6A La Prensa Panamá, lunes 10 de noviembre de 2025 Casi seis meses sin agua potable: Azuero, ante su peor crisis Aleida Samaniego C. [email protected] RECURSO HÍDRICO Con la limpieza y desinfección de la planta de Llano de Piedra, el Idaan pone en marcha la fase final para devolver el agua potable a miles de familias de Azuero. La crisis del agua en la región de Azuero comenzó el 27 de mayo de 2025, cuando el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) se vio obligado a suspender la operación de cuatro plantas potabilizadoras debido a la grave contaminación de los ríos La Villa y Estibaná, principales fuentes de abastecimiento para miles de familias en las provincias de Herrera y Los Santos. De acuerdo con el Ministerio de Ambiente (Miambiente), los análisis realizados por su Dirección de Calidad Ambiental confirmaron que la contaminación del agua se originó principalmente por el vertido directo de desechos porcinos y aguas residuales sin tratamiento, producto de la actividad de granjas y comunidades asentadas a orillas de los ríos La Villa y Estibaná. Estas descargas, junto con el manejo inadecuado de vertederos municipales, el uso indiscriminado de agroquímicos y la acelerada deforestación de las cuencas hidrográficas, agravaron el deterioro ambiental en la región de Azuero. La situación desencadenó una de las peores crisis sanitarias y ambientales de la región en la última década. Durante casi seis meses, miles de hogares han permanecido sin acceso a agua potable, lo que ha obligado a los residentes a depender de camiones cisterna o comprar agua embotellada, un gasto que golpea duramente la economía familiar. En las comunidades rurales más apartadas, la escasez se siente con mayor intensidad: muchas familias deben caminar largas distancias para conseguir agua segura o almacenar lluvia para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, tras meses de intervención ambiental, las autoridades comienzan a reportar los primeros signos de recuperación. El viceministro de Ambiente, Óscar Vallarino Bernat, confirmó que los niveles de contaminación del agua han disminuido considerablemente. “Hace seis meses se registraban 100 mil partes por millón de coliformes fecales, y hoy solo se reportan 10 partes por millón. Aunque la mejora es notable, aún no se ha alcanzado el nivel óptimo de calidad del agua”, señaló. Vallarino atribuyó este avance a las acciones implementadas con el fondo de emergencia ambiental aprobado por el Gobierno, que permitió poner en marcha un plan integral de restauración de cuencas. Entre las medidas aplicadas, destacó la reforestación de áreas críticas y zonas de recarga hídrica, con el propósito de recuperar la cobertura vegetal que ayuda a filtrar el agua y reducir la erosión del suelo que arrastra contaminantes hacia los ríos. Una de las estrategias más efectivas ha sido el trabajo directo con los porcinocultores, señalados como los principales responsables de los vertimientos. A la fecha, se han instalado 20 biodigestores en granjas de pequeña escala, una tecnología que permite tratar los desechos orgánicos del ganado porcino y convertirlos en biogás para uso doméstico. “Estos biodigestores no solo evitan que los residuos lleguen a los ríos, sino que también generan energía limpia para los hogares rurales. Es una solución ambiental y económica a la vez”, explicó. Además, Miambiente ha distribuido un manual de buenas prácticas ambientales entre los productores de mayor escala, el cual promueve el uso responsable de las aguas residuales tratadas para riego y la recuperación de pastos degradados, minimizando la contaminación y fomentando un modelo más sostenible de producción. Otra parte del fondo de emergencia ha sido destinada a la rehabilitación de vertederos en la región, entre ellos el de Colmón de Macaracas, que ya fue cerrado definitivamente. En los otros dos vertederos identificados, las autoridades avanzan hacia un manejo más controlado de los desechos sólidos, que incluye la impermeabilización del terreno y la disposición adecuada de lixiviados para evitar filtraciones hacia los mantos freáticos. “Estamos atendiendo una crisis, pero también enfrentando un problema histórico. Durante años, el manejo deficiente de residuos y la falta de tratamiento de aguas servidas han degradado nuestras cuencas. Aún no tenemos la solución definitiva, pero seguimos trabajando para reducir su impacto”, concluyó Vallarino. Mientras las autoridades continúan con los monitoreos y la aplicación de medidas correctivas, la población de Azuero mantiene la esperanza de que la recuperación de sus ríos sea duradera y que la lección aprendida motive a todos los sectores —productivos, comunitarios y gubernamentales— a asumir una responsabilidad compartida con el agua, el recurso más vital de la región. Trabajos de desinfección del Idaan El Idaan anunció un avance crucial hacia la solución definitiva de la crisis hídrica que ha afectado a las provincias de Herrera y Los Santos. Según la entidad, todas las fuentes de contaminación han sido eliminadas, lo que permite avanzar a la segunda fase del plan de recuperación, centrada en la limpieza y desinfección de las plantas potabilizadoras y la red de distribución. En ese sentido, en agosto se mapeó y revisó la red de agua potable para instalar válvulas e hidrantes que antes no existían, paso previo a la limpieza y desinfección total. El director ejecutivo del Idaan, Rutilio Villarreal, explicó que esta fase tiene como objetivo garantizar el restablecimiento de un suministro seguro y apto para el consumo humano. “Estamos entrando en la etapa final del proceso. Queremos que las familias de Azuero vuelvan a tener agua potable en sus hogares lo antes posible”, aseguró. De acuerdo con el cronograma oficial, la segunda fase de los trabajos de desinfección inició el pasado jueves 6 de noviembre, comenzando por la planta potabilizadora de Llano de Piedra, en la provincia de Los Santos. Este paso marca el inicio de una operación técnica clave que busca restablecer gradualmente