7A La Prensa Panamá, jueves 24 de julio de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. do, como en efecto estoy, con la sanción ejemplar que merecen en caso de ser hallados culpables de los aberrantes delitos de corrupción y robo que se les ha imputado a los eternos dirigentes de Suntracs, otra cosa diferente, es pretender hacer desaparecer el sindicato como tal, por las mismas razones. En todos los países civilizados y de corte democrática, los sindicatos, los gremios y demás grupos organizados constituyen factores claves en el equilibrio o relación de contrapeso económico y social necesarios para la buena marcha de la democracia. Sin la presión de estos grupos, los trabajadores, por ejemplo, no tendrían motivación alguna para mejorar la remuneración de los trabajadores ni sus condiciones de trabajo. Bajo esta dinámica regresa a la época de las cavernas en donde el más fuerte se impone sin discusión sobre el más débil. De hecho, esta medida equivale a dispararse en el pie, puesto que se mermaría el poder adquisitivo de los panameños y, en consecuencia, por igual, disminuiría el consumo interno y el crecimiento económico del país. Esta desprotección haría, por supuesto, más vulnerables a los trabajadores panameños, especialmente por parte del sector privado, haciéndolos víctimas de la explotación y la adopción de decisiones arbitrarias en su contra por parte de muchos de esos mismos empresarios, que han dado muestras en la historia de nuestro país, de ser auspiciadores y benefactores de la misma corrupción que en esta ocasión se le endilga, con razón y por desgracia, a la dirigencia sindical panameña. Espero que el presidente Mulino reconsidere su arrogante postura de gobernante empresarial cuando dijo -voy a reducir a Suntracs a su mínima expreLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Educar en tiempos de posverdad Civismo Vivimos en tiempos en los que la mentira ha dejado de ser una anomalía del discurso para convertirse en la norma. En este escenario, dominado por la posverdad —un concepto definido por el Diccionario de Oxford como aquellas circunstancias en que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y la creencia personal—, la educación cívica enfrenta el desafío urgente de adaptarse o fracasar en su propósito fundamental: formar ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con la democracia. Zygmunt Bauman, sociólogo contemporáneo, advertía que la posverdad no es solo una mentira más sofisticada, sino el síntoma de una sociedad que ha perdido la confianza en la objetividad, el conocimiento experto y las instituciones democráticas. En ese contexto, la educación cívica no puede limitarse a ser una asignatura marginal en los planes de estudio. Debe convertirse en un eje transversal del currículo escolar que enseñe a discernir entre hechos y opiniones, a cuestionar la manipulación informativa y a valorar el bien común por encima de los intereses individuales. La adecuación curricular exige una revisión profunda de los contenidos, métodos y propósitos de la educación cívica. No basta con aprender los órganos del Estado o memorizar los derechos fundamentales; es imprescindible desarrollar habilidades para detectar noticias falsas, analizar discursos políticos y reconocer los mecanismos de manipulación mediática. La alfabetización digital y mediática debe ser parte central de esta transformación. En este esfuerzo, el papel del docente es insustituible. Son los educadores quienes median entre el currículo y la experiencia vivida del estudiante. Su formación continua en pensamiento crítico, ética de la información y pedagogía del diálogo es clave para que puedan guiar a las nuevas generaciones en un entorno saturado de desinformación. Además, deben ser ejemplo de integridad intelectual y apertura al debate, generando espacios seguros donde el disenso no sea reprimido, sino comprendido. Educar en tiempos de mentira es una tarea contracorriente, pero necesaria. Implica no solo enseñar verdades, sino enseñar a buscar la verdad, a dudar de lo dudoso y a comprometerse con el rigor de la razón en un mundo que premia el ruido y la emoción sobre la reflexión. Es una tarea política en el mejor sentido de la palabra: la de formar ciudadanos libres y conscientes. Frente a los desafíos de la posverdad, la educación cívica no debe retroceder, sino avanzar. No puede ser un adorno