INVESTOR-LIFESTYLE-MAGAZINE Abril 2026

Por MATÍAS MORALES Fotos ARIS MARTÍNEZ El primer sonido no siempre llega como una revelación. A veces irrumpe como una amenaza. Para un niño que nunca ha oído, el ruido no es lenguaje, sino sobresalto. Una cadena de inodoro que corre de golpe, en un baño de hotel, puede convertirse en el momento exacto cuando el mundo deja de ser silencio y se vuelve miedo. No hay celebración ni lágrimas felices: hay desconcierto. Así empieza, muchas veces, el aprendizaje de escuchar. Esa escena —un niño pequeño huyendo asustado por un sonido que no sabe nombrar— condensa una verdad que para un porcentaje de la población es una sentencia: oír no es automático. Escuchar es un proceso que se construye. Requiere tiempo, método, acompañamiento y una constancia que rara vez está disponible cuando el diagnóstico llega. Mucho menos en países donde el sistema de salud detecta, pero no necesariamente responde. De esa grieta nace el sentido profundo de la Fundación Oír es Vivir. No como un gesto de caridad ni como una oenegé tradicional, sino como una respuesta estructurada a una falla repetida: la fragmentación de la atención auditiva infantil. La historia de Giovanna Troncoso y la de la Fundación Oír es Vivir avanzan juntas. Una experiencia se convierte en método y el aprendizaje de escuchar se transforma en un sistema que acompaña, orienta y sostiene donde todo se rompe. Oír es vivir 34 ABOUT

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