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7A La Prensa Panamá, viernes 13 de febrero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. la desigualdad. De acuerdo con el artículo Introduction: The New Polarization in Latin America, publicado por la Universidad de Cambridge, cierto grado de polarización es incluso necesario para que los partidos desafíen las jerarquías sociales, en especial cuando se trata de la polarización de las masas. No obstante, la polarización extrema puede impedir la coordinación entre actores políticos rivales para atender problemas sociales comunes e, incluso, llevar a negar la legitimidad democrática del adversario. Este fenómeno complejo también revela que la polarización es utilizada por élites políticas para cohesionar a su electorado y movilizar a sus simpatizantes contra los oponentes. Al mismo tiempo, es reflejo de una democracia disfuncional: la incapacidad del Estado para generar consensos entre agrupaciones políticas y la ineficacia de los gobiernos para resolver problemas sociales y económicos, lo que incrementa la tensión entre la población. Actualmente, en Latinoamérica se observa una polarización marcada entre conservadurismo y progresismo. La creciente ola de liderazgos conservadores en Centroamérica y Suramérica no debe entenderse como un hecho aislado, sino como una respuesta del electorado ante fallas democráticas persistentes. Sin embargo, esta tendencia resulta especialmente perjudicial para grupos vulnerables —pueblos indígenas, afrodescendientes, migrantes, personas de la diversidad sexual y mujeres—, ya que los patrones tradicionales suelen ser defendidos con fuerza por los grupos dominantes. Esto puede traducirse en un retroLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. ¿Por qué comunicar nuestra ciencia? Divulgación En el artículo titulado “Ciencia y el método científico”, publicado el pasado 22 de enero de 2026 en este diario, explicamos que uno de los pasos que se debe seguir al emplear el método científico es la comunicación. Hoy profundizaremos en este paso, ya que hay que contemplar dos objetivos distintos: la difusión y la divulgación de los frutos del trabajo científico. La difusión consiste en dar a conocer los avances y hallazgos a la comunidad científica mediante la comunicación técnica dirigida a académicos, investigadores y especialistas. Esto trasciende la presentación de esos resultados en seminarios y congresos, pues la publicación en revistas especializadas permite que esos resultados sean revisados por pares y contribuyan al avance de la ciencia en dicha especialidad. En cambio, la divulgación de la ciencia consiste en dar a conocer dichos avances y hallazgos al público en general. Por consiguiente, los mensajes deben ser comprensibles para una audiencia que se asume carece de conocimiento técnico del tema. Esto se puede realizar a través de libros, redes sociales, museos, periódicos, radio, entre otros, recordando que la divulgación de la ciencia va más allá de informar. La divulgación, en efecto, democratiza el conocimiento porque los resultados dejan de ser de uso exclusivo de la comunidad científica. Adicionalmente, la divulgación permite inspirar a las nuevas generaciones a interesarse por el mundo científico y contribuye a generar el relevo generacional. También permite rendir cuentas a la sociedad, pues en muchas ocasiones dichos proyectos han sido financiados con fondos públicos. A través de los años, hemos visto cómo los diferentes medios de comunicación han abierto la puerta a la comunidad científica, permitiéndonos divulgar lo que estamos haciendo en Panamá. ¡Muchas gracias por ayudarnos a demostrar que sí hay ciencia en Panamá! Adicionalmente, proyectos como el Taller de Periodismo Científico y Comunicación de la Ciencia “Reach & Turn”, organizado por la SENACYT, también han permitido la interacción entre la comunidad científica y los periodistas, donde podemos intercambiar ideas e iniciativas en beneficio de ambos, pues quien gana es el país. Inmunidad no es impunidad: el imperativo ético del Parlacen Integración centroamericana go regional. No obstante, para que esta premisa no se desvirtúe, es necesario ser categóricos: este análisis no constituye una defensa de causas radicadas en la justicia ordinaria ni un espaldarazo a figuras específicas que hoy integran este foro. Es imprescindible separar la institución de los individuos. El Parlacen no es, ni debe ser, un refugio. Sus mecanismos fueron diseñados para blindar la función