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2A La Prensa Panamá, martes 30 de diciembre de 2025 Suscríbete www.prensa.com Síguenos twitter.com/prensacom Comenta facebook.com/prensacom Panorama Si algo debe caracterizar el ejercicio del poder del que se dispone en un momento dado es la prudencia con la que se debe ejercer, sobretodo cuando se han de tomar decisiones sobre actos o temas que trascienden el cargo que temporalmente se ostenta. Ello implica, desde luego, decidir y actuar con sensatez. Ello no significa que no se tomen decisiones oportunas ni que se actúe tardíamente. Todo lo contrario: que lo que se vaya a hacer esté precedido de un mínimo de reflexión y de tener presente los alcances y los efectos de loque se ha decidido hacer. Todo ello porque el ejercicio del poder del que se dispone en un momento dado, y porque el poder que se detenta siempre es temporal y, en el caso del poder que se tiene en razón de ocupar un cargo público, aún más. Por eso se ha de actuar con sensatez, con prudencia, teniendo presente el alcance de ciertas decisiones. De ahí la necesidad de calibrar y sopesar lo necesario de lo que se ha decidido llevar a cabo, lo que se pretende ejecutar. Hay que tener, por tanto, sentido del momento, pero también un mínimo de sentido de la historia, es decir, de cómo se juzgará, pasado el tiempo, la decisión y el acto a ejecutar. De eso trata el ejercicio del poder público: de tener que actuar, en todo momento, con prudencia. Pues bien, eso fue lo que le faltó a la alcaldesa de Arraiján al decidir el acto por el cual se destruyó el Mirador de las Américas, monumento levantado en el año 2004 para conmemorar los 150 años de la presencia del pueblo chino en Panamá. Esa estructura, ese monumento, no era ni trataba de una simple construcción. No fue algo que se construyó en un lugar para llenar simplemente un espacio. Era y constituía una obra para conmemorar la presencia de un pueblo en nuestra cultura, en lo que representa nuestra nación, como también lo representan otros pueblos que han forjado nuestro sentido de nación. Nada de eso se tuvo presente al tomar la decisión de destruir el monumento del Mirador del Puente de las Américas. De seguro que cuando se tomó dicha decisión no se tenía presente lo que ese monumento representaba, ni el porqué se construyó. Se pensaba, simplemente, que había que destruir lo que ahí estaba y punto. Se tenía el poder para hacerlo y se ejerció. Lo demás no importaba. No se tenía presente cómo se sería A propósito de la destrucción de un monumento El Ministerio Público colocó cintas en el lugar de los hechos en el Puente de las Américas. Elysée Fernández Protesta diplomática, pesquisa penal y un debate geopolítico Redacción de La Prensa [email protected] Rigoberto González M. ESPECIAL PARA LA PRENSA [email protected] DESTRUCCIÓN DE MONUMENTO CHINO La demolición del monumento chino en Arraiján derivó en protestas diplomáticas, investigaciones penales y diligencias en la Alcaldía, mientras reabre el debate sobre patrimonio, poder local y geopolítica. La demolición del monumento dedicado a la comunidad china en el Mirador del Puente de las Américas, en el distrito de Arraiján, ocurrida la noche del sábado, ha derivado en una cadena de consecuencias que trascienden el ámbito municipal. En menos de 48 horas, el hecho provocó una protesta diplomática formal de China, el inicio de investigaciones judiciales, diligencias del Ministerio Público en la Alcaldía de Arraiján y reavivó el debate sobre el peso de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China en torno al Canal de Panamá. Ayer lunes el Gobierno de China presentó una protesta oficial ante el Estado panameño, calificando la demolición como una acción “gravemente errónea” y señalando que hirió profundamente los sentimientos de la comunidad china en Panamá. A través de su vocero diplomático, Pekín subrayó que el monumento simbolizaba la amistad histórica entre ambos pueblos y rendía homenaje a los trabajadores chinos que participaron en la construcción del ferrocarril transístmico y en los primeros intentos de excavación del Canal. El monumento El monumento, un arco de estilo tradicional chino custodiado por leones de piedra y decorado con dragones, fue levantado para conmemorar los 150 años de la migración china al istmo. Ubicado en un punto estratégico con vista al Canal y al Puente de las Américas, inagurado por Estados Unidos en 1962, se había convertido con el tiempo en un sitio de valor simbólico, cultural y turístico. Ayer mismo, la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y el Ministerio Público realizaron una inspección ocular en el lugar donde se encontraba la estructura, como parte de una investigación abierta tras denuncias presentadas en Panamá Oeste. La Fiscalía Anticorrupción asumió el caso para determinar si la demolición constituyó un delito, entre ellos posible abuso de autoridad o infracción de deberes de servidor público. De acuerdo con fuentes oficiales, al menos dos denuncias penales han sido presentadas contra la alcaldesa de Arraiján, Stefany Peñalba, quien ha sostenido que la decisión respondió a criterios técnicos por supuestos riesgos estructurales. No obstante, otras instituciones del Estado, como el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), indicaron que no recomendaron la demolición, sino la restauración del monumento, lo que ha alimentado las dudas sobre el procedimiento seguido. También la Policía Nacional se deslindó de responsabilidad al reiterar mediante comunicado