectual, capaces de equilibrar la teoría académica con la práctica cotidiana, para enfrentar los desafíos sociales, culturales y éticos debidamente contextualizados. Desde esta visión docente, es posible imaginar un profesorado comprometido con la construcción de una sociedad más justa, democrática y consciente de los deberes históricos que le corresponden como nación. EL AUTOR es profesor universitario, abogado y periodista. Víctor Manuel Álvarez Franco Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
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