el servicio en toda la región. Villarreal enfatizó que las labores se ejecutarán bajo rigurosos protocolos sanitarios y que la reincorporación del servicio dependerá del aval final del Ministerio de Salud (Minsa), encargado de verificar que el agua cumpla con los estándares de potabilidad establecidos. De cumplirse los plazos y protocolos previstos, el Idaan confía en restablecer la normalidad del suministro en las próximas semanas, poniendo fin a casi seis meses de emergencia hídrica en Azuero y marcando el inicio de una etapa de recuperación ambiental y comunitaria para la región. Las familias de Azuero esperan volver a llenar sus tanques y abrir el grifo sin miedo. Han sido meses de espera, de filas y de aprendizaje forzado sobre el valor del agua. El río La Villa, que nace en la reserva forestal de El Montuoso, en Herrera, es una de las principales fuentes hídricas de la península de Azuero y atraviesa las provincias de Herrera y Los Santos. Imagen del río La Villa, tomada ayer en horas de la tarde. Elysée Fernández El Gato: ¿La solución al problema del agua en Azuero? Análisis Carlos Alberto Vargas P. ESPECIAL PARA LA PRENSA [email protected] No, no me refiero al felino doméstico. Se trata del río El Gato, donde ya existe una propuesta para evaluar la construcción de un reservorio multipropósito. Este afluente del río La Villa, nace en las cercanías de la Reserva Forestal El Montuoso, un pulmón verde esencial para la estabilidad ecológica de la región. Su cobertura boscosa regula el ciclo del agua, previene la erosión y mantiene la calidad de los caudales que alimentan la cuenca del río La Villa, fuente vital para miles de familias en Azuero. El sitio de presa sobre el río El Gato fue identificado durante los estudios de reservorios multipropósito solicitados en 2016 por el Ministerio de Ambiente a la Autoridad del Canal de Panamá. El diseño conceptual plantea una presa de gravedad de 65 metros de altura, con un área de influencia directa de 749 hectáreas y un volumen útil de 153 hectómetros cúbicos, capaz de aportar 3.2 metros cúbicos por segundo de agua. En palabras simples: un embalse con músculo suficiente para asegurar agua de calidad para el abastecimiento de la población, riego agrícola y control de inundaciones. La cuenca del río La Villa, sin embargo, atraviesa hoy una situación crítica. Su degradación es producto de múltiples factores que se entrelazan: deforestación, ganadería extensiva, uso indiscriminado de agroquímicos, vertido de aguas residuales, mala disposición de basura y el impacto directo de la porcicultura. Además, el uso no planificado del suelo, la extracción ilegal de aguas, la caza furtiva y la pérdida de biodiversidad agravan el problema, junto con la insuficiencia de cultura ambiental en la región. A esto se suma el cambio climático que intensifica tanto las sequías como las crecidas. La gobernanza del agua tampoco escapa a la complejidad. Existen múltiples instituciones con competencias parciales, marcos normativos que se solapan y una débil coordinación entre actores locales. El resultado es una gestión fragmentada que dificulta una respuesta integral al deterioro de la cuenca. Las consecuencias son evidentes: aumento de la turbidez, erosión, sedimentación, presencia de materia orgánica y microorganismos patógenos. Estos contaminantes llevaron incluso a prohibir el consumo del agua proveniente de potabilizadora locales, afectando directamente a miles de habitantes. Azuero es una región eminentemente agrícola y pecuaria. Según datos del INEC y del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, las provincias de Los Santos y Herrera concentran casi el 100% del cultivo del tomate industrial del país, el 94% del maíz mecanizado, el 77% del melón, el 41% del ganado porcino y el 20% del vacuno. Este nivel de producción demanda enormes volúmenes de agua, lo que agrava la presión sobre los recursos hídricos disponibles. En los últimos meses se han impulsado medidas importantes: sanciones a quienes contaminan, rehabilitación de plantas de tratamiento, mejor manejo de vertederos, desinfección de redes de acueducto y campañas de reforestación. También se han promovido prácticas más sostenibles en la porcicultura y una mayor conciencia ambiental. Actualmente se desarrolla un proceso de desinfección progresiva de las tuberías que inició en Llano de Piedra y continuará en Macaracas, Chitré, La Villa de Los Santos, Guararé y Las Tablas. Se estima que para enero de 2026 las potabilizadoras y tuberías volverán a suministrar agua apta para el consumo de la población, tras ocho meses de restricciones. Pero estas acciones, aunque valiosas, no bastan. La próxima estación lluviosa, prevista para mayo de 2026, traerá consigo nuevas crecidas y retos. La pregunta es inevitable: ¿estaremos realmente preparados para enfrentarlas? Si no se adoptan soluciones estructurales, los problemas volverán con cada ciclo climático. Por eso, además de las medidas tomadas, se requiere avanzar hacia una estrategia de largo plazo. Y ahí entra nuevamente El Gato. Este reservorio multipropósito no solo almacenaría agua para tiempos de sequía, sino que también serviría para regular caudales, mitigar inundaciones y mejorar la seguridad hídrica de toda la cuenca. Además, su construcción permitiría fortalecer la gobernanza del recurso mediante una gestión más integrada y sostenible. La presa El Gato sería una inversión estratégica para garantizar el desarrollo futuro de Azuero, su producción agropecuaria y la calidad de vida de su gente. En lugar de ver el proyecto como una obra más, deberíamos entenderlo como un símbolo de planificación, prevención y unidad en torno al agua: un recurso que, bien manejado, puede ser el verdadero motor de progreso para la región. Tal vez el gato no tenga siete vidas, pero si se construye bien, esta presa podría darle una nueva vida a Azuero. El autor es ex Vicepresidente de Ambiente, Agua y Energía de la Autoridad del Canal de Panamá. Panorama
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