que ninguno de sus agentes participó en el operativo alcaldicio, donde aparecían agentes municipales encapuchados. Como parte de las actuaciones judiciales, el Ministerio Público realizó posteriormente diligencias en la Alcaldía de Arraiján, con el objetivo de recabar documentos, informes técnicos, órdenes administrativas y comunicaciones internas relacionadas con la decisión. Las investigaciones buscan establecer quién autorizó la demolición, con base en qué evaluaciones y si se cumplió con los permisos legales correspondientes. En medio de estas actuaciones, se produjeron renuncias administrativas, interpretadas como una respuesta institucional ante la presión pública y judicial generada por el caso. Geopolítica El episodio también adquirió una dimensión internacional adicional a raíz de un reportaje publicado en agosto por The Washington Post, en el que el mirador fue descrito como un símbolo incómodo en el contexto de la creciente disputa entre Estados Unidos y China por la influencia sobre el Canal de Panamá. El diario estadounidense señaló que el deterioro del monumento coincidía con el progresivo distanciamiento del Gobierno panameño respecto de Pekín. Líderes de la comunidad chino-panameña, como Carlos Ng, vicepresidente de la Asociación China de Panamá, habían advertido con anterioridad sobre el abandono del sitio y aseguraron que solicitudes formales para su renovación nunca recibieron respuesta. Según estos voceros, el deterioro del mirador no fue un hecho aislado, sino parte de un proceso de desatención institucional. El contexto geopolítico ha estado marcado por decisiones recientes del Estado panameño, como el retiro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el desmantelamiento de infraestructuras tecnológicas de Huawei y la auditoría a la empresa hongkonesa CK Hutchison, operadora de puertos en ambos extremos del Canal. Todo ello en medio de la retórica del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insistido en que China ejerce influencia sobre la vía interoceánica. Consultado por The Washington Post, el presidente José Raúl Mulino negó que el futuro del monumento estuviera condicionado por consideraciones geopolíticas y sostuvo que se trataba de un asunto estrictamente municipal. No obstante, reiteró que Estados Unidos es el principal socio estratégico de Panamá. Tras la demolición, el mandatario ordenó la restauración del monumento en su ubicación original, mientras continúan las investigaciones para esclarecer responsabilidades. Historiadores recuerdan que la comunidad china forma parte esencial de la historia del país y que hoy representa entre el 5% y el 10% de la población panameña, siendo la mayor comunidad china de Centroamérica. (Con información de Ohigginis Arcia, Yasser García y Juan Díaz) A pocas horas de 2026, la coalición Vamos envió una carta pública al presidente José Raúl Mulino en la que expone su hoja de ruta política. No se trata de un saludo de fin de año, sino de un documento con 10 peticiones concretas que abarcan agua potable, agenda anticorrupción, reforma educativa, minería, descentralización y evasión fiscal, entre otros temas. En la misiva, fechada el 29 de diciembre de 2025, Vamos advierte que Panamá atraviesa “un momento decisivo” para su cohesión social y su modelo de desarrollo. Para sustentar el diagnóstico, cita datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): un índice de Gini superior a 0.5, deterioro de la desigualdad entre 2023 y 2024 y el mayor aumento de pobreza y pobreza extrema de la región en el último año. Ante ese escenario, la coalición propone un mecanismo de trabajo serio y transparente, con agenda definida, plazos y responsables. “El país necesita menos ambigüedad y más compromisos claros que se traduzcan en acciones y resultados”, señala el documento. El primer reclamo apunta a lo básico: agua potable segura, continua y de caliVamos entrega a Mulino su hoja de ruta con 10 demandas clave para 2026 AGENDA dad, mediante una estrategia nacional liderada por el Ejecutivo. En materia anticorrupción, Vamos insta a pasar del discurso a la implementación y recuerda que sus diputados han presentado más de 20 proyectos en esa materia. La carta también plantea reformas al Estado, una recaudación fiscal más eficaz, reglas claras para la descentralización y una reforma educativa impostergable. Además, incluye llamados sobre energía, medicamentos y minería, con respeto al Acuerdo de Escazú y al fallo de la Corte Suprema de 2023. La coalición advierte que mantendrá una fiscalización firme desde la Asamblea, sin cerrar la puerta a acuerdos transparentes. Eliana Morales Gil [email protected] Juan Diego Vásquez, líder de la colación Vamos. Archivo juzgado con el tiempo. Esa es la soberbia del poder: lo demás no importa. Lo actuado por la alcaldesa de Arraiján nos lleva a tener que hacer un comentario prospectivo, a futuro. El escenario sería el siguiente: una niña llega a casa después de sus clases, se encuentra con la abuela y le dice que en la clase de historia se estuvo hablando de ella, de la abuelita. La abuela, entusiasmada, le pregunta: “¿Y qué se estaba hablando de mí?”. A lo que le contesta la nieta: “Pues que cuando fuiste alcaldesa mandaste a destruir el monumento del Mirador de las Américas. Ni te imaginas, abuelita, lo que viví. Qué vergüenza, abuelita”. Ese es el juicio de la historia cuando no se actúa con sensatez, cuando no se actúa con prudencia en el ejercicio del poder. Que no se olvide.

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