curricular, sino la columna vertebral de la escuela democrática. Solo así será posible educar para la libertad, la justicia y la verdad. El subsistema solidario y los sueños de opio Seguridad social la ley anterior solo se ahorraba un 10%, lo que significa que esos ahorros ahora se elevan en un 50% (el 5% del anterior subsistema mixto se utilizaba para apoyar el decadente y hoy desaparecido SEBD). Además, ese aumento del 5% se aplicará a favor de estos cotizantes de manera retroactiva, es decir, desde el inicio de sus cotizaciones, hace casi veinte años. Pero no olvidemos que quienes desde 2005 se mantuvieron en el SEBD por la edad, la Ley 462 no les afecta: se jubilarán con base en el 60% de los diez mejores años (casi el 50% de los actuales cotizantes). Tal vez la incertidumbre surge porque hoy no hay un solo jubilado del subsistema mixto o de cuentas individuales (transformado o reconvertido por la Ley 462 en nocional); es decir, aunque no existe una cuenta individual como tal, dada la unificación de los dos subsistemas (SEBD y mixto), a la hora de la jubilación se tomará en cuenta la tasa de reemplazo con base en el aporte individual de cada cotizante, o al menos así se entiende. Pero la realidad es que este subsistema, hoy nocional, ha mejorado porque el ahorro individual pasa del 10% al 15% de lo cotizado. El hecho de lograr mejores pensiones no tiene nada que ver con la ley del seguro social, sea la 462 o cualquier otra; depende de que haya buenos salarios en el mercado panameño. Esto, sin embargo, no está contemplado en la ley del Seguro Social ni le compete. Para tener buenos salarios Julio Ernesto Linares ‘Me gusta cuando callas porque estás como ausente’ Sindicalismo Los evidentes desaciertos e intransigencia en el manejo del tema de la Ley 462 (CSS) por parte de la dirigencia de los gremios docentes, sumado al desfase de objetivos y posturas absurdas por parte de la dirigencia en Bocas del Toro, amén de la evidencia de corrupción y politización de los directivos de Suntracs, contribuyeron -por cuenta propia y de manera irresponsable- a la auto descalificación y desprestigio de todos ellos. Vaya regalo que le pusieron en bandeja de plata al presidente José Raúl Mulino, quien ahora se cree a pies juntillas que la postura firme de su gestión fue lo que logró hacer trastabillar y poner de rodillas a estos grupos, tradicionalmente beligerantes y exitosos. Tanto es así que, parodiando al poeta Pablo Neruda en su célebre poema, engolosinado por el triunfo alcanzado, el gobierno pretende avanzar un paso más y se dispone a silenciar y acallar, de una vez por todas, al sindicato de los trabajadores de la construcción para con ello producir un ejemplar escarmiento adicional a todos los demás grupos sindicales y gremios organizados. De lograrlo, resultaría mucho más fácil y menos traumático -tanto para el gobierno como para el sector empresarial-, lidiar con la aprobación de otros temas polémicos y urticantes que se avecinan, como el de la reapertura de la mina, por citar un ejemplo. Independientemente de estar de acuersión- y recuerde que no existe democracia sin libertad sindical. Por el contrario, el gobierno debe reafirmar su compromiso de rescatar y preservar un sindicalismo serio, responsable, honesto, democrático y verdaderamente representativo, libre —eso sí— de los mafiosos que han sido precursores de la desestabilización y la violencia. Estos han sometido, lamentablemente, al movimiento sindical panameño, arrastrando en esta vorágine de alienación ideológica a la sumisa e inoperante dirigencia actual de los gremios docentes. Para ser congruentes con esta postura de buscar la fiebre en el cuerpo y no en la manta no es comprensible, al menos para mí, que el gobierno nacional, a través de la Cancillería, haya otorgado, sin más, un beneplácito o salvoconducto -con escolta incluida-, para que Saúl Méndez abandone el país ante el asilo concedido por Bolivia, cuando es bien conocido, que este personaje -máximo líder del sindicato que se pretende abolir- se encuentra formalmente acusado por los mismos delitos por los que hoy se encuentra a Jaime Caballero en la cárcel la Joya, y Genaro López con prisión domiciliaria. Pensándolo bien, claro que lo entiendo, la razón obedece a que, de no hacerlo así, nuestro flamante canciller, Javier Martínez Acha tendría que explicar en caso tal, a los medios, el por qué