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El bullying, ¿causa o consecuencia? Por: Alejandra Shatsky Cohen. CEO Generación EPI. @generacionepi ¿Qué es bullying?, ¿Y qué no es? ¿Por qué alguien hace bullying? ¿Qué hace que un niño sea más propenso a sufrir de bullying que otro? ¿Por qué eligen a mi hijo como víctima de bullying? ¿Cómo frenamos el bullying? Estas son algunas de las tantas preguntas que me han hecho, y después de 20 años investigando este tema, puedo confirmar que la solución no está en los lugares donde más nos enfocamos. El bullying es el síntoma; es como la fiebre que nos da cuando tenemos una infección. Si intentamos acabar con la fiebre, nos vamos a aliviar por unas horas, pero vamos a empeorar porque la infección avanza. Cuando expulsamos a un alumno o cuando negamos la existencia del bullying o, peor aún, cuando insistimos en hablar de empatía o del dolor de quien agrede, estamos enfocados en el bullying sin descubrir la causa del mal. ¿Y cuál es la causa? No sabemos relacionarnos. El bullying no es sólo cosa de niños Es un tema que nos toca a todos, padres preocupados, docentes que sienten impotencia y, finalmente, el mercado laboral que sufre las consecuencias. Primero nos hacen bullying y después nace el autobullying, y eso nos impide innovar, aprender y mejorar en la adultez. Si queremos formar la sociedad del mañana, desde las aulas y los hogares podemos enfocarnos en aprender cómo construir relaciones fuertes, positivas y constructivas, empezando por la relación con nuestros hijos y nuestros alumnos. Mejores relaciones traen mejores resultados. Y, muy importante, mejores relaciones previenen el bullying. Vamos a enfocarnos en dar a los docentes herramientas para promover conversaciones, apoyo mutuo, resolución pacífica de conflictos y en dar la oportunidad a todos de demostrar nuevos comportamientos prosociales. Las aulas seguras generan mejores resultados académicos. Promover buenas relaciones es parte esencial de la tarea educativa. Usa frases poderosas con tus hijos y alumnos: - “Nadie merece ser maltratado. Ni tú, ni yo, ni tus compañeros, ni tus hijos, ni tus alumnos, nadie.” - “Como no mereces maltrato, no te auto maltrates; adiós al autobullying.” - “La exclusión duele más que un golpe. No excluyas, y tampoco te auto excluyas.” - “Tú eres una buena persona que eligió un mal comportamiento. Te puedo ayudar a que elijas algo mejor la próxima vez.“ - “Creo en ti.” Esta última es quizás de las más poderosas de todas: “creo en ti”. Creo en tu capacidad de apoyar a quienes necesitan apoyo y de tratar bien a tus hijos, a tus alumnos, y a tu entorno.

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