9A La Prensa Panamá, miércoles 3 de diciembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy ñites las directrices y el procedimiento a seguir para la presentación de la demanda. Todo esto a cambio —al menos así parece— de la consabida palmadita en el hombro y el “minuto de poder” que recibiría la joven abogada, en caso de salir bien librados, por hacer figurar su nombre en primer plano de esta tramoya política. El testimonio recogido en la transcripción revela no solo el estilo, la estrategia, las presiones y las complejidades propias de los entramados políticos que suelen cocinarse en Panamá de manera habitual y escandalosa en cada proceso electoral, sino también las deslealtades, traiciones y mezquindades propias de los poderosos cuando las cosas no salen bien. Ejemplo de ello es la conversación del 9 de mayo de 2024, cuando Carlos Ernesto González Ramírez pide: “Karisma, borra todos los intercambios conmigo del tema contencioso, por favor”. Este episodio de aprovechamiento por parte de quienes fungen como “mogos-vivos”, logrando sus fines sin tener que dar la cara, recuerda los innumerables casos de testaferros que Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Hecho en Panamá: cuando un país reconoce el valor de su propio talento Sello En cada recorrido por las provincias, en cada conversación con emprendedores, empresarios, artesanos, productores, industrias y pequeños comercios, he visto algo que no aparece en estadísticas pero sostiene a Panamá: el orgullo de la gente que produce, siembra, construye, fabrica e innova con sus manos y su talento. Es un orgullo silencioso, hecho de esfuerzo y visión, que merece ser reconocido. Esa creatividad ya tenía un logo. Era una iniciativa valiosa para resaltar lo hecho en Panamá. Productores y emprendedores me decían que el sello podía representar mejor quiénes somos como país. No se trataba de reemplazar una idea, sino de darle un sentido de pertenencia. Así iniciamos una nueva etapa para este sello: un momento que recogiera lo que la gente nos decía en los recorridos, que incorporara su identidad, su visión y su orgullo. Queríamos un distintivo que no solo identificara un origen, sino que narrara una historia y creara un vínculo. Se abrió un concurso nacional porque creímos que la nueva imagen debía surgir del propio talento panameño. No buscábamos únicamente un diseño; buscábamos que la nueva imagen fuera creada por el mismo talento que la impulsa. Las propuestas que recibimos fueron un testimonio de creatividad, diversidad y compromiso. Cada diseño reflejaba parte de lo que somos: un país pequeño geográficamente, pero grande en capacidad y creatividad. El nuevo sello surge de esa inspiración colectiva. Representa a todos: a los que siembran y a los que exportan; a los que elaboran un producto artesanal y a quienes operan industrias; a los que emprenden desde un local pequeño y a quienes compiten en mercados internacionales. Mi aspiración es que este sello acompañe y potencie el esfuerzo de quienes producen en el país. Que se convierta en un signo de calidad, orgullo y reconocimiento. Al final, este logo revela una verdad que he visto una y otra vez en cada rincón del país: cuando Panamá confía en la calidad de lo que produce, el mundo también lo hace. Esa es la base de un futuro que debemos construir entre todos. ¿Panamá, una ficción legal de nación? Soberanía —bajo su filial Chiriquí Land Company—, que ejercieron enorme influencia económica y laboral en Bocas del Toro y Chiriquí. Esta dependencia consolidó la etiqueta de “banana republic”, con repercusiones en la gobernabilidad nacional. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la presencia militar estadounidense se intensificó en la Zona del Canal. Esa jurisdicción funcionó durante décadas como un enclave con leyes, tribunales, policía y comisariatos propios, evidenciando la ausencia de plena soberanía panameña. El estigma perduró hasta la gesta patriótica del 9 de enero de 1964, cuando el presidente Roberto F. Chiari rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos y abrió el camino hacia la recuperación de la soberanía. Después vinieron años de democracia y dictadura —esta última derrocada por la invasión estadounidense de 1989—, que dejaron marcas profundas en la ciudadanía. Aun así, tras la transición democrática, Panamá logró ejercer una soberanía más clara, aunque imperfecta, marcada por corrupción, nepotismo y falta de liderazgo. Pero las decisiones dependían, al menos formalmente, de sus instituciones. La situación cambió drásticamente en 2025, cuando el Memorándum de Entendimiento generó preocupación pública al interpretarse como una cesión de márgenes de decisión en materias estratégicas. Observadores internacionales calificaron la actuación del establishment panameño como complaciente y carente de firmeza. El país Jorge G. Obediente No tiene la culpa el loro, sino el que le enseña a hablar Manipulación Como advirtió Maquiavelo en su célebre obra El príncipe: “El que ayuda a otro a hacerse poderoso, labra su propia ruina”. El tema viene a colación a raíz del escabroso y delicado asunto de las conversaciones por WhatsApp, notariadas y recientemente publicadas, en las cuales se revela una interesante trama de utilización y complot. En ella, Karisma Karamañites Testa, abogada y autora material de la fallida demanda de inconstitucionalidad que buscaba tumbar la candidatura del actual presidente José Raúl Mulino, expresa que se sintió abandonada por las