OCTUBRE: MES DE LA PREVENCIÓN ALIADOS SILENCIOSOS Esperanza y acompañamiento Si alguna vez ha visitado el Instituto Oncológico Nacional (ION) y se ha encontrado con un grupo de personas ofreciendo café, té, galletas, avena, emparedados o simplemente palabras de aliento a pacientes y familiares, probablemente haya conocido a las integrantes de la Asociación de Amigos y Voluntarias del Instituto Oncológico Nacional (ADAVION). Durante más de 45 años, estas voluntarias han acompañado a quienes enfrentan un diagnóstico oncológico, brindando apoyo emocional y práctico a través de refrigerios y trato al paciente. CUIDADO INVISIBLE QUE TRANSFORMA VIDAS Para Liliana Bernal, Presidenta de ADAVION y voluntaria de larga trayectoria, la labor de estas mujeres va más allá de lo visible. “Lo que no se receta, pero se necesita”, resume Bernal. Las voluntarias ayudan a los pacientes con transporte, alimentación, trámites y acompañamiento en las salas de espera. Además, realizan llamadas de aliento y gestos de ternura que alivian la ansiedad y el miedo. Su cuidado también se extiende a los familiares, quienes muchas veces cargan con el estrés y la incertidumbre del tratamiento. “El acompañamiento emocional es tan importante como el tratamiento médico”, asegura. Bernal describe el impacto de estas acciones como profundo, aunque muchas veces silencioso: “Las voluntarias de ADAVION no solo acompañan, sostienen el alma. En medio del dolor, del miedo y de la incertidumbre, ellas llegan con una mirada que abraza, con palabras que reconfortan, con gestos que devuelven humanidad. Son presencia viva, silenciosa pero poderosa, que transforma el hospital en un lugar menos frío y más cercano”. Cada día, su labor demuestra que cuidar es estar con el otro sin condiciones, sin prisa y con el corazón abierto. HISTORIAS QUE INSPIRAN Y FORTALECEN LA ESPERANZA A lo largo de más de cuatro décadas, ADAVION ha sido testigo de historias conmovedoras que reflejan la importancia del voluntariado. Bernal recuerda con emoción el caso de don Ernesto, un paciente que llegó al instituto solo, sin familia ni recursos, y con pocas esperanzas. Una voluntaria lo acompañó durante todo su tratamiento, asegurándose de que tuviera comida, ropa y compañía constante. Cuando él falleció, dejó una carta que decía: “Gracias por devolverme la vida, aunque fuera por un rato”. Para Bernal, esta frase resume la esencia de su labor: “El cuidado no siempre cura el cuerpo, pero siempre toca el alma”. La Presidenta de ADAVION enfatiza que la compañía y el apoyo generan cambios tangibles en la vida de los pacientes. “Cuando un paciente se siente acompañado, deja de ser un número en una ficha médica y vuelve a sentirse persona. La mirada se ilumina, el cuerpo responde mejor, el ánimo se fortalece. Hemos visto cómo una visita, una canción, una oración compartida pueden cambiar el curso de un día… de una vida. El apoyo no solo alivia, también dignifica. Y en esa dignidad, florece la esperanza”. ADAVION invita a la sociedad panameña a reconocer y unirse a estos héroes silenciosos: “Panamá necesita más manos que cuiden, más ojos que miren con ternura, más voces que digan ‘aquí estoy’. Las voluntarias de ADAVION son testigos de que el amor puede ser acción, que la compasión puede ser estructura, que el cuidado puede ser política de vida. Cuidar no es tarea de unos pocos, es responsabilidad de todos”. Tras 45 años de dedicación, la asociación continúa sembrando esperanza, construyendo comunidad y honrando la vida. Cada gesto, cada historia y cada abrazo silencioso revelan una verdad profunda: cuidar es amar, y amar en tiempos difíciles es el acto más revolucionario que existe. Esta labor demuestra que la solidaridad y la compasión son pilares esenciales de una sociedad más humana, justa y viva. Liliana Bernal, Presidenta de ADAVION. 108 MUNDO SOCIAL OCTUBRE 2025
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