al maleante condenado Ricardo Martinelli sí se le otorgaron estos privilegios con recepción incluida en Colombia de parte del embajador panameño, desafortunado y vergonzoso episodio que todos recordamos. Vaya manera de soslayar la paradoja, de que en nuestro país existe o no, la justicia selectiva. Opinión EL AUTOR es especialista en Ciencias Sociales. EL AUTOR es pintor y escritor. EL AUTOR es abogado. Rogelio Mata Grau debe generarse inversión nacional y extranjera, fundamentada en la confianza, la cual se construye con estabilidad política y social. Salarios que, además, deben provenir del empleo formal porque, de no ser así, el Seguro Social seguirá siendo afectado al no incrementarse el número de cotizantes. Por consiguiente, no aplica la teoría según la cual los “requisitos” para llegar a un 60% de tasa de reemplazo, en la Ley 462, son inalcanzables, pues no se trata de requisitos sino de realidades vinculadas al mercado laboral. Y estas realidades dependen del ambiente económico, político y social del país, de la estabilidad ciudadana y de la confianza del inversionista para invertir en Panamá. Para obtener buenos salarios y asegurar buenos retornos a la hora de jubilarnos, hay que enfrentar factores como el desempleo, el déficit fiscal, la deuda pública, el grado de inversión, la recaudación tributaria, la rigidez presupuestaria, la planilla estatal, los subsidios, los incentivos tributarios y la informalidad; en fin, son temas de los que dependemos los ciudadanos para tener buenos salarios y, de esa manera, lograr una jubilación aceptable que incluso supere el 60% en la tasa de retorno. Estos factores, que deben mejorarse o superarse, son ajenos a la Ley 462 o, al menos, no están ligados a su redacción ni a los requerimientos técnicos para su creación e implementación. Están ligados a un ambiente de paz y tranquilidad social, alejado de la anarquía, los paros, las huelgas ilegales, los saqueos y la destrucción pública y privada. Actos que, paradójicamente, han sido promovidos y organizados por quienes dicen proteger los empleos de los panameños, pero que, con sus actos delictivos, los destruyen. En conclusión, la Ley 462 eleva el rendimiento del antiguo subsistema mixto (hoy nocional) en un 50%. Dependiendo de cómo se desarrolle y crezca la economía panameña, a través de la confianza que genere mayor inversión, los panameños podrán jubilarse con una tasa de reemplazo superior al 60% que ofrecía el SEBD o de reparto (mal llamado solidario). El subsistema exclusivo de beneficio definido (SEBD), mal llamado solidario, desapareció en 2005. No era solidario, sino de reparto; es decir, se repartían entre los cotizantes parte de sus fondos para subsidiar a los jubilados. Esto funcionó durante los primeros años de creación de aquel subsistema dentro del sistema de invalidez, vejez y muerte (IVM), cuando había muchos más cotizantes y muchos menos jubilados. La matemática, junto con la realidad demográfica, permitía esta posibilidad, que incluía una tasa de retorno del 60% sobre los diez mejores años. Sin embargo, previendo que esa pirámide se invertiría y el SEBD perdería dinero, hasta consumirse sus propias reservas, se inició en 2007 un nuevo subsistema denominado mixto o de cuentas individuales, aplicable a sus cotizantes. Esa inversión piramidal se debió a la realidad demográfica de contar con muchos menos cotizantes y muchos más jubilados; es decir, ya el reparto no alcanzó por haber muy pocos repartidores frente a muchos subsidiados. Comparar, por consiguiente, la nueva Ley 462 con el SEBD no tiene sentido, lógica u objetividad. Lo que debería compararse, en todo caso, es la Ley 462 con el nuevo sistema establecido hace veinte años, que fue el mixto o de cuentas individuales. Al hacerlo, se observa que la Ley 462 elevó un 5%, hasta un total del 15%, los ahorros provenientes de las cotizaciones de cada individuo en este grupo. Con Joquín J. González Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente Ejecutiva y Directora Editorial Annette Planells Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Comparar, por consiguiente, la nueva Ley 462 con el SEBD no tiene sentido, lógica u objetividad. Lo que debería compararse, en todo caso, es la Ley 462 con el nuevo sistema establecido hace veinte años, que fue el mixto o de cuentas individuales.
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