institucional, no para garantizar impunidad frente a delitos comunes. La inmunidad que exige la integración regional jamás debe confundirse con un escudo contra la responsabilidad penal individual; en última instancia, la legitimidad del organismo depende de la capacidad de defender la institucionalidad sin obstruir el brazo de la justicia. El acceso a la titularidad parlamentaria no es uniforme. Según establece el artículo 2 del Tratado Constitutivo, la primera vía es la elección directa por sufragio universal. En Panamá, esta adquirió un nuevo estándar tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia de septiembre de 2025, que declaró inconstitucional el sistema de listas cerradas y obligó a que los diputados sean elegidos mediante voto directo y selectivo, transformando la titularidad en un mandato ciudadano nominal. Por otro lado, el Tratado dispone que los presidentes y vicepresidentes salientes tienen derecho a integrarse como diputados por derecho propio. Este modelo busca capitalizar la experiencia de Estado para dotar de mayor peso político a la deliberación regional, evitando que el Parlamento se convierta en un ente desconectado de la alta política. La titularidad requiere, además, un perfeccionamiento jurídico mediante el procedimiento previsto en el artículo 33 del Tratado, consistente en la juramentación y toma de posesión oficial. Esta formalidad marca el momento en que el individuo deja de representarse a sí mismo para representar la voluntad de integración del Estado. Es en este punto donde cobra relevancia el artículo 27 del Tratado, que establece que los diputados gozarán, en el Estado donde fueron electos, de las mismas inmunidades y privilegios que los legisladores de su respectiva Asamblea Nacional. Esta remisión a la norma interna constituye el eslabón jurídico que direccioJames Bernard Polarización en Latinoamérica: ¿causa o efecto? Representación social Es evidente que la polarización política tiene un impacto en la democracia. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿es la polarización el resultado de una fractura preexistente en el contrato social o es, más bien, la ausencia de una democracia sólida y representativa la causante de esta agravación? El pasado 29 de enero, durante el Foro Económico Internacional organizado por la CAF, el expresidente colombiano Juan Manuel Santos sostuvo un discurso sobre el deterioro de la democracia a causa de la polarización e hizo un llamado a la “moderación”, al considerar que la polarización política genera democracias disfuncionales. También señaló que, cuando un extremo alcanza el poder, la oposición no “permite gobernar” al gobierno de turno. Por esta razón, resulta fundamental cuestionar cuáles son las causas directas e indirectas de la polarización en la región latinoamericana. Más que estigmatizar o demonizar este fenómeno —frecuentemente utilizado en discursos políticos—, debe comprenderse que la polarización es un proceso propio de los sistemas democráticos, generalmente vinculado al aumento de ceso institucional en materia de políticas de inclusión y en el resurgimiento de prácticas autoritarias que representan una amenaza a la democracia, similares a las observadas a finales del siglo XX. Frente a este escenario, se vuelve indispensable promover enfoques que garanticen derechos económicos y sociales, permitiendo que la democracia funcione como motor de desarrollo sostenible del capital humano. ¿Existe polarización en Panamá? En Panamá, la mayoría de los partidos políticos representan intereses económicos y políticos similares, promoviendo el libre mercado y el crecimiento económico, mientras dejan rezagadas las libertades civiles. Esto se refleja en la desarticulación de movimientos sociales, la alta deserción escolar y el debilitamiento institucional en materia de derechos humanos. La neutralidad política del país istmeño ha sido percibida como un aspecto positivo a nivel internacional. Sin embargo, frente a las profundas carencias estructurales que enfrenta la sociedad panameña, dicha neutralidad resulta contraproducente e ineficaz, ya que compromete las necesidades de las clases más empobrecidas. En este contexto, la polarización podría funcionar como un eje articulador de demandas colectivas y como un mecanismo para representar intereses sociales históricamente excluidos, creando las condiciones para una democracia verdaderamente representativa y sólida, capaz de atender las deficiencias sistémicas de la población panameña. Opinión