demandan cada vez más transparencia y responsabilidad. En este contexto, las organizaciones que adoptan el enfoque ASG no solo mitigan riesgos, sino que también acceden a nuevas oportunidades de financiamiento, fortalecen su reputación y mejoran su competitividad. En definitiva, el modelo ASG representa una evolución en la forma de hacer empresa. Supone pasar de una lógica reactiva a una visión anticipativa, donde la sostenibilidad y la rentabilidad dejan de ser conceptos separados para convertirse en partes de una misma estrategia orientada al largo plazo. PANORAMA NACIONAL Panamá vive un momento decisivo en ese tránsito. “Estamos en una etapa de maduración y crecimiento dentro del modelo ASG”, afirma Karla Mola, Directora Ejecutiva de SUMARSE, organización que representa al país en espacios regionales y globales de sostenibilidad. “Las empresas están trabajando en la medición de su impacto con mayor rigurosidad, construyendo capacidades internas y entendiendo cómo traducir sus acciones en indicadores alineados a su realidad”. Este avance no solo implica herramientas técnicas, sino también una nueva forma de escuchar. “Un elemento fundamental en esta evolución es la voz de los distintos grupos de interés”, subraya, destacando la importancia de integrar múltiples perspectivas en la toma de decisiones. DE LA FILANTROPÍA A LA ESTRATEGIA El cambio más profundo ha sido cultural. La sostenibilidad dejó de ser un área aislada para integrarse al corazón del negocio. Hoy la conversación gira en torno a cómo operan las empresas, cómo toman decisiones y cómo se relacionan con su entorno. “No se desplaza la filantropía, pero se transforma. Ahora es parte de una visión más amplia en la que más personas dentro de la organización se involucran”, señala Mola. Este giro ha permitido entender que la sostenibilidad no solo genera impacto social, sino que también fortalece la rentabilidad y la competitividad. A medida que más empresas adoptan este enfoque, comienzan a reflejarse cambios en la cultura organizacional, en el liderazgo y en la forma de medir el éxito. MEDIR, REPORTAR Y COMPETIR GLOBALMENTE En el escenario internacional, la capacidad de medir y reportar es determinante. Panamá ha dado pasos relevantes al adoptar estándares como GRI, ISSB y SASB, además de avanzar hacia normativas NIIF especializadas en sostenibilidad. “Esto demuestra la conciencia del país hacia la transparencia y la estabilidad”, afirma Mola. “Estamos en la vía correcta para seguir atrayendo inversionistas desde una gestión responsable”. Sin embargo, el reto persiste: acelerar la adopción, cerrar brechas y consolidar capacidades técnicas en todos los sectores. En un entorno donde los mercados valoran cada vez más la trazabilidad y el impacto, las empresas que logren integrar estos criterios con coherencia tendrán una ventaja competitiva real. Nuestro país ya no está en una etapa inicial. Está construyendo las bases para competir en un escenario global donde el impacto no es opcional, sino parte esencial del valor empresarial. RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL ABRIL 2026 / MUNDOSOCIAL 55 Foto: Rauf / stock.adobe.com
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