REVISTA MUNDO SOCIAL ENERO 2026

ESPECIAL E=MS2 EDUCACIÓN / MUNDO SOCIAL En un contexto educativo cada vez más exigente, el verdadero desafío no está solo en acumular contenidos, sino en formar estudiantes capaces de comprender cómo aprenden, cómo gestionan sus emociones y cómo enfrentan los retos con confianza. Para la psicóloga Yazuri Guido, el concepto de aprender a aprender es una de las claves más importantes para el desarrollo académico y emocional de niños y adolescentes. “Cuando hablamos de aprender a aprender, no nos referimos únicamente a memorizar, sino a que el estudiante se conozca, se organice, maneje sus emociones y asuma responsabilidad sobre su propio proceso”, explica. Esta habilidad, señala, permite planificar, intentar de nuevo cuando algo no resulta y ajustar estrategias sin rendirse. Emociones y autoestima: el corazón del aprendizaje Desde la experiencia clínica y educativa, Guido subraya que el rendimiento académico está profundamente ligado al mundo emocional. “Un estudiante que entiende lo que siente, que cree en sus capacidades y encuentra sentido en lo que aprende, tiene muchas más posibilidades de perseverar”, afirma. Las emociones influyen directamente en la concentración, la memoria y la resolución de problemas. “Cuando hay ansiedad, miedo al fracaso o frustración constante, incluso los estudiantes más capaces pueden bloquearse”, advierte. Por ello, aprender a reconocer y regular las emociones se vuelve tan importante como estudiar una materia. La autoestima, añade, es la base que sostiene todo el proceso. “Cuando un niño confía en sí mismo, se atreve a participar, a equivocarse y a seguir intentando. Si su autoestima es frágil, evita los retos por temor a fallar”. Escuela y familia: acompañar para motivar y regular Para fortalecer la motivación y la autorregulación emocional, la psicóloga destaca el rol conjunto de docentes y familias. En el aula, crear ambientes seguros donde el error sea parte natural del aprendizaje marca una diferencia significativa. “Reconocer el esfuerzo, no solo la nota, y conectar los contenidos con la vida real alimenta la resiliencia y la motivación”, señala. En casa, el acompañamiento respetuoso es clave. Conversar sobre emociones, establecer rutinas claras y reforzar que el valor personal no depende de las calificaciones construye una seguridad interna duradera. “Cuando escuela y familia trabajan juntas, el estudiante no solo aprende contenidos: aprende a confiar en sí mismo y a seguir creciendo”, concluye. Aprender a aprender: una herramienta para la vida 46 MUNDO SOCIAL / ENERO 2026 Foto: oksix / stock.adobe.com

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