LA AUTORA es toxicóloga, exbecaria de SENACYT, asistente de investigación en INDICASAT-AIP e integrante de Ciencia en Panamá. LA AUTORA es internacionalista. EL AUTOR es doctor en Derecho, abogado y docente universitario. Johanna Elizabeth Ku na la competencia hacia el artículo 155 de la Constitución Política de la República de Panamá. Al establecerse una igualdad de condiciones entre el diputado regional y el diputado nacional, la norma dispone que sea el Pleno de la Corte Suprema de Justicia quien asuma la investigación y el juzgamiento de estos funcionarios. Este mecanismo jurídico ha sido objeto de críticas, especialmente en el caso de los presidentes salientes. Al concluir su mandato, un gobernante pierde su inmunidad presidencial; sin embargo, al juramentarse en el Parlacen, adquiere la inmunidad parlamentaria correspondiente. Esto ha sido interpretado por diversos sectores como una forma de evadir la justicia ordinaria. Desde una perspectiva estrictamente jurídica, resulta indispensable confrontar la tensión entre la expectativa ciudadana —frecuentemente alimentada por juicios paralelos mediáticos— y el rigor procesal. Lo que el relato público califica como “artimañas” constituye, en realidad, la aplicación del principio del juez natural, que garantiza el derecho a ser juzgado por la autoridad competente y conforme a los trámites legales previamente establecidos. Ignorar esta competencia para satisfacer el clamor mediático viciaría el proceso con nulidades procesales, lo que, paradójicamente, podría generar la verdadera impunidad. Respetar al juez natural es la única vía para que una eventual sentencia cuente con validez y seguridad jurídica. En definitiva, el futuro del Parlamento Centroamericano no puede seguir rehén de las sombras del pasado ni de las conveniencias del presente. La integración regional es una aspiración demasiado elevada como para permitir que se degrade en una estrategia de evasión judicial. Si aspiramos a una Centroamérica verdaderamente cohesionada, debemos exigir una institución donde la inmunidad proteja la democracia y no la evasión de responsabilidades. Solo así, rescatando la ética política y garantizando el respeto irrestricto a la ley, el Parlacen dejará de ser percibido como un refugio para convertirse en un instrumento legítimo de integración y desarrollo regional. Al respetar el Tratado Constitutivo, protegemos la soberanía regional y aseguramos que el derecho a la defensa siga siendo una garantía frente a la arbitrariedad. En el complejo ecosistema político contemporáneo, pocas instituciones sufren una crisis de percepción tan aguda como el Parlamento Centroamericano (Parlacen). La narrativa mediática predominante, a menudo apresurada, ha reducido la incorporación de ciudadanos a este foro regional a una simple estrategia de evasión judicial: un “escudo” diseñado para eludir responsabilidades ante los tribunales nacionales. Sin embargo, un análisis riguroso y desapasionado del Tratado Constitutivo del organismo y de la jurisprudencia emanada de la Corte Suprema de Justicia de Panamá revela una dimensión de mayor profundidad: la formalización de la titularidad parlamentaria es el acto jurídico que persigue garantizar la estabilidad política regional, proteger la independencia del foro y fortalecer el bloque centroamericano frente a los desafíos globales. Para comprender la relevancia de esta titularidad, es imperativo elevar la mirada hacia el contexto geopolítico actual. Vivimos en un mundo de bloques, donde la fragmentación del orden internacional exige que las naciones medianas busquen economías de escala políticas. El Parlacen, como órgano político del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), está llamado a consolidar una voz común frente a potencias extraregionales y desafíos transnacionales como la seguridad hemisférica. La ventaja estratégica radica en la capacidad de negociar como bloque. Un Parlamento fortalecido permite armonizar legislaciones y fomentar la democracia regional. Por ello, la estabilidad institucional del foro es la garantía de que Centroamérica cuente con un espacio de diálogo permanente, blindado frente a las turbulencias internas de sus Estados miembros. En este escenario, la protección de los parlamentarios no debe entenderse como una concesión individual, sino como una salvaguarda institucional para la continuidad del diáloValentina Varela Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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