INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE Abril 2026

Por VALERIA REMÓN Directora Asociada de Tesorería en MMG Bank En contextos de volatilidad y cambio acelerado, el marco de gestión de riesgos que gobierna la toma de decisiones adquiere una relevancia crítica. Esto aplica tanto a decisiones estratégicas como a decisiones reactivas ante situaciones fuera de nuestro control. Ambas impactan directamente la capacidad de la institución de mantenerse en marcha y resaltan la urgencia de implementar mecanismos que, más allá de cumplir con una norma, promuevan una administración activa que proteja a todos los grupos de interés. El equilibrio entre el análisis y la agilidad En la práctica, diseñar y afinar estos esquemas de control no debe ser sinónimo de “parálisis por análisis”. Aunque este proceso conlleva tiempo y replanteamiento de procesos, la clave reside en la retroalimentación constante. El cuestionamiento de qué funcionó, qué se puede mejorar y cómo capitalizar ese aprendizaje es lo que transforma un proceso operativo en una ventaja estratégica que permite capturar valor incluso en la incertidumbre. Algunos riesgos se repiten de manera cíclica, mientras que otros —como ocurrió con la pandemia— surgen fuera de toda previsión. Fortalecer las herramientas de control a partir de lo aprendido, permite que, cuando eventos similares vuelvan a presentarse, los equipos puedan responder al mejor nivel. De estándares internacionales a la realidad operativa Dependiendo de la industria, este marco puede basarse en la adopción proactiva de estándares internacionales. Al integrar estas prácticas dentro de la ruta estratégica, el cumplimiento regulatorio —una vez adaptado al contexto local— deja de ser un obstáculo para los objetivos de los equipos. Este enfoque también fortalece la medición del riesgo y permite incorporar mejores prácticas más allá del entorno operativo. Controles contingentes y ejecución oportuna Una estructura de control robusta no solo debe operar en la normalidad del día a día, DE LA NORMA AL MOVIMIENTO: ASÍ EVOLUCIONA LA GESTIÓN DE RIESGOS EN ENTORNOS DE ALTA VOLATILIDAD, LA GESTIÓN DE RIESGOS DEBE EVOLUCIONAR DE UN ENFOQUE NORMATIVO A UNO ESTRATÉGICO Y DINÁMICO. ANTICIPAR ESCENARIOS, ACTIVAR CONTROLES CONTINGENTES Y APRENDER DE LA DISRUPCIÓN PERMITE PROTEGER LA CONTINUIDAD, MEJORAR LA TOMA DE DECISIONES Y CONVERTIR LA INCERTIDUMBRE EN UNA FUENTE DE VALOR. RESILIENCIA ESTRATÉGICA ADP Mujer profesional WWW.INVESTOR.COM.PA 80

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