6A La Prensa Panamá, martes 10 de febrero de 2026 Los nuevos elevadores para el edificio del Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid de la Caja de Seguro Social (CSS) ya se encuentran en el lugar. Los equipos llevan varios días en las afueras de las instalaciones, cubiertos con lonas, a la espera de que se concrete su instalación. Mientras tanto, los asegurados continúan enfrentando dificultades para movilizarse dentro del edificio, ya que los ascensores ubicados en la entrada principal no están operativos. Según reportes de usuarios, el funcionamiento de estos elevadores es intermitente: en algunos días solo uno opera y en otros, ninguno. El pasado viernes dos elevadores estaban fuera de servicio. A los asegurados que no pueden utilizar las escaleras se les permite movilizarse por los ascensores ubicados en la parte posterior del edificio de la Especializada, que conectan con el antiguo complejo hospitalario. Sin embargo, de los cuatro equipos disponibles en esa área, solo dos suelen estar operativos, y son utilizados principalmente para el traslado de pacientes hospitalizados. Consultada sobre el tema, la CSS dijo que no es cierto que los elevadores tengan dos meses en el lugar, como se había planteado, y no ofreció detalles al respecto. Elevadores del Complejo llegaron; falta instalarlos SERVICIOS DE SALUD El virus del papiloma humano (VPH) es un virus de transmisión sexual que contiene ADN y que infecta en especial las mucosas orales y mucosas genitales. iStock Panamá vacuna bien contra el VPH y detecta tarde el cáncer Aleida Samaniego C. [email protected] Aleida Samaniego C. [email protected] SALUD PÚBLICA Un análisis publicado en la revista Vaccines advierte que, pese a las altas coberturas de vacunación contra el VPH en Panamá, las fallas en el tamizaje y el diagnóstico oportuno mantienen elevada la mortalidad por cáncer cervicouterino. Panamá fue el primer país de América Latina en incorporar la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) a su Programa Nacional de Inmunización. Desde 2008, miles de niñas —y, posteriormente, niños— han recibido de manera gratuita este biológico, considerado una de las principales herramientas para prevenir el cáncer cervicouterino. Sin embargo, a casi dos décadas de su implementación, un análisis científico titulado Adopción de la vacuna contra el VPH y tendencias del cáncer cervicouterino en Panamá: un punto de referencia para futuros estudios de impacto revela una contradicción persistente: mientras la cobertura de vacunación se mantiene alta y la incidencia de la enfermedad disminuye, la mortalidad continúa en ascenso. El hallazgo forma parte de un estudio publicado en noviembre de 2025 en la revista científica Vaccines, elaborado por investigadores de universidades estadounidenses en conjunto con el Ministerio de Salud (Minsa). El análisis integró datos oficiales de vacunación contra el VPH, registros de pruebas de Papanicolaou y estadísticas nacionales de cáncer correspondientes al período comprendido entre 1990 y 2023, con el objetivo de evaluar el impacto real de las estrategias de prevención implementadas en el país. Los resultados muestran que, en la mayoría de los años analizados, la cobertura de vacunación contra el VPH ha superado el 85% de la población objetivo, una cifra superior al promedio regional. En algunas provincias y distritos, los registros incluso reportan coberturas por encima del 100%, situación atribuida a campañas masivas de inmunización, migración interna y desajustes en las proyecciones censales. Pese a estos avances, el estudio identifica una debilidad estructural en el sistema de salud: el bajo nivel de tamizaje para la detección temprana del cáncer cervicouterino. De acuerdo con la investigación, solo entre el 8% y el 10% de las mujeres elegibles se realiza de manera regular la prueba de Papanicolaou, principal método para identificar lesiones precancerosas antes de que evolucionen a etapas invasivas. Esta brecha entre vacunación y detección temprana tiene consecuencias directas en las estadísticas de mortalidad. Aunque la incidencia del cáncer cervicouterino muestra una tendencia sostenida a la baja desde la década de 1990, la mortalidad comenzó a aumentar de forma constante a partir de 2006. Entre 1993 y 2023 se registraron más de 15 mil casos en el país, y siete de cada diez fueron diagnosticados cuando la enfermedad ya se encontraba en etapas avanzadas. Las barreras que retrasan el diagnóstico La investigadora Arlene Calvo, consultada sobre los hallazgos del estudio, explicó que el aumento de la mortalidad no puede interpretarse como un fracaso de la vacunación, sino como el reflejo de factores estructurales y sociales que limitan el acceso oportuno a los servicios de salud. “Panamá fue pionero en la vacunación contra el VPH y mantiene coberturas altas, pero existen otros determinantes que influyen en que las mujeres lleguen tarde al diagnóstico”, señaló. Entre esos factores se encuentran los costos indirectos asociados a la atención médica, las dificultades de transporte, la falta de tiempo, la carga del cuidado familiar y