PANAMÁ 77 MUNDO SOCIAL ABRIL 2026 PRÓXIMO ENCUENTRO capitán muy bueno… sabe manejar al grupo”. El camino hacia la clasificación no fue sencillo. “Tenía claro que iba a ser una fase complicada… empezamos con dos empates que no contemplábamos”, admite. Sin embargo, el equipo reaccionó a tiempo: “Fuimos mejorando en la siguiente ventana, y la última fue espectacular”. La jornada definitiva quedó marcada por la tensión y la expectativa. “Estaba convencido de conseguir nuestro objetivo… era mi sensación”, recuerda. Mientras Panamá hacía su trabajo en cancha, otros resultados jugaban a su favor. “Ya con el 2-0, escuchamos que Surinam iba perdiendo y ahí se nos aclaró la situación”. El desenlace en el estadio Rommel Fernández fue especial. “Creo que es el partido en el que más feliz y orgulloso he estado”, confiesa. Para Christiansen, ese momento supera incluso logros personales de su etapa como jugador: “Clasificar y ser el director técnico de una selección… tiene un peso enorme”. EL SIGUIENTE PASO Con la clasificación asegurada, el foco ahora está en el Mundial de 2026. Panamá compartirá grupo con Inglaterra, Croacia y Ghana, un reto de alta exigencia. Aun así, el técnico mantiene un discurso competitivo. “Intento decir que es un grupo simpático”, comenta entre risas, sin restarle seriedad al desafío. Lo que sí deja claro es la intención del equipo: “Queremos competirles y poner a Panamá en el mapa mundial”. En estos años, asegura, el equipo ha cambiado su forma de enfrentar a rivales fuertes: “Ya no nos pasan por encima… podemos ganarles”. Ese cambio de mentalidad es uno de los logros que más valora. “Hemos competido con grandes selecciones y eso nos ha hecho crecer”, explica. Para él, el Mundial no es solo una vitrina, sino una prueba del avance conseguido. También hay un componente emocional en lo que viene. Christiansen reconoce el sacrificio detrás del proceso: años lejos de su entorno más cercano, adaptación constante y decisiones difíciles. Todo eso toma sentido en momentos como este. Cuando piensa en el debut, no lo oculta: “Me tendré que pellizcar un poco… será un momento increíble”. La imagen que lo acompaña es concreta: “Escuchar el himno de Panamá y ser el seleccionador de un país al que quiero mucho”. Panamá llegará a la cita con un grupo experimentado, algunos jugadores por encima de los 35 años, pero con un sentido colectivo que ha sido su mayor fortaleza. Christiansen lo resume sin rodeos: “Hay equipos mejores que nosotros, pero les hemos ganado por ser un grupo”. Ese espíritu será clave en el reto que viene. Porque más allá de los nombres o el cartel de los rivales, Panamá llega con una idea clara: competir, sostener su identidad y seguir escribiendo una historia que ya dejó de ser sorpresa para convertirse en proceso. Panamá enfrentará a Brasil el 31 de mayo en el Maracaná, como parte de su preparación final rumbo al Mundial 2026. Será su primer partido allí y el sexto ante Brasil. El equipo de Thomas Christiansen busca medirse a una potencia antes de debutar el 17 de junio ante Ghana.
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