20MUNDO SOCIAL JULIO 2024 ZONA DE ÉXITO NUNCA ES TARDE PARA ABANDONAR LOS PREJUICIOS ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que catalogaste negativamente a una persona y luego, al tratarla más a fondo, te diste cuenta de que estabas equivocado? ¿O aquella ocasión en que juzgaste una persona por su modo de vestirse, hablar o actuar, y esta terminó dándote una lección de humildad? Estas y muchas otras experiencias nos ocurren a diario por aceptar atajos mentales que supuestamente nos ayudan a tomar decisiones con cierta rapidez, ignorando que es así como surgen los prejuicios. ¿Qué son los prejuicios? El término proviene del latín «praejudicium», ‘juicio previo’. Son opiniones precipitadas, generalmente negativas, formadas sin motivo y sin el conocimiento necesario sobre una persona o situación. Suponen tener una actitud desaprobatoria y hostil hacia alguien. Suelen provocar una distorsión de la realidad y pueden ser perjudiciales tanto para quien los realiza como para quien los recibe. No obstante, debemos entender que son producto del desconocimiento y del miedo y que, por tanto, es normal emitirlos en algún momento de nuestra de vida. Alguien prejuicioso es quien se deja guiar por estas opiniones y suele caracterizarse por no estar dispuesto a cuestionarlas ni a examinarlas objetivamente. Existen dos grandes tipos de prejuicios: ● Explícitos: actitudes conscientes que expresan superioridad u hostilidad hacia un grupo social. ● Implícitos: actitudes inconscientes que se manifiestan en cómo percibimos y tratamos a los demás. Los prejuicios no son beneficiosos para nosotros ni para los demás, ya que limitan la capacidad de goce de ambos. En nuestra sociedad, hay dificultad para aceptar al otro tal cual es sin criticarlo. Esta capacidad de juzgar la hemos aprendido a lo largo de la vida, en nuestra familia, en la educación formal o en el ámbito en el cual nos movemos. Por suerte, podemos eliminar los prejuicios y estereotipos si somos conscientes de ellos y estamos dispuestos a cambiar nuestra actitud. Esto requiere gran cantidad de apertura y empatía, pero el esfuerzo valdrá la pena. ¿QUÉ HACER? 1. Piensa antes de hablar. Evita utilizar palabras destructivas tanto para ti como para el otro. Piensa positivamente y mantente abierto ante la situación, para poder aceptar las diferencias sin juzgarlas. 2. Todos somos iguales. Nadie es mejor persona por vestirse, hablar o actuar de tal o cual manera. No caigas en el error de creer que estás capacitado para juzgar. Cada ser humano es diferente. 3. No des por hecho algo basado en suposiciones. Si tienes dudas sobre ciertas situaciones, pregúntale directamente a la persona implicada. Sobre todo, si se trata de actitudes o reacciones. En ocasiones, lo que nosotros consideramos un agravio en realidad para el otro no lo es. 4. Todo está en tu cabeza. Los prejuicios existen en la mente de cada persona, y es ahí donde debes eliminarlos día a día. 5. No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti. Si no quieres que te critiquen sin motivo, no hagas tú lo mismo. Aprendemos más de las diferencias que de las igualdades. 6. Evita sacar conclusiones precipitadas. Antes de emitir un comentario, tómate el tiempo necesario para conocerla bien, no actúes impulsivamente. Si no le damos la oportunidad, nunca sabremos si estábamos en lo cierto con lo que pensábamos. Los prejuicios y estereotipos pueden ser muy dañinos e impedir que veamos a las personas como seres humanos individuales. También pueden llevar a acciones negativas e incluso violentas contra aquellos a los que consideramos diferentes. La Biblia dice: «No juzguéis, o vosotros también seréis juzgados». Evita hacer prejuicios y acepta que cada cual es único y debe ser tratado como tal. AZAEL PITTI CONSULTOR Y CONFERENCISTA [email protected] @azaelpitti_training
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