5B La Prensa Panamá, sábado 20 de diciembre de 2025 Hoy sábado es la gran final de Miss Cosmo International y Panamá es favorita. Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Gentiles viajeros: revelan nuevos datos sobre manatíes en Panamá Un estudio pionero realizado por científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y colegas ingenieros de la Universidad Tecnológica de Panamá ha revelado nuevos datos sobre el manatí del Gran Caribe (Trichechus manatus manatus), en peligro de extinción, a lo largo de las costas caribeñas de Panamá y Costa Rica. Con menos de 2 mil 500 individuos maduros restantes y una disminución prevista de la población del 20% en las próximas dos generaciones, esta subespecie se enfrenta a amenazas crecientes debido a la degradación del hábitat, las colisiones con embarcaciones, la caza furtiva y el enredo en las redes de pesca. Estos gentiles herbívoros dependen de los pastos marinos, las plantas acuáticas, los manantiales de agua dulce y las lagunas de los humedales para alimentarse y refugiarse. A pesar de su importancia ecosistémica, la ecología de los manatíes en el sur de América Central sigue siendo poco conocida. Desde el 2015, los investigadores han utilizado el monitoreo acústico pasivo para identificar manatíes individuales a partir de sus vocalizaciones. El estudio identificó 61 individuos presuntos en Panamá y 49 en Costa Rica. Se detectaron nueve manatíes en ambos países, que recorrieron aproximadamente 200 kilómetros entre ambos lugares. El tiempo medio de permaLos manatíes fueron alojados temporalmente en un recinto flotante durante cerca de ocho horas. Cortesía nencia fue de mil cincuenta y nueve días en Panamá y de 292 días en Costa Rica, y algunos individuos permanecieron en los complejos de humedales hasta 3 mil 026 y mil ciento sesenta días, respectivamente. Estas estancias prolongadas sugieren una gran fidelidad al lugar y ponen de relieve la importancia de los humedales como hábitats críticos para la reproducción y la alimentación. En Costa Rica, las detecciones constantes, especialmente en las estaciones establecidas para la investigación, indican un uso estable del hábitat en zonas con precipitaciones durante todo el año y una mínima perpor Servicio Especial STRI [email protected] turbación humana. Por el contrario, Panamá mostró patrones de detección esporádicos, con una residencia variable y sin tendencias estacionales claras. Todos los manatíes registrados salieron de Panamá por el río Changuinola y entraron en Costa Rica por el sector norte de Barra del Colorado o por la región sur de Tortuguero-Pacuare. Para monitorear la presencia y el movimiento de los manatíes, los investigadores instalaron equipos de monitoreo acústico pasivo en múltiples humedales y sitios costeros de Panamá y Costa Rica entre el 2015 y el 2024. Estas grabadoras submarinas o hidrófonos captaron las vocalizaciones de los manatíes que permitieron a los científicos identificar a cada animal sin necesidad de avistamientos visuales ni de marcajes físicos. “Un solo manatí puede emitir vocalizaciones con variaciones significativas, y diferentes individuos pueden compartir rangos de frecuencia similares. Esto hace que distinguirlos sea un reto científico. Para superarlo, utilizamos técnicas de inteligencia artificial que identifican patrones en grandes conjuntos de datos’, explicó el ingeniero Fernando Merchan, coautor de la investigación. Cada vocalización se analizó mediante algoritmos especializados que detectan características acústicas únicas, como la frecuencia, la duración y el contorno de la llamada. Estas características se utilizaron para estimar el número de individuos, rastrear su presencia a lo largo del tiempo e identificar los movimientos transfronterizos. Los investigadores clasificaron los llamados en tipos específicos y aplicaron criterios de validación para compararlos con las vocalizaciones registradas en ambos países. Este enfoque permitió identificar nueve manatíes que viajaban entre Panamá y Costa Rica, recorriendo distancias de hasta 200 kilómetros. Además de los datos acústicos, el equipo utilizó herramientas de teledetección para correlacionar los movimientos de los manatíes con factores ambientales como las precipitaciones, el nivel del mar y la temperatura del agua. Estos datos ayudaron a explicar los patrones migratorios estacionales y las preferencias de hábitat. “Descubrimos que los movimientos de los manatíes hacia el norte coinciden con períodos de mayor precipitación, temperaturas del aire más cálidas y niveles del mar más bajos. Estos patrones sugieren una fuerte interacción entre la dinámica atmosférica estacional y el uso del hábitat. Esto nos permitiría predecir sus movimientos y orientar las estrategias de conservación que garantizan la conectividad ecológica estacional”, afirmó la oceanógrafa de STRI y coautora Rocío Estévez. Para apoyar la conservación a largo plazo, los investigadores proponen un corredor binacional de 984 kilómetros que abarca 2631 km² de ecosistemas marinos costeros y humedales: 220 km en Costa Rica y 764 km en Panamá. El corredor incluye 18 áreas protegidas y cuatro sitios Ramsar: Humedal Caribe Noreste y Gandoca-Manzanillo en Costa Rica, y San San-Pond Sak y Damani-Guariviara en Panamá. Abarca más de 57 ríos que alcanzan la isóbata de 20 metros y se alinea con los patrones de residencia y movimiento observados. Este estudio supone un gran avance en la comprensión de la ecología del manatí en América Central y subraya la urgencia de políticas coordinadas y estrategias de conservación transfronterizas para proteger a esta especie en peligro de extinción y los ecosistemas de los que depende. Esta investigación destaca la urgente necesidad de políticas coordinadas y esfuerzos transfronterizos de conservación para salvaguardar esta especie en peligro de extinción. Un total de veintitrés manatíes capturados permanecieron de manera temporal en un recinto flotante. Cortesía
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