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JULIO 2024

96MUNDO SOCIAL JULIO 2024 SUPERMAMÁS Instagram: @supermamas.panama Hoy quiero compartir con ustedes algo que me ha estado rondando la cabeza estos días mientras recogía juguetes del suelo por enésima vez. ¿Alguna vez han sentido que su casa está en una batalla constante entre el caos y el orden? Bueno, yo solía ser de esas personas que vivían para tener todo ordenado y de revista en mi casa. Todo tenía su lugar, y me encantaba tener los espacios tal cual como habían sido diseñados. Pero ¡ah! ¡Cómo cambiaron las cosas cuando llegaron las niñas! Ustedes saben que yo amo a mis hijas, pero ¡madre mía!, qué huracán traje con ellas. Desde el momento en que te levantas hasta que por fin logras que todos se vayan a dormir, parece que cada rincón de la casa se convierte en un campo de batalla. Pero adivinen qué, he hecho las paces con este desorden maravilloso. Y hoy, entre risas y desahogos, les cuento cómo. LA BATALLA PERDIDA DEL ORDEN Antes de ser mamá, mi casa era mi santuario. Todo está perfectamente combinado y obvio toda tenía que permanecer así. Pero luego llegaron las niñas y con ellas, una explosión de colores, juguetes y pequeños desastres. Tuve hasta que guardar los adornos y allí dije: ¿qué pasó con mi coffee table? ACEPTAR EL DESORDEN: UN ACTO DE AMOR Un día, mientras intentaba barrer los restos de cereal del desayuno por tercera vez, me detuve y miré a mi alrededor. Vi a mis hijas jugando, riendo y, de repente, entendí algo que cambió mi perspectiva: este desorden es una señal de vida, de amor, de crecimiento. Mi casa ya no es solo mía, es un hogar lleno de pequeñas personitas que aprenden, exploran y se divierten. Fue ahí cuando hice las paces con el caos. No es que haya renunciado al orden por completo, pero ahora entiendo que una casa perfecta no es sinónimo de felicidad. Los juguetes desparramados, los zapatos tirados al llegar de la escuela, los dibujos pegados en la pared... todo eso es parte de la decoración ahora, y está bien. Es más, es hermoso. MOMENTOS QUE NO VUELVEN Cada juguete fuera de lugar, cada crayón en el sofá es un recordatorio de que estos días no durarán para siempre. Pronto mis hijas crecerán y el desorden desaparecerá. Extrañaré estos tiempos de caos y ruido, extrañaré encontrarme con sorpresas como un slime en mi sofá o una Barbie en la tina. LA DECORACIÓN DEL AMOR Así que, supermamás, les digo esto: si su casa parece un campo de batalla entre el orden y el desorden, no se frustren. Vean más allá del caos y encuentren la belleza en él. Cada marca en la pared, cada juguete esparcido, cada par de zapatos tirados es un testimonio de la vida que están criando. Es la decoración del amor, y es la más preciosa de todas. Mantener una casa impecable es una tarea casi imposible con niños pequeños, y está bien. Lo importante es disfrutar de estos momentos únicos que la maternidad nos regala. Porque, créanme, en un abrir y cerrar de ojos, esos días de caos se convertirán en recuerdos entrañables. Así que tómense un respiro, disfruten el desorden y abracen cada pequeño caos que sus hijos traen a sus vidas. Al final del día, ese desorden es un reflejo del amor y la alegría que llenan sus hogares. ¡Salud por eso, supermamás! ¡Somos verdaderas heroínas del caos organizado! El desorden maravilloso ¿Cómo hice las paces con mi caótica casa?

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