12A La Prensa Panamá, martes 25 de noviembre de 2025 Miss Jamaica mejora en el hospital cinco días después de su caída en Miss Universo. Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Afrodisíaco y su ‘lazo emotivo’ en Chile El reciente paso de Afrodisíaco, el grupo musical conformado por Miroslava Herrera y Tatiana Ríos, por la 6ª versión del Festival Jazz por la Paz en Chile 2025, dejó una experiencia, narrada por sus integrantes, llena de anécdotas, contraste cultural y la fuerza del tambor como vehículo de expresión. La visita al Festival Jazz por la Paz en Chile (que tuvo lugar del 10 y el 12 de octubre de 2025), estuvo cargada de sorpresas, marcada por la belleza de la primavera de la capital del país, Santiago, detallaron a ELLAS, Miroslava y Tatiana. Hablando de la presentación en el festival, particularmente la interpretación de la canción Desaparecida con la colaboración de estudiantes del conservatorio de Santiago de Chile, Miroslava y Tatiana del grupo musical Afrodisíaco. Alexander Arosemena las artistas compartieron cómo el tambor, si bien asociado a ritmos alegres y baile, también es históricamente un medio de protesta, lamento y desahogo. por Flor Isaela Navarro [email protected] “El tambor se usa para protestar, para llorar, para desahogarte, es un medio de expresión de todas las emociones que vive el pueblo”, contó Miroslava Herrera. Las interpretes de Viene de Panamá revelaron que la elección de la canción Desaparecida fue un intercambio con los chilenos, quienes buscaron darle una vuelta a la letra original de Rubén Blades, llamada Desparecidos, para hablar de casos reales de mujeres desaparecidas, tanto chilenas como panameñas. La canción fue interpretada por una chica de 14 años, que fue acompañada por su madre, quien estuvo en el público. Fue “muy, muy, muy poderoso” escuchar esta versión en la voz de alguien tan joven, comentó el dúo panameño. Luego de estar en tarima por el Festival de Jazz por la Paz, hubo un momento del viaje donde Tatiana y Miroslava sintieron estar en casa al visitar de la mano de la organización, una comuna en el centro de Santiago donde se realizaba un rueda de Cueca (baile nacional de Chile). Asemejaron el acontecimiento como si hubieran llegado a Don Bosco o San Antonio, lugares donde las cantantes de Afrodísiaco crecieron y se conocieron. Además de la experiencia en la comuna, las chicas aseguraron que fue muy positivo ver el esfuerzo de la alcaldía de Santiago en Chile, por mostrar sus tradiciones (como la Cueca) y permitirles llevar la cultura panameña, permitiéndoles explicar el origen de las polleras congas y los distintos ritmos que existen en Panamá (Congo, Norte, Atravesado). Durante su estadía en ese país suramericano, lo que más resonó para las integrantes de Afrodisíaco fue presenciar el folclor chileno, especialmente en Santiago: “Ver cómo los chilenos sobre todo los chilenos de ciudad viven, por ejemplo, la cueca, que es un ritmo folclórico de Chile... no importa de dónde eres, lo estás viviendo”. Incluso musicalmente descubrieron que la cueca, aunque sin tambores, es un ritmo “polirítmicamente muy intrincado”. Afrodisíaco, al intentar interpretarla, encontró un lazo que fue “sumamente emotivo” al tratar de integrarle el del tambor. Por otra parte, a las vocalistas la experiencia en Chile, les dejó una clara lección sobre la necesidad de hacer el folclor más accesible y generalizado en Panamá, trascendiendo la fragmentación regional. “Sería muy lindo que pudiéramos experimentar aquí en Panamá eso (como una rueda de cueca) y decir, vamos a escuchar tambor toda la noche”. “El tambor es como el tejido más [antiguo]... que es lo que da a luz todas estas otras expresiones regionales y por eso le hemos puesto nuestro ojo al tambor”. La agrupación panameña ve en su música un vehículo para la paz y el progreso: “El reconocer la diversidad como una fortaleza de nuestras sociedades... es una estrategia para la paz, el camino del arte, la música.” Proyectándose para el futuro, Tatiana y Miroslava comentaron a ELLAS, sus planes para el año que viene y su nuevo sencillo Coge el pandero (una nueva versión de la canción original de 1930, grabada en Panamá), que ya está disponible en todas las plataformas de música y es parte del próximo álbum que estará lanzando Afrodísiaco en el 2026. La agrupación panameña ganadora del Festival de la Canción de Viña del Mar en la categoría folclórica en 2016, comparte una experiencia transformadora en el Festival Jazz por la Paz en Chile 2025. Afrodisíaco y su equipo al finalizar su presentación en la 6ª versión del Festival Chile Jazz por la Paz. Cortesía por EFE [email protected] ‘El sueño (La cama)’ por Frida Kahlo. EFE Un cuadro de Frida Kahlo se vende por 54.7 millones de dólares, la obra más cara de una mujer El autorretrato surrealista El Sueño (La cama), de la pintora mexicana Frida Kahlo, se convirtió en la obra más cara de una mujer al ser subastada por 54.7 millones de dólares en la casa Sotheby’s de Nueva York. Kahlo supera así a la estadounidense Georgia O’Keeffe, cuya obra Jimson Weed/White Flower No 1 ostentaba hasta ahora el récord del cuadro más caro pintado por una mujer, vendido en 2014 por 44.4 millones de dólares. El comprador fue un cliente que pujó a través de Anna Di Stasi, jefa del departamento de Arte Latinoamericano de la casa de subastas. La pintura, que se estimaba alcanzara un precio de entre 40 y 60 millones de dólares, ya había sido vendida en Sotheby’s en 1980, pero por un precio notablemente inferior: 51 mil dólares. La tercera obra más cara hecha por una mujer también es de Kahlo. Se trata de su cuadro Diego y yo, que se vendió por 34.9 millones de dólares en 2021. Kahlo pintó El sueño (La cama) en 1940, en un momento “especialmente turbulento” de su vida debido a su tumultuosa relación con Diego Rivera y al deterioro de su salud, según Sotheby’s. Por ello, la mexicana evoca en la obra la muerte y se representa a sí misma dormida en una cama de madera estilo colonial mientras una manta dorada con enredaderas y hojas la envuelve. Sobre los postes de la cama yace un esqueleto de tamaño natural envuelto en dinamita, sujetando un ramo de flores y recostado sobre almohadas. De fondo acompaña un cielo de tonos azules, lavanda y grises, formando una composición que desafía “la lógica espacial”, pues la cama se convierte en soporte físico y metafísico, detalla Sotheby’s.
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