Las finanzas de la educación Por Andrés Chiodi Consultor, profesor y mentor. Su último libro se titula Compás financiero personal edición para jóvenes. @compasfinanciero Las familias enfrentan decisiones trascendentales cada vez que evalúan las alternativas que tienen para la educaciónde sus hijos. Yellos también, cuando al avanzar en edad entran en conciencia de la importancia de los pasos que van a dar para formarse como ciudadanos responsables y productivos. Pero solemos estar muy poco preparados para tomar este tipo de decisiones. Una elección difícil Hoy día, esa fórmula no es ni tan segura, ni tan rentable ni tan fácil de configurar. Las razones que cada quien debe sopesar son las siguientes: Por un lado, el aumento del nivel medio de educación de la población hace a los mercados laborales más competitivos y, por ende, con remuneraciones más estándar –y relativamente bajas– aunque con más casos que se separan del lote y alcanzan resultados extraordinarios, creando serios dilemas del para qué estudiar. Por otro, el aumento del costo de la educación, al menos en contextos y países particulares donde el cuánto se dispara, junto al punto anterior, hacen que muchas carreras académicas terminen exigiendo demasiado a la economía familiar o personal para lo que luego generarán en ingresos para el estudiante. Así mismo, tanto por la proliferación de especialidades y centros de estudio, así como la globalización que facilita mirar más allá del barrio o la ciudad al considerar opciones, pone un menú de alternativas prácticamente infinito a quien se adentra en tomar decisiones de qué y dónde estudiar. A ello se le suman las alternativas del cómo, derivadas de la educación virtual (en sus múltiples facetas) que de forma más estructurada, y también de maneras completamente a la medida del gusto del estudiante. Por último, y no por ello menos importante, existe una mayor conciencia respecto al porqué estudiar –o no hacerlo, al menos más allá de la educación básica obligatoria– ya que en muchas sociedades y realidades se estimula a que la persona busque su realización personal, a través de los estudios o del camino alternativo que quiera tomar. Los aspectos financieros Bajo cualquier óptica la educación es una inversión, ya que implica dedicar recursos de dinero y tiempo para alcanzar un retorno futuro, corriendo riesgos en el camino. Para muchas personas ésta resulta ser de las mejores inversiones que hacen en su vida, sin embargo el retorno no está garantizado, y las alternativas para lograrlo son cada vez mayores y menos claras. Por un tiempo la fórmula que pasaba por graduarse de bachillerato, universidad y –más recientemente– postgrado, solía ofrecer alta rentabilidad y bajo riesgo. Quien completaba ese camino aspiraba, con bastante certeza, a resolver sus necesidades económicas (y en bastantes casos, de autorrealización). Hoy en día, los caminos son más variados y el resultado más incierto. Algunas familias y personas se embarcan en un periplo educativo que sólo garantizan los costos en tiempo y dinero, no el resultado. Y lo hacen sin un adecuado entendimiento de los sacrificios económicos a los que se comprometen. Para esto no hay soluciones mágicas, sólo tomar decisiones con mucho cuidado y con las herramientas adecuadas, en particular una buena cultura financiera, útil para esto y muchas cosas más en la vida.
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