Página 8 l Sábado 16 de agosto de 2025 MI DIARIO La Zona del Canal por Estados Unidos desde 1904 hasta 1999. Aunque muchos de ellos nacieron y crecieron en suelo panameño, se identificaban fuertemente con la cultura, las costumbres y el estilo de vida estadounidense. Hablaban inglés, usaban el dólar, iban a escuelas longación más de su territorio. Su historia se remonta al Tratado Hay-Bunau Varilla, firmado el 18 de noviembre de 1903, apenas días después de que Panamá se separara de Colombia. A través de este tratado, los Estados Unidos obtenían a perpetuidad el derecho de ocupar, controlar y gobernar una zona de diez millas de ancho (cinco con currículo norteamericano, y disfrutaban de privilegios impensables para la mayoría de los panameños, como acceso a clubes recreativos, cines, hospitales y supermercados bien surtidos, todo subsidiado por el gobierno estadounidense. millas a cada lado del Canal), además de otras áreas estratégicas necesarias para la operación, mantenimiento y defensa del canal interoceánico. La Zona del Canal no era simplemente una ruta de tránsito marítimo. Era, en la práctica, una colonia estadounidense incrustada en territorio panameño, con su propio gobierno, leyes, moneda (el dólar), escuelas, hospitales, tribunales y fuerzas de seguridad. Se regía como una especie de feudo federal militarizado. La máxima autoridad era el Gobernador de la Zona del Canal, un ciudadano estadounidense nombrado por el presidente de los Estados Unidos, usualmente un militar de alto rango del Ejército o del Cuerpo de Ingenieros. Este funcionario tenía un poder casi absoluto sobre los asuntos civiles, judiciales y administrativos dentro del enclave. En el corazón de esta estructura esMONSERRAT ALZAMORA Mi Diario LOS ZONIANS Los zonians eran los residentes estadounidenses —y sus hijos— que vivían dentro de la Zona del Canal de Panamá, un enclave administrado Durante gran parte del siglo XX, la Zona del Canal de Panamá fue un enclave colonial en el corazón del istmo, una franja de territorio bajo control exclusivo de los Estados Unidos, que funcionaba como si fuera una proJOHN FRANK STEVENS Fue nombrado ingeniero en jefe del Canal de Panamá por el presidente Theodore Roosevelt en 1905, tras el fracaso del esfuerzo francés. Aunque no era militar, Stevens revolucionó el proyecto al enfocarse primero en mejorar las condiciones sanitarias y logísticas antes de continuar la excavación del canal. Organizó viviendas, hospitales, vías férreas y sistemas de suministro, ayudando a contener enfermedades como la malaria y la fiebre amarilla. HAROLD R. PARFITT Fue un ingeniero y oficial del Ejército de los Estados Unidos que pasó a la historia como el último gobernador de la Zona del Canal, cargo que ocupó entre 1975 y 1979. Durante su mandato como gobernador, tuvo que manejar tensiones diplomáticas y sociales en la Zona del Canal, mientras se avanzaban las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos. LOS DIABLOS ROJOS Los famosos diablos rojos —los coloridos y ruidosos autobuses que dominaron por décadas el transporte urbano de Panamá— tienen su origen en los autobuses escolares amarillos que se usaban en la Zona del Canal de Panamá. A medida que estas unidades quedaban obsoletas o eran reemplazadas por modelos más nuevos, eran subastadas o vendidas por el gobierno estadounidense a precios accesibles. Muchos panameños, especialmente del sector transportista, comenzaron a comprarlas a partir de los años 70 y las adaptaron para prestar servicio público en la ciudad y sus alrededores. taba la Compañía del Canal de Panamá (Panama Canal Company), una corporación del gobierno estadounidense que manejaba las operaciones comerciales del canal, incluyendo la navegación, el cobro de peajes y el mantenimiento. Paralelamente operaba la Panama Canal Zone Government, que asumía funciones administrativas y sociales, desde el sistema escolar hasta la recolección de basura. Ambas estructuras estaban íntimamente ligadas y respondían al Departamento de Defensa de Estados Unidos y al Congreso estadounidense. La Zona del Canal tenía su propio sistema escolar segregado, con escuelas para niños blancos y escuelas para los trabajadores antillanos y panameños, conocidos despectivamente como silver roll, en contraste con los empleados estadounidenses gold roll, que recibían mejores salarios y condiciones. Había hospitales como el Gorgas Hospital, considerado uno de los mejores en su tiempo en toda América Latina, y sistemas de transporte, recreación y vivienda exclusivamente diseñados para los residentes estadounidenses. La jurisdicción de la Zona se extendía a lo largo de aproximadamente 1,432 kilómetros cuadrados. Incluía ciudades como Balboa, Cristóbal, Gamboa y otras pequeñas comunidades, cada una construida bajo el estilo de los suburbios estadounidenses, con casas de madera pintadas de blanco, jardines cuidados y estrictas normas de convivencia. Durante décadas, la existencia de esta franja fue motivo de tensión y reclamos entre Panamá y los Estados Unidos. Los panameños la veían como un símbolo de subordinación y pérdida de soberanía. La chispa estalló en varias ocasiones, siendo la más recordada la del 9 de enero de 1964, cuando estudiantes panameños intentaron izar su bandera en una escuela de la Zona y fueron repelidos por ciudadanos y policías estadounidenses. El hecho terminó en una revuelta con 21 panameños muertos, lo que forzó a ambos países a reabrir negociaciones. Finalmente, la Zona del Canal comenzó a desmantelarse tras la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977. Estos acuerdos establecieron un calendario progresivo de transferencia del canal y sus áreas adyacentes a Panamá. La Zona como entidad jurídica y política dejó de existir oficialmente el 1 de octubre de 1979, cuando Estados Unidos Sus huellas aún son visibles en el urbanismo de ciertas áreas disolvió su administración y devolvió gran parte del territorio ocupado. El Canal en sí pasó al control total panameño el 31 de diciembre de 1999, sellando el fin de un siglo de presencia estadounidense formal en el corazón del país. La Zona del Canal fue mucho más que una franja geográfica. Representó una burbuja cultural y política de poder extranjero dentro del istmo, un estado dentro del estado, cuyas huellas aún son visibles tanto en el urbanismo de ciertas áreas como en la memoria colectiva de los panameños.
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