personas que la instaron y guiaron a presentar dicho recurso ante el Tribunal Electoral y la Corte Suprema de Justicia. Según se desprende de la transcripción notariada de las conversaciones previas a la presentación de la demanda, figuran en esta trama una reconocida firma de abogados vinculada al partido Cambio Democrático y a Rómulo Roux, uno de los candidatos rivales de Mulino en la pasada contienda electoral, así como el principal interlocutor de esta operación, Carlos Ernesto González Ramírez, quien le dictaba a Karamaprestaron sus nombres para presidir cuentas y sociedades anónimas involucradas en el escandaloso caso de lavado de dinero New Business, por el que fue condenado el expresidente Ricardo Martinelli Berrocal. Las imágenes de aquel juicio traen a la memoria a una empleada doméstica a quien su jefe pidió la cédula y la hizo firmar para presidir una de estas sociedades, y que luego tuvo que rendir testimonio sin saber ni comprender de qué se trataba. Volviendo al entramado de las conversaciones de Karamañites, la soledad y el desánimo de la joven abogada son palpables en el momento crucial de este guion de telenovela, cuando se queja ante Carlos Ernesto diciendo: “¿Cómo me van a mandar sola?”. Él responde, intentando tranquilizarla, que muchos otros actores importantes están involucrados en la estrategia, aunque curiosamente ausentes en la ejecución y exposición pública. Cómo cambian los tiempos. Triquiñuelas y jugarretas como esta han venido a reemplazar las burdas acciones del pasado político de nuestro país —de ingrata recordación— como el robo de urnas o la alteración de actas de votación. En todo caso, siempre es bueno enterarnos, como ahora, de quiénes están detrás de estas deshonestas acciones, y que al final son los que “le enseñan a hablar al loro”. Opinión EL AUTOR es ministro de Comercio e Industrias. EL AUTOR es pintor y escritor. EL AUTOR es ciudadano. Julio Moltó entró en una etapa de indefinición política y conceptual, al punto de cuestionarse si Panamá actúa como un Estado plenamente soberano o si transita hacia figuras híbridas donde su autodeterminación queda limitada. Surge entonces la pregunta: ¿cómo categorizar a Panamá en la actualidad? En términos de teoría política, un protectorado es un Estado autónomo solo hasta cierto grado, con soberanía limitada y decisiones supeditadas a la aprobación de una potencia extranjera. Algunas dinámicas recientes alimentan la inquietud de si Panamá se acerca a esa categoría. Estados Unidos tiene varios territorios no incorporados —Islas Vírgenes, Samoa, Guam— y Puerto Rico opera bajo la figura de Estado Libre Asociado, condición que genera ambigüedades sobre los derechos de sus habitantes. Comparaciones como estas, aunque imperfectas, ilustran los riesgos de perder márgenes de autodeterminación. Cada día, la carga sobre la soberanía panameña parece volverse más pesada y los derechos de autodeterminación más difusos. Quedan preguntas abiertas sobre cuándo el establishment enviará la notificación de terminación del Memorándum o si se están negociando, a puerta cerrada, fórmulas que acerquen al país a modelos asociados o protectoralistas. La historia y el presente de Panamá reflejan una lucha constante por la verdadera soberanía, frente a influencias externas y decisiones internas que afectan directamente el destino nacional. El futuro dependerá de la capacidad de la sociedad y de sus líderes para recuperar, fortalecer y ejercer plenamente la autodeterminación panameña. Noviembre, el mes dedicado a la patria, ha concluido, y con ello surge la necesidad de reflexionar sobre el futuro de Panamá. Observando el contexto internacional, vale la pena dejar de lado las voces del establishment que insisten en vendernos la idea de soberanía nacional sin someterla a examen crítico. Es momento de poner los pies sobre la tierra y analizar la realidad sin distracciones. La soberanía implica la capacidad de un Estado para tomar decisiones políticas y legales de manera independiente, ejerciendo autoridad suprema sobre su territorio y población. Bajo esta definición, resulta legítimo cuestionar por qué los gobernantes panameños persisten en afirmar que Panamá es plenamente soberano. Un ejemplo que alimenta esta inquietud es el Memorándum de Entendimiento firmado a inicios de 2025, cuya negociación generó dudas sobre los límites reales de la autodeterminación nacional. Las visitas de altos funcionarios estadounidenses parecieron orientadas a influir en decisiones estratégicas, como la salida de la Iniciativa de la Franja y la Ruta o el reemplazo de equipos de comunicación de empresas chinas. La intervención de China en los casos de los puertos de Cristóbal y Balboa mostró, a su vez, que otras potencias también disputan áreas clave del país. La independencia de Panamá respecto a Colombia fue, en parte, consecuencia de la intervención estadounidense, que envió fuerzas navales y militares para asegurar la separación. Luego vinieron las concesiones a compañías norteamericanas como United Fruit Company Las revelaciones de las conversaciones notariadas entre Karisma Karamañites y sus asesores exhiben un esquema de manipulación política que desnuda prácticas opacas, traiciones y viejas lecciones de poder. Joaquín González J. Un análisis crítico sobre la fragilidad de la soberanía panameña frente a potencias extranjeras, a propósito del memorándum de entendimiento de 2025 y su impacto institucional. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==