Por MATÍAS MORALES Fotos UNSPLASH Hay una conversación que ocurre cada vez con más frecuencia en los márgenes de las reuniones de directorio, en los lobbies de los congresos empresariales y en los vestuarios de los gimnasios de alto rendimiento. No es sobre tasas de interés ni sobre inteligencia artificial. Es sobre sueño. Sobre concentración. Sobre la capacidad de tomar decisiones complejas a las tres de la tarde después de seis reuniones consecutivas. LA NEUROCIENCIA LLEVA DÉCADAS MODULANDO PATRONES ELÉCTRICOS CEREBRALES CON RESULTADOS MEDIBLES. AHORA, ESAS HERRAMIENTAS LLEGARON AL ESCRITORIO EJECUTIVO. EL PROBLEMA ES QUE LLEGARON MEZCLADAS CON ALGO QUE NO TIENE NADA QUE VER CON LA CIENCIA. Lo que el estrés le hace a Es, en el fondo, sobre biología. El ejecutivo moderno ha optimizado casi todo: su agenda, su equipo, su estrategia. Lo que todavía no ha terminado de entender es que su cerebro —el instrumento central de todo lo demás— opera bajo leyes físicas que no respetan los títulos ni los calendarios. Que esas leyes, por primera vez en la historia, son intervenibles con cierta precisión. El estrés crónico no es una queja; es un estado fisiológico con consecuencias medibles sobre la función cognitiva. Cuando el sistema nervioso opera en modo de TU CEREBRO 60 WWW.INVESTOR.COM.PA tendencias salud
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