5A La Prensa Panamá, martes 27 de enero de 2026 Panorama La reunión es coordinada por la Cancillería de Panamá. Cortesía Estados del Caribe buscan una salida para la crisis de Haití Cecilia Fonseca C. [email protected] ENCUENTRO Panamá se convierte en sede de una respuesta regional a la crisis humanitaria de Haití, al acoger una conferencia del Caribe orientada a coordinar asistencia, movilizar recursos y promover estabilidad institucional. Panamá acoge hasta este martes 27 de enero la Conferencia Regional sobre Asistencia Humanitaria y Desarrollo de la República de Haití, organizada por la Asociación de Estados del Caribe (AEC), con el propósito de articular apoyos políticos, técnicos y financieros frente a una de las crisis humanitarias más graves del hemisferio. El encuentro busca traducir la preocupación regional en recursos concretos para atender las necesidades urgentes de un país de 11.8 millones de habitantes, donde más de la mitad de la población requiere asistencia. La combinación de inacción estatal, violencia armada, colapso institucional y falta de financiamiento ha llevado a que 5.7 millones de personas enfrenten inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 1.9 millones se encuentran en niveles de emergencia. Para 2025, se estima que 288 mil niños padecerán desnutrición aguda, mientras que 6.4 millones de haitianos necesitan ayuda humanitaria. A esta situación se suma el desplazamiento forzado de 1.4 millones de personas, que han huido principalmente de Puerto Príncipe, ciudad donde grupos armados controlan cerca del 85% del territorio. En el ámbito sanitario, el panorama es igualmente crítico: el 70% de las instalaciones de salud están cerradas, lo que ha incrementado el riesgo de brotes de sarampión, polio y cólera, especialmente en contextos de hacinamiento y movilidad forzada. Durante la inauguración del evento, la secretaria general de la AEC, Noemí Espinoza Madrid, advirtió que Haití se encuentra en el centro de una emergencia humanitaria, social y de seguridad “sin precedentes” en la región, y subrayó la urgencia de avanzar hacia soluciones que restablezcan condiciones mínimas de movilidad, coordinación y acción institucional. Destacó que la conferencia reúne en un mismo espacio a Estados del Gran Caribe, organismos internacionales, agencias del Sistema de Naciones Unidas y al propio Estado haitiano, al que definió como un actor clave del proceso. Espinoza Madrid alertó además sobre el impacto estructural de la crisis en el futuro del país. Más de 300 mil niños han visto interrumpida su educación, uno de cada cuatro está fuera del sistema escolar y el reclutamiento infantil por grupos armados ha aumentado de forma alarmante. A su juicio, cuando una generación entera crece sin educación ni protección, no solo se compromete el futuro de Haití, sino también la estabilidad regional. La secretaria general hizo un llamado a concebir la asistencia humanitaria como una respuesta integral y sostenida, vinculada a los derechos humanos y a la dignidad de las personas. Subrayó que, además de una obligación moral, se trata de una inversión estratégica para evitar que la crisis continúe profundizándose. El canciller panameño Javier Martínez-Acha, en su condición de presidente del Consejo de Ministros de la AEC, reconoció que Haití atraviesa una crisis humanitaria, institucional y de seguridad “sin precedentes”, que exige un enfoque respetuoso, empático y coordinado. Señaló que el Caribe es una comunidad de destino compartido y que la fragilidad de uno de sus Estados afecta inevitablemente a toda la región. Martínez-Acha indicó que la conferencia fue concebida como un espacio para explorar sinergias, alinear esfuerzos y movilizar capacidades en áreas críticas como seguridad alimentaria, salud, agua, protección de la niñez y mecanismos de financiamiento. Reiteró que Panamá sostiene que la respuesta a Haití debe ser regional, solidaria y sostenida, respetando el liderazgo haitiano y articulada con Naciones Unidas. La crisis actual tiene raíces profundas. Tras el devastador terremoto de 2010, que dejó más de 200 mil muertos, la debilidad institucional se agravó con el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. Su sucesor, Ariel Henry, permaneció en el poder más allá de su mandato, lo que desató protestas violentas en 2024 y facilitó el avance de las pandillas. Las misiones internacionales previas se vieron limitadas por la falta de financiamiento. Actualmente, Haití es gobernado por un Consejo Presidencial de Transición, instaurado en abril de 2024, cuyo mandato expira el próximo 26 de febrero. Su misión de restablecer la seguridad y convocar elecciones no se concretó, en parte por la inestabilidad interna del propio órgano. La conferencia concluye hoy en Panamá con un diálogo de alto nivel y la presentación de una hoja de ruta regional, en un intento por transformar la preocupación compartida en acciones coordinadas frente a una crisis que ya desborda las fronteras de Haití.
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