las brechas en educación en salud. “Predominan determinantes sociales que hacen que muchas mujeres sean diagnosticadas con cáncer cervicouterino avanzado, cuando las opciones de tratamiento son más limitadas”, agregó. El estudio también examina las razones detrás de las bajas tasas de tamizaje. Además de las barreras económicas y geográficas, se identifican factores culturales que influyen en la decisión de las mujeres de no realizarse la prueba. “Existe miedo al resultado. En algunos casos, se prefiere no saber si hay una enfermedad. A esto se suman los tiempos de respuesta de los laboratorios, la comunicación tardía de los resultados y la falta de seguimiento de las pacientes con pruebas anormales”, explicó Calvo. Las desigualdades territoriales también juegan un papel relevante. Regiones periurbanas como Panamá norte y distritos densamente poblados como San Miguelito presentan coberturas de vacunación por debajo de la meta del 90%. En las comarcas indígenas, el acceso irregular a los servicios de salud, las barreras culturales y lingüísticas, así como la distancia a los centros de atención, continúan limitando la prevención y el diagnóstico oportuno. A estos desafíos se sumó el impacto de la pandemia de covid-19. En 2020, la administración de dosis contra el VPH cayó más del 50% en comparación con el año anterior, debido al cierre prolongado de escuelas y centros de salud. Los investigadores advierten que esta interrupción podría tener efectos a largo plazo, al dejar cohortes con menor nivel de protección frente al virus. En 2025, el Minsa, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, lanzó la estrategia 90:70:90, que busca eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública antes de 2030. La iniciativa plantea vacunar al 90% de la población objetivo, tamizar al 70% de las mujeres al menos dos veces en su vida y garantizar tratamiento al 90% de las pacientes diagnosticadas. No obstante, los datos actuales indican que el país enfrenta mayores dificultades para cumplir el segundo objetivo. Para Calvo, aunque Panamá cuenta con las herramientas técnicas y programáticas necesarias, es indispensable mejorar la organización del sistema de salud para facilitar el acceso oportuno al tamizaje, reducir los tiempos de respuesta y asegurar el seguimiento efectivo de las pacientes. “Tal vez no se logre eliminar el cáncer cervicouterino en 2030, pero sí avanzar de manera significativa si se fortalecen estos eslabones”, sostuvo. El estudio concluye que la vacunación contra el VPH es una estrategia fundamental, pero insuficiente por sí sola. Sin detección temprana, sin tratamiento oportuno y sin sistemas de información eficientes, la mortalidad por cáncer cervicouterino continuará elevada. La experiencia panameña demuestra que la prevención no depende únicamente de alcanzar altas coberturas de vacunación, sino de garantizar que las mujeres puedan acceder, a tiempo, a pruebas diagnósticas y a una atención integral. La paradoja es clara: Panamá vacuna bien contra el VPH, pero llega tarde al diagnóstico del cáncer cervicouterino. Resolver esa brecha será clave para transformar los avances en prevención en vidas salvadas. Debido a las actividades del Carnaval en la ciudad capital, la cinta costera y algunas vías aledañas, estarán cerradas a partir del mediodía de este viernes. Los organizadores del Festival Carnavalístico Volumen 2026 ya trabajan en el montaje de las estructuras que servirán de escenario para la celebración. Con respecto al tránsito, desde el mediodía del viernes, la cinta costera estará cerrada al tráfico regular de vehículos desde el Mercado del Marisco hasta las inmediaciones del Hospital del Niño. Desde esa hora, los administradores de kioscos y puestos de venta podrán ingresar al área para acondicionar sus puestos de trabajo. El Festival Carnavalístico es organizado por la Alcaldía de Panamá, en alianza con la empresa privada, y se celebrará del 13 al 17 de febrero en la cinta costera. El festival contará con cuatro tarimas caribeñas y latinas, diseñadas para distintos públicos, con una programación que incluirá géneros como salsa, merengue, soca, dancehall, reguetón y fusiones tropicales. Además, contará con culecos desde el sábado 14 hasta el martes 17 de febrero, en Desde el mediodía del viernes cerrarán una sección de la cinta costera CARNAVAL un horario de 10:00 a.m. a 4:00 p.m. Se prevé que hoy, los directivos de los estamentos de seguridad ofrezcan detalles sobre el operativo del Carnaval en la ciudad capital. Sorteo cambia de fecha A propósito del Carnaval, la Lotería Nacional de Beneficencia anunció cambio de fecha en dos sorteos. El sorteo del domingo 15 de febrero se adelantará para el sábado 14 y se desarrollará en la plaza Víctor Julio Gutiérrez de la Lotería, en el horario regular de las 3:00 p.m. En tanto, el sorteo correspondiente al miércoles 18 de febrero (Miércoles de Ceniza) se realizará al día siguiente, el jueves 19 de febrero. Henry Cárdenas P. [email protected] El Carnaval de la capital será en la cinta costera. Archivo Panorama
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