Ellas-edicion-oct-2026

38 16.10.2026 ENTRE NOS ELLAS HUEVOS PASADOS POR AGUAY OTRAS AVENTURAS Hace un par de semanas estuvimos en Charleston, Carolina del Sur, visitando a la familia de mi hijo. Resulta que el jovencito cumplía 40 años y quisimos ir a celebrar con él. El viaje fue largo, pues, además de esperas prolongadas en el aeropuerto donde hacíamos conexión, tuvimos un atraso del vuelo, así es que llegamos a una hora indecente, pero él, muy caballeroso, nos fue a buscar al aeropuerto. Los días transcurrían entre tranquilos y azarosos pues la pequeña celebración incluía, además de una chiva parrandera de lo más elegante, un happy hour en casa para el cual se servirían algunas cositas de picar estilo panameño. El mafá no fue problema pues viajó de Panamá, pero las carimañolas y otros animales requirieron unas cuantas horas más. Sin embargo, todo se logró sin contratiempos. Cada mañana, cada uno se preparaba su desayuno. Es la tierra del autoservicio y funciona de maravilla. Comparar los huevos que se hervían por distintas cantidades de tiempo resultó ser un ejercicio de lo más divertido. Yo soy de comer huevos duros, tanto así que a veces cocino un montón y los refrigero para añadirlos a ensaladas, emparedados y, por supuesto, para desayunar. Mi nuera también es aficionada a desayunar con huevos, pero a ella, a diferencia de a mí, le gustan con la yema ligeramente cremosa. No líquida como un huevo pasado por agua, ni bolita completa como a mí. Para que el procedimiento fuera más eficiente, poníamos todos los huevos juntos e íbamos sacando los propios al término del tiempo deseado. Pitaban los teléfonos a los seis y 12 minutos anunciando que era momento del baño helado. Se podrán imaginar que no pasó un día en el que no reviviera las imágenes que se sucedían en casa de mis abuelos: huevos pasados por agua. Para él, tres minutos, medidos con reloj de arena -que era lo que había-, o por lo menos eso creo porque yo no era lo suficientemente grande como para manejar los detalles. Para Mami Loli, no recuerdo, pues más bien creo que ella era aficionada a las michitas de pan con doble mantequilla. Doble quiere decir que se unta el pan antes de entrar a la tostadora y se vuelve a untar una vez que sale. Pecado mortalísimo, pero delicioso. Consumir esos huevos era todo un proceso, o más bien un protocolo. Llegaban sobre esos soportes especialmente diseñados para que el huevo se siente cómodamente con el piquito hacia arriba. Venían ligeramente cascados, apenas una rajadura horizontal para que el comensal lo terminara de abrir. Para comerlos se usaban unas cucharitas especiales de concha nácar, pues era entendido que el huevo manchaba de negro los cubiertos de plata. No recuerdo que hubiera grandes dramas en relación con el tiempo de cocción, pero sí amables recordatorios de que algún día estuvieron o muy para acá o muy para allá. Así lo vi y así lo cuento. Si es exacto o no, quién sabe. 13.12.2025 ELLAS ENTRE NOS Envía tus inquietudes y preguntas a: [email protected] DEL DIARIO DE MAMÁ SANKOFA JULIETA DE DIEGO DE FÁBREGA ¿Dónde vi esta palabra, dónde la leí, por qué la tengo anotada en mi lista de ideas para el Diario? No lo sé. Aunque en realidad si tengo la respuesta para la última pregunta puesto que el significado es muy interesante. Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil. Su definición, según el AfroDiccionario, dice que se compone de dos vocablos: “s a n” que quiere decir regresar o ir a buscar y “ko fa” cuyo significado es “buscar o tomar”. Uniendo ambas palabras se obtiene el concepto de ir a buscar lo que se ha dejado atrás, en otras palabras, el pasado. Todo eso es muy técnico lingüísticamente hablando, pero lo interesante es la parte filosófica de la palabra. Para los akan, sankofa implica aprender del pasado para construir un mejor futuro, lo cual tiene todo el sentido del mundo. En parte puede considerarse como aprender de los errores, pero creo que va más allá, pues no solo errores hay en el pasado, muchas veces recogemos buenas experiencias y estas también contribuyen a guiarnos hacia un futuro bueno, promisor i o. Seguramente muchos de ustedes habrán visto el símbolo que representa sankofa, yo sé que yo lo había visto, sin saber ni el origen ni el significado. El concepto se representa con un ave cuyo cuello mira hacia atrás y sostiene un huevo en el pico. Entre los akan el huevo simboliza el conocimiento del pasado que se entrega a generaciones futuras. Es todo tan sencillo y a la vez tan profundo porque no es solo en nuestro pasado donde podemos encontrar el mencionado conocimiento que nos llevará al futuro exitoso sino es el conocimiento“tribal”si quisiéramos ponerle un nombre que implique todo un grupo, una familia, los antepasados. De todos podemos aprender a l go. Esto me recuerda aquellas culturas en que el conocimiento y la historia se transmiten verbalmente de generación en generación. Los mayores comparten sus vivencias y todo lo relacionado al grupo poblacional, evitando así que la historia se pierda. Cierto que en muchos casos esa historia está escrita, pero nunca se siente igual que cuando alguien que vivió una experiencia la comparte y añade su sabiduría. Desde que leí sobre el concepto sankofa cuando enfrento una decisión importante me tomo unos minutos para pensar qué puedo rescatar de ese pasado tan rebosante de sabiduría que me ayude a encaminar mis acciones de forma positiva. Y no creo que esto implique quedar atrapada en el pasado, repitiendo las cosas igual que las hicieron abuelos, bisabuelos y demás antepasados, se trata más bien de extraer la esencia que cada experiencia produce. Conocer el concepto no garantiza que logremos ponerlo en práctica con la suficiente frecuencia como para que se vuelva parte de nuestra naturaleza, sin embargo, podemos tratar. Y como sabemos que el herrero se hace forjando y la práctica puede acercarnos a la perfección, nada perdemos con orientar nuestros esfuerzos en esa dirección. Los dejo pues con la inquietud de traer sankofa a su vida diaria. “Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil.” 38 13.12.2025 ELLAS ENTRE NOS Envía tus inquietudes y preguntas a: [email protected] DEL DIARIO DE MAMÁ SANKOFA JULIETA DE DIEGO DE FÁBREGA ¿Dónde vi esta palabra, dónde la leí, por qué la tengo anotada en mi lista de ideas para el Diario? No lo sé. Aunque en realidad si tengo la respuesta para la última pregunta puesto que el significado es muy interesante. Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil. Su definición, según el AfroDiccionario, dice que se compone de dos vocablos: “s a n” que quiere decir regresar o ir a buscar y “ko fa” cuyo significado es “buscar o tomar”. Uniendo ambas palabras se obtiene el concepto de ir a buscar lo que se ha dejado atrás, en otras palabras, el pasado. Todo eso es muy técnico lingüísticamente hablando, pero lo interesante es la parte filosófica de la palabra. Para los akan, sankofa implica aprender del pasado para construir un mejor futuro, lo cual tiene todo el sentido del mundo. En parte puede considerarse como aprender de los errores, pero creo que va más allá, pues no solo errores hay en el pasado, muchas veces recogemos buenas experiencias y estas también contribuyen a guiarnos hacia un futuro bueno, promisor i o. Seguramente muchos de ustedes habrán visto el símbolo que representa sankofa, yo sé que yo lo había visto, sin saber ni el origen ni el significado. El concepto se representa con un ave cuyo cuello mira hacia atrás y sostiene un huevo en el pico. Entre los akan el huevo simboliza el conocimiento del pasado que se entrega a generaciones futuras. Es todo tan sencillo y a la vez tan profundo porque no es solo en nuestro pasado donde podemos encontrar el mencionado conocimiento que nos llevará al futuro exitoso sino es el conocimiento“tribal”si quisiéramos ponerle un nombre que implique todo un grupo, una familia, los antepasados. De todos podemos aprender a l go. Esto me recuerda aquellas culturas en que el conocimiento y la historia se transmiten verbalmente de generación en generación. Los mayores comparten sus vivencias y todo lo relacionado al grupo poblacional, evitando así que la historia se pierda. Cierto que en muchos casos esa historia está escrita, pero nunca se siente igual que cuando alguien que vivió una experiencia la comparte y añade su sabiduría. Desde que leí sobre el concepto sankofa cuando enfrento una decisión importante me tomo unos minutos para pensar qué puedo rescatar de ese pasado tan rebosante de sabiduría que me ayude a encaminar mis acciones de forma positiva. Y no creo que esto implique quedar atrapada en el pasado, repitiendo las cosas igual que las hicieron abuelos, bisabuelos y demás antepasados, se trata más bien de extraer la esencia que cada experiencia produce. Conocer el concepto no garantiza que logremos ponerlo en práctica con la suficiente frecuencia como para que se vuelva parte de nuestra naturaleza, sin embargo, podemos tratar. Y como sabemos que el herrero se hace forjando y la práctica puede acercarnos a la perfección, nada perdemos con orientar nuestros esfuerzos en esa dirección. Los dejo pues con la inquietud de traer sankofa a su vida diaria. “Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil.”

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