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Mi comunidad Página 2 l Domingo 1 de junio de 2025 MI DIARIO Exige cambios urgentes en las leyes y medidas de protección infantil para detener la ola de desapariciones en Panamá. ¿SU ACTIVISMO LE HA COSTADO A NIVEL PERSONAL? Muchísimo. Tengo ocho amenazas de muerte. Asesinaron a mi abogado. Un día encañonaron a mi hijo. Me dieron orden de protección policial por denunciar muchos casos ante el Ministerio Público. Panamá incluso respondió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos asegurando que estoy libre y segura, pero yo casi no tengo vida social. Vivo escondida. Me han dicho: “Si vas para Bocas del Toro, recuerda que los accidentes existen”, “Lucy, ¿sabes que desde el cielo puedes ayudar a muchos niños? Serías su ángel”, “Tu hija te necesita, deberías estar con ella”. O peor: “Desde otro país, casi no encontraron el cuerpo de una mujer como tú. Pero podemos hacer que al menos encuentren el tuyo”. Me han bloqueado cuentas, he tenido persecuciones, me he tenido que separar de mis hijos para protegerlos. Pero todo me ha hecho más fuerte, si creyeron que me iban a silenciar o amenazar, hicieron un mounstro, tengo más valentía, sé que todos vamos a morir, pero que al menos sea por algo que valga la pena. ¿QUÉ HA SIDO LO MÁS DURO QUE HA VIVIDO? Buscar a Jonathan en 1992, en Changuinola. Lo buscamos casi 24 horas, con su madre clamando: “Jonathan, ¿dónde estás?”. Lo encontramos al día siguiente, amarrado de manos y pies hacia atrás, sin una gota de sangre. Esa imagen no se olvida. Jonathan me enseñó que la perversidad existe y que nuestro cerebro no está capacitado para ver tanta maldad. O el caso del bebé Jesús, fruto de incesto, escondido por su familia para que muriera. Lo encontré gracias a una mujer que me advirtió. Lo recibí en mis brazos, hablé con la madre adolescente, la convencí de entregármelo para salvarle la vida. Hoy está bien, hermoso, pero fue una lucha de vida o muerte. Nadie sabe cuánto duele cargar a un bebé a punto de morir por hambre, y ver que su familia lo escondía para matarlo. Jesús no estaba registrado legalmente y el plan era que muriera, enterrarlo y que nadie se enterara". ¿CUÁNTOS NIÑOS DESAPARECEN EN PANAMÁ? En mayo fueron 41 activaciones de la Alerta Amber. Eso es un niño desaparecido cada 16 horas. Entre enero, febrero y marzo estuvieron entre 23 y 24, abril 30. Si seguimos así, llegaremos a más de 500 desapariciones en 2025. Y nadie lo detendrá si no hay voluntad tendremos casos como Aderlyn, Lina o los dos niños desaparecidos en Bocas del Toro. Una cosa EMILY SÁNCHEZ Mi Diario Lucy Córdoba no es solo una activista, es una mujer que ha decidido romper el silencio por aquellos que no pueden hablar, por los niños y niñas panameñas que han desaparecido, que han sido abusados y violentados. Su vida está marcada por una misión que no solo denuncia, sino que salva vidas, arriesgando la suya. Esta es su historia. ¿QUIÉN ES LUCY CÓRDOBA? Soy alguien que no solo habla, sino que actúa. Esto no se trata solo de ser activista por los derechos humanos. Es hablar, actuar y, muchas veces, arriesgarse hasta poner la vida en peligro. Pero hay algo mucho más valioso: los niños y niñas inocentes. Si no hablamos por ellos, cuando son vulnerados incluso por sus propios familiares, ¿quién lo hará? ¿CÓMO NACIÓ ESTE MOVIMIENTO? Más que activismo, es una misión espiritual, un apostolado. Todo empezó cuándo tenía dos años, nací en un lugar de extrema pobreza y, cuando estaba en riesgo, fui adoptada. Viví el cambio de pasar de estar en peligro a tener una vida segura. Eso tiene un propósito. Así como me rescataron a mí, yo rescato a otros. Cada niño salvado me rescata a mí, porque me demuestra que vale la pena seguir. Tuve que subrir en mi infancia para tener empatía y cuando te entregas a una misión no hay riquezas que te pueda compensar que ver un niño salvado. Confesión de Lucy Córdoba

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