34 22.05.2026 ENTRE NOS ELLAS AQUELLA LATA DE DURAZNOS Hay días, y a veces temporadas enteras, en que uno anda como en una especie de nostalgia. Cualquier detalle le recuerda a uno algún evento que lleva guardado en esos recovecos del alma que se esconden, pero nunca se pierden. Así me ha pasado en estos días con el Camino de Santiago. Ya saben que soy repetitiva en lo que a ese tema se refiere. Y la añoranza despertó de la nada por una foto que me salió en alguno de esos sitios que guardan recuerdos y se los espetan a uno sin avisar cualquier martes del mes. Como si no fuera suficiente, la vida me puso a pensar en las ganas que siempre tengo de hacer Camino, la semana pasada llegamos a la finca apuraditos y con hambre y luego de preparar el almuerzo para mi marido y los trabajadores que rondaban por aquí, me encontré en la despensa una enorme lata de duraznos. No es algo que comúnmente tengo a mano, y menos duraznos españoles, que como saben, son muy distintos a los gringos. Los primeros son más firmes, me da la impresión de que menos procesados. El caso es que abro la “ ” Cualquier detalle le recuerda a uno algún evento que lleva guardado en esos recovecos del alma. lata y tan pronto empiezo a sacar aquellas enormes frutas bien bañadas en un almíbar, que es menos dulce que el gringo, y quizás por eso me gusta más, me trasladé a Itero de la Vega, una pequeña localidad que no llega a tener 200 habitantes. Esa cuenta aumenta en temporada de Camino pues hay varios albergues para recibir a peregrinos. Llegué un 2 de octubre de 2010 al albergue municipal, un destino modesto con apenas ocho o 10 camas, un pequeño espacio atrás al que había que acceder saliendo de la estancia principal. No recuerdo que tuviera enseres y, si los tenía, no podíamos usarlos. Era sábado y no había ningún comercio en los alrededores donde pudiéramos adquirir algo para comer. Al poco rato la hospitalera nos indicó que todo estaba cerrado. Creo recordar que los dueños habían dejado el pueblo para ir a una boda en otro pueblo cercano. Los poquísimos peregrinos que llenamos la sala le rogamos que nos trajera algo de comer y aunque nos costó convencerla, finalmente accedió. Al rato llegó con lo que nos pareció el banquete más espléndido que habíamos disfrutado, no por extravagante sino por el cariño que traía aquella olla de caldo acompañada por dos tortillas de patatas y una lata gigante de duraznos en almíbar. Como quien reparte la última cena, distribuimos los manjares entre los presentes y, sin saber que a la medianoche aparecería otro peregrino, guardamos un trozo de tortilla y un par de duraznos. Fue una noche única con el grupo de tres peregrinos de Caudete: el amigo Gaspar, Manolo -el escultor (q.e.p.d.)- y un tercer compañero cuyo nombre siempre se me escapa, dos señoras de Canadá con quienes había compartido el tramo final ese día y esta revoltosa que fue la única que tomó fotos de aquella noche, borrosas aclaro, pero algo quedó, como quedaron los recuerdos imborrables. 38 13.12.2025 ENTRE NOS Envía tus inquietudes y preguntas a: [email protected] DEL DIARIO DE MAMÁ SANKOFA JULIETA DE DIEGO DE FÁBREGA ¿Dónde vi esta palabra, dónde la leí, por qué la tengo anotada en mi lista de ideas para el Diario? No lo sé. Aunque en realidad si tengo la respuesta para la última pregunta puesto que el significado es muy interesante. Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil. Su definición, según el AfroDiccionario, dice que se compone de dos vocablos: “s a n” que quiere decir regresar o ir a buscar y “ko fa” cuyo significado es “buscar o tomar”. Uniendo ambas palabras se obtiene el concepto de ir a buscar lo que se ha dejado atrás, en otras palabras, el pasado. Todo eso es muy técnico lingüísticamente hablando, pero lo interesante es la parte filosófica de la palabra. Para los akan, sankofa implica aprender del pasado para construir un mejor futuro, lo cual tiene todo el sentido del mundo. En parte puede considerarse como aprender de los errores, pero creo que va más allá, pues no solo errores hay en el pasado, muchas veces recogemos buenas experiencias y estas también contribuyen a guiarnos hacia un futuro bueno, promisor i o. Seguramente muchos de ustedes habrán visto el símbolo que representa sankofa, yo sé que yo lo había visto, sin saber ni el origen ni el significado. El concepto se representa con un ave cuyo cuello mira hacia atrás y sostiene un huevo en el pico. Entre los akan el huevo simboliza el conocimiento del pasado que se entrega a generaciones futuras. Es todo tan sencillo y a la vez tan profundo porque no es solo en nuestro pasado donde podemos encontrar el mencionado conocimiento que nos llevará al futuro exitoso sino es el conocimiento“tribal”si quisiéramos ponerle un nombre que implique todo un grupo, una familia, los antepasados. De todos podemos aprender a l go. Esto me recuerda aquellas culturas en que el conocimiento y la historia se transmiten verbalmente de generación en generación. Los mayores comparten sus vivencias y todo lo relacionado al grupo poblacional, evitando así que la historia se pierda. Cierto que en muchos casos esa historia está escrita, pero nunca se siente igual que cuando alguien que vivió una experiencia la comparte y añade su sabiduría. Desde que leí sobre el concepto sankofa cuando enfrento una decisión importante me tomo unos minutos para pensar qué puedo rescatar de ese pasado tan rebosante de sabiduría que me ayude a encaminar mis acciones de forma positiva. Y no creo que esto implique quedar atrapada en el pasado, repitiendo las cosas igual que las hicieron abuelos, bisabuelos y demás antepasados, se trata más bien de extraer la esencia que cada experiencia produce. Conocer el concepto no garantiza que logremos ponerlo en práctica con la suficiente frecuencia como para que se vuelva parte de nuestra naturaleza, sin embargo, podemos tratar. Y como sabemos que el herrero se hace forjando y la práctica puede acercarnos a la perfección, nada perdemos con orientar nuestros esfuerzos en esa dirección. Los dejo pues con la inquietud de traer sankofa a su vida diaria. “Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil.” 38 13.12.2025 ELLAS ENTRE NOS Envía tus inquietudes y preguntas a: [email protected] DEL DIARIO DE MAMÁ SANKOFA JULIETA DE DIEGO DE FÁBREGA Dónde vi esta palabra, dónde la leí, por qué la tengo anotada en mi lista de ideas para el Diario? No lo sé. Aunque en realidad si tengo la respuesta para la última pregunta puesto que el significado es muy interesante. Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil. Su definición, según el AfroDiccionario, dice que se compone de dos vocablos: “s a n” que quiere decir regresar o ir a buscar y “ko fa” cuyo significado es “buscar o tomar”. Uniendo ambas palabras se obtiene el concepto de ir a buscar lo que se ha dejado atrás, en otras palabras, el pasado. Todo eso es muy técnico lingüísticamente hablando, pero lo interesante es la parte filosófica de la palabra. Para los akan, sankofa implica aprender del pasado para construir un mejor futuro, lo cual tiene todo el sentido del mundo. En parte puede considerarse como aprender de los errores, pero creo que va más allá, pues no solo errores hay en el pasado, muchas veces recogemos buenas experiencias y estas también contribuyen a guiarnos hacia un futuro bueno, promisor i o. Seguramente muchos de ustedes habrán visto el símbolo que representa sankofa, yo sé que yo lo había visto, sin saber ni el origen ni el significado. El concepto se representa con un ave cuyo cuello mira hacia atrás y sostiene un huevo en el pico. Entre los akan el huevo simboliza el conocimiento del pasado que se entrega a generaciones futuras. Es todo tan sencillo y a la vez tan profundo porque no es solo en nuestro pasado donde podemos encontrar el mencionado conocimiento que nos llevará al futuro exitoso sino es el conocimiento“tribal”si quisiéramos ponerle un nombre que implique todo un grupo, una familia, los antepasados. De todos podemos aprender a l go. Esto me recuerda aquellas culturas en que el conocimiento y la historia se transmiten verbalmente de generación en generación. Los mayores comparten sus vivencias y todo lo relacionado al grupo poblacional, evitando así que la historia se pierda. Cierto que en muchos casos esa historia está escrita, pero nunca se siente igual que cuando alguien que vivió una experiencia la comparte y añade su sabiduría. Desde que leí sobre el concepto sankofa cuando enfrento una decisión importante me tomo unos minutos para pensar qué puedo rescatar de ese pasado tan rebosante de sabiduría que me ayude a encaminar mis acciones de forma positiva. Y no creo que esto implique quedar atrapada en el pasado, repitiendo las cosas igual que las hicieron abuelos, bisabuelos y demás antepasados, se trata más bien de extraer la esencia que cada experiencia produce. Conocer el concepto no garantiza que logremos ponerlo en práctica con la suficiente frecuencia como para que se vuelva parte de nuestra naturaleza, sin embargo, podemos tratar. Y como sabemos que el herrero se hace forjando y la práctica puede acercarnos a la perfección, nada perdemos con orientar nuestros esfuerzos en esa dirección. Los dejo pues con la inquietud de traer sankofa a su vida diaria. Sankofa es una palabra del idioma twi que hablan los akan de Ghana y Costa de Marfil.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjUxNDI0Nw==