ESPECIAL E=MS2 EDUCACIÓN / MUNDO SOCIAL Home schooling: equilibrio entre aprendizaje y salud emocional La educación en casa, conocida como “home schooling”, ha ganado espacio en los últimos años como una alternativa al modelo educativo tradicional. Sin embargo, desde la salud mental, su aplicación requiere un análisis cuidadoso que vaya más allá del rendimiento académico. Así lo explica la psicóloga clínica Katheryne Jurado, quien subraya que esta modalidad no debe asumirse como una decisión automática, sino como una opción vinculada a necesidades muy específicas. “Desde la salud mental, primero deben evaluarse los factores que llevan a optar por la educación en casa”, señala. Entre ellos menciona situaciones médicas que impidan la asistencia presencial, diagnósticos de trastornos mentales, mudanzas o cambios de residencia, entre otros escenarios particulares. “Si no existe una razón de peso, es importante evaluar con detenimiento si realmente es el mejor recurso de aprendizaje”. Beneficios y riesgos emocionales del estudio en casa Desde su experiencia clínica, Jurado reconoce que el home schooling puede ofrecer ventajas claras, como una atención más personalizada, la posibilidad de evitar conflictos entre pares y la garantía de un aprendizaje significativo. No obstante, advierte que los riesgos emocionales deben analizarse con el mismo nivel de atención. “El principal riesgo es el aislamiento social”, afirma. La falta de interacción con otros niños y adolescentes puede afectar aspectos clave como la recreación entre pares, la formación de la personalidad, la exposición al mundo, la resolución de conflictos y el desarrollo del pensamiento crítico. “Estas experiencias son fundamentales para el crecimiento emocional y social”. Por ello, aunque reconoce los beneficios, enfatiza que “el estudio en casa siempre debería considerarse como la última opción, ya que la socialización es de gran importancia para el desarrollo integral de la personalidad”. El rol de la familia y la prevención del aislamiento En el modelo de educación en el hogar, la familia asume un papel central. “Los padres deben acompañar todas las fases del aprendizaje para que el bienestar emocional del estudiante se mantenga”, explica Jurado. La motivación, un ánimo proactivo y un entorno emocional estable influyen directamente en los resultados académicos. El compromiso parental es clave. “Si los niños o adolescentes están en educación en casa porque los padres trabajan todo el día o no están presentes, el desarrollo socioafectivo puede verse seriamente afectado”, advierte. En esos casos, no solo se pierde el vínculo con los pares, sino también el vínculo familiar, que es esencial. Como recomendaciones, la especialista sugiere integrar a los estudiantes en actividades extracurriculares —si la condición de salud lo permite—, mantener una presencia constante durante el proceso educativo, evitar recompensas excesivas que sustituyan el acompañamiento emocional, celebrar los logros y reconocer las faltas como parte del aprendizaje. Además, destaca la importancia de que los padres se mantengan en constante capacitación y asistan periódicamente a atención psicológica, tanto familiar como individual. “El objetivo no es solo que aprendan contenidos, sino que crezcan emocionalmente sanos, acompañados y seguros”, advierte. 50 MUNDO SOCIAL / ENERO 2026 Foto: Halfpoint / stock